La historia de la Bandera del Soldado se puede descubrir ya en la Ciudadela de Jaca

La Ciudadela de Jaca muestra la historia de todo un símbolo de España con la exposición La bandera del soldado, el pañuelo mochilero y el pañuelo cubrepercha. Se trata de una singular iniciativa que tiene como objetivo «contar el origen y evolución de una prenda que, pese a su carácter menor, llevó a todos los pueblos y hogares españoles los colores rojo y gualda y que hoy conocemos como bandera de percha o de mochila».

Francisco Rubio, Jesús Dolado y Diego Fernández. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Jesús Dolado (Asociación Retógenes), acompañado del director del Castillo de San Pedro, el coronel Francisco Rubio, y al gestor cultural de la Ciudadela de Jaca, Diego Fernández, explicaba la importancia de este símbolo y mostraba algunos de los tesoros que se pueden ver en esta exposición única, que puede visitarse en el Salón Panadería de la Ciudadela de Jaca hasta el próximo 5 de mayo.

El pañuelo, denominador común a todos los ejércitos

El origen del pañuelo se remonta a los legionarios romanos, y siempre ha sido un denominador común en todos los ejércitos. El año pasado se celebraba el 175 aniversario de la unificación de la bandera roja y gualda para todos los cuerpos e institutos que componían la Marina, el Ejército y la Milicia Nacional (1904). En ese momento, es cuando se dota a los soldados de un pañuelo que tiene como característica -a diferencia de otros- los colores de España.

En 1860, en la Guerra de Marruecos, se generaliza el uso del pañuelo. «A partir de ese momento, vamos a ver la evolución, los distintos diseños, cómo según va cambiando el monarca o la Casa Real cambia el escudo,…, hasta que se regula su uso y se unifica para todos los ejércitos». De esta manera, la muestra que se puede ver en la Ciudadela de Jaca recoge la historia de España y sus costumbres de vida y tradiciones más arraigadas a través de la evolución de esta prenda. Asimismo, la exposición también hace referencia al pañuelo de instrucción, creado, a modo de manual de instrucciones, para que el soldado supiera cómo reaccionar en cada momento.

El pañuelo mochilero y el pañuelo cubreperchas

La exposición muestra también la diferencia entre el pañuelo mochilero (el de uso personal del soldado) y el pañuelo cubrepercha (que servía para dar uniformidad a los dormitorios de la tropa), cubriendo las baldas con sus pertenencias. Hasta tal punto era importante como signo de identidad del soldado, que, cuando su propietario caía en combate, era enterrado con su pañuelo, tal y como ha quedado recogido en numerosas muestras de la tradición oral y musical españolas. «Al ser una prenda menor, cuando el soldado terminaba de cumplir con su deber, metía su propiedad más preciada, que era su licencia, en un canuto metálico, envuelto en cintas de colores y lo primero que hacía al volver a casa era anudar el pañuelo al cuello de su novia», explica Dolado. Asimismo, su familia lo colgaba por los balcones, como símbolo de que había cumplido con la patria y había vuelto a casa.

Sin embargo, en 1960, el pañuelo cae en desuso por la modernidad, ya que su función de dignificar los cuartos de los soldados queda obsoleta al incorporarse las taquillas a los cuarteles. En 1997, el Ejército Español intenta recuperar, sin éxito, esta tradición, otorgándolo al Regimiento Inmemorial. Será en 2002, con motivo del 300 aniversario del Regimiento Asturias, cuando la Asociación Retógenes decida impulsar su recuperación. Hoy ya se han entregado más de 70.000 «y ahora mismo sí que podemos decir que es una prenda del soldado otra vez», señala Dolado. «El Ejército la ha vuelto recuperar, y prácticamente la totalidad de las Unidades -entre ellas, el Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña de Jaca (su pañuelo también forma parte de la muestra-) sigue llevando lo que hoy se conoce como pañuelo de percha o de mochila».

Todas las entradas de la Ciudadela de Jaca incluyen la visita a la exposición del Pañuelo de Bandera. No obstante, para facilitar el acceso a los jaqueses o a todo aquel que ya conozca el Castillo de San Pedro, pero que quiera ver la exposición, se ha creado una entrada especial para esta muestra al precio de 3 euros, para los adultos, y de 2, para los niños.

Por Rebeca Ruiz

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