Nuevos hallazgos en la Torre de Bescós de la Garcipollera sitúan el yacimiento en el 700 a.C.

Nuevos hallazgos en la Torre de Bescós de la Garcipollera sitúan el yacimiento en el 700 a.C. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Nuevos hallazgos en la Torre de Bescós de la Garcipollera sitúan el yacimiento en el 700 a.C. (FOTO: Rebeca Ruiz)

La aparición de un hacha y de una piedra de moler in extremis, a punto de concluir la tercera campaña de excavaciones arqueológicas en La Torre de Bescós de la Garcipollera, confirma que el lugar estuvo ocupado en distintos periodos y permite datar el yacimiento mucho antes de lo que se había podido establecer. Hasta el hallazgo, las excavaciones estaban planteadas a partir de «una etapa medieval -la más evidente- y una anterior, que se correspondería con la segunda Edad del Hierro. Y con los datos que tenemos ahora, podemos estar hablando del 700 antes de Cristo», señala el arqueólogo Julián Ramos, director de las excavaciones.

EL YACIMIENTO DE LA TORRE DE BESCÓS DE LA GARCIPOLLERA

El yacimiento de La Torre de Bescós de la Garcipollera, ubicado en la Peña del Castillón, entre los despoblados de Cenarbe Bescós, está formado por un importante sistema defensivo, donde parecía apreciarse los restos de una torre -que finalmente resultó ser una iglesia-, una cerca perimetral que rodearía la cima y un foso que ya fueron documentados durante los trabajos de 2019. Fue descubierto en los años noventa del siglo pasado por Adolfo Castán.

Durante la prospección llevada a cabo hace más de 20 años se recuperaron algunos materiales que son los que permitieron ubicar cronológicamente el yacimiento entre la Antigüedad Tardía y la Alta Edad Media. Fue el punto de partida en 2019 para las primeras excavaciones arqueológicas en este lugar, de muy difícil acceso y situado estratégicamente para controlar todo el territorio desde las alturas, a más de 1.300 metros.

La punta de un pilum (tradicional lanza romana, pero también utilizada en la Tardoantigüedad), un alfiler decorado con volutas, fíbulas (piezas que se utilizaban epara sujetar vestidos), un botón de bronce o escoria de hierro eran algunas de las piezas que habían aparecido en la zona y que ya demostraban que en este lugar existió un asentamiento, al menos, antes del siglo XI.

Un hacha y una piedra de moler

Aunque en 2021 ya se recuperaron otras piezas de valor arqueológico, los nuevos hallazgos de este verano -entre los que se encuentran un hacha y una piedra de moler, junto a piezas de cerámica cocida- han supuesto toda una sorpresa. Y, al mismo tiempo, un nuevo reto para Ramos, porque abre una nueva línea de trabajo y evidenciaría que este lugar ya estaba poblado en el 700 a.C.

Asimismo, durante la tercera campaña, que comenzó el pasado 8 de agosto y finaliza este fin de semana, y que ha sido posible gracias a la financiación de una beca de la Asociación Sancho Ramírez, se ha avanzado en las excavaciones y se han descubierto dos nuevos elementos defensivos.

La iglesia del yacimiento de La Torre de Bescós de la Garcipollera

«Este año nos hemos centrado en la iglesia para tratar de entender el edificio y la fortificación lo mejor posible», explica Ramos. El arqueólogo recuerda que su descubrimiento, en la primera campaña, realizada en 2019, fue toda una sorpresa, ya que no se conserva ninguna referencia documental de que allí existiera una ermita u otra construcción de este tipo. Podría tratarse de una ermita adscrita a Bescós de la Garcipollera o a Cenarbe, que ya aparecían registradas en estado de ruina a principios del siglo XVII.

En aquel momento, donde Julián Ramos y su equipo esperaban encontrar una torre apareció finalmente esta iglesia. Su valor histórico es innegable, como lo es su datación, teniendo en cuenta que no aparece ninguna referencia sobre esta construcción en los archivos modernos. Y la información que puede ofrecer este elemento a partir de las piezas y restos que se puedan encontrar en el entorno resulta clave para determinar quién estuvo allí, desde cuándo y hasta qué momento.

Uno de los elementos mas importantes de los descubiertos ya en aquella primera campaña de la que ahora se cumplen tres años fue el suelo, que apareció muy bien conservado después de limpiar y excavar todo lo que lo tapaba hasta el momento. Estos días se ha acabado de limpiar y definir, y se puede observar perfectamente la planta y las características de esta construcción.

Un suelo similar al de Santa María de Iguácel, Santa Juliana o San Julián de Asprilla

El suelo coincide con el de otras conocidas iglesias de la zona, como Santa María de Iguácel (siglo XI), en la Ermita de Santa Juliana, a la entrada de La Garcipollera (siglo XII) o en San Julián de Asprilla (siglo X).

«Si bien es cierto que este tipo de suelos con motivos geométricos de piedra son bastante habituales en la Edad Moderna, a partir del siglo XVI se usaban composiciones más sinuosas y motivos más complejos. Aquí ya se ve que se trata de algo mucho más arcaico», apunta Ramos. «Es una iglesia peculiar», señala el arqueólogo, si bien todo apunta, con la información con la que cuenta hasta el momento, a que pertenece al periodo Alto Medieval.

Las catas en el entorno de la iglesia durante las últimas semanas (en concreto, la realizada en lo que se supone la entrada, en la parte opuesta al altar) han sacado a la luz nuevos interrogantes acerca de la historia del templo que Ramos tiene previsto abordar en la próxima campaña, que en principio debería realizarse en 2023.

También han aparecido restos de derrumbe de una construcción anterior a la propia iglesia. Analizando la composición del tipo de tierra que conforma los distintos estratos, y los restos de varios muros que se pueden presuponer sin temor a error de etapas diferentes, se confirma la sospecha del arqueólogo de que en el lugar existían estructuras anteriores a lo que ahora comienza a revelarse.

¿El pueblo desaparecido de Yosa de Suso?

Es posible, incluso, que la iglesia de La Torre de Bescós de la Garcipollera se tratara de la parroquial de Yosa de Suso, lo que serviría por otra parte para localizar este pueblo del que existe constancia documental, pero que no se sabe dónde estaba ubicado exactamente. Sí que está localizado, en la misma zona, el despoblado de Yosa de Ayuso.

«Ignacio de Aso menciona este pueblo y se presupone que es abandonado en época Bajomedieval», apunta Ramos, que se muestra prudente antes de defender la teoría de que pueda haber descubierto este enclave. Al menos, hasta que aparezcan más indicios. No obstante, los mayores de zona recuerdan haber escuchado de sus abuelos que justo en este lugar existió un poblado.

¿Un asentamiento visigodo?

En la tercera campaña, que acaba de concluir tras tres semanas de trabajo, han aparecido dos nuevas estructuras defensivas, que en los próximos años podrán ofrecer una información muy valiosa. Dos elementos, que podrían ser dos torres, que encajarían con las conclusiones de otros estudios publicados sobre la zona.

«Está documentado que en el siglo XIX, haciendo trabajos agrícolas en los campos de Cenarbe, aparece una moneda visigoda del Rey Suintila (621-631), que peleó con los vascones por el Pirineo», algo que ha servido a los investigadores para «ubicar un asentamiento visigodo en la divisoria de Cenarbe y la Garcipollera», por lo que podría coincidir con el yacimiento, añade el director de las excavaciones.

Además, no hay que olvidar que «el lugar donde se encuentra el yacimiento se llama Peña de Castillón. Pascual Madoz en el siglo XIX menciona que aquí arriba hay un castillo morisco. La obra de fortificación debía ser muy evidente, porque si vemos las fotos aéreas de mediados de siglo nos damos cuenta de que es una plataforma rectangular modificada por el hombre; y además, la gente del lugar sabía que aquí hubo algo alguna vez porque se lo oyó contar a sus padres y a sus abuelos», explica Ramos.

El director del yacimiento de La Torre de Bescós de La Garcipollera es consciente del potencial arqueológico sin explotar de esta zona del Valle del Aragón. Todos los indicios apuntan a que es inmenso, aunque no se han realizado excavaciones. Considera que sería necesario que las Administraciones se impliquen en proyectos de este tipo, ya que el retorno es muy importante no solo a nivel histórico, sino que también serviría para dinamizar el territorio.

Termina la tercera campaña de excavaciones en el yacimiento de La Torre de Bescós de la Garcipollera

Por este año, las excavaciones se dan por finalizadas. Para poder desarrollar la campaña, Julián Ramos ha contado con la ayuda de voluntarios: Mariana Peregrín, José Antonio Sesé, Cristian Cabeza, Álvaro Tejero, Fernando Varas, Alejandro Carruesco, Jorge Sánchez, Nicolás Combes, Adrián Moreno, Mercedes Falcón, Pablo Peregrín, Francisco Navas, Gabriel Ángel Ramos, Antonio Maldonado y Alberto Gómez.

Ahora se cubrirá de nuevo el yacimiento para evitar que se pueda deteriorar, para continuar con una nueva campaña en cuanto sea posible. Durante las próximas semanas, Ramos tendrá que buscar financiación para seguir con su proyecto, una vez confirmado el gran potencial arqueológico de la zona. Y estudiará los últimos hallazgos para ir, poco a poco, dando respuesta a todos los interrogantes que el paso del tiempo dejó en este lugar.

Por Rebeca Ruiz

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