Fallece Carlos Royo-Villanova, ‘alma mater’ del Museo de Miniaturas Militares de Jaca

Fallece Carlos Royo-Villanova, 'alma mater' del Museo de Miniaturas Militares de Jaca. (FOTO: Diego Fernández)
Fallece Carlos Royo-Villanova, ‘alma mater’ del Museo de Miniaturas Militares de Jaca. (FOTO: Diego Fernández)

Carlos Royo-Villanova Laguna de Rins, alma mater del Museo de Miniaturas Militares de la Ciudadela de Jaca, fallecía este lunes a los 88 años de edad. Reputado economista, prestigioso escritor, amante de la historia y gran coleccionista, el Ayuntamiento de Jaca le reconoció su trayectoria con el Sueldo Jaqués en 1987.

Carlos Royo-Villanova Laguna de Rins

Nacido en Zaragoza, pero muy vinculado a Jaca desde hace décadas, Carlos Royo-Villanova Laguna de Rins fue nombrado vocal asesor en el Departamento de Educación y Cultura del Gabinete de la Presidencia del Gobierno en 1983. Prolífico escritor, fue autor, entre otros libros, de títulos de referencia como Despierta, Aragón (1974), El regionalismo aragonés o El espacio económico aragonés. Asimismo, fue coeditor, junto a Eloy Fernández Clemente, de Andalán, y miembro de la junta de fundadores del emblemático diario que marcó toda una época.

Apasionado de la Guerra Civil, circunstancias personales le llevaron a una intensa actividad investigadora y documental en torno al conflicto, dando lugar a un importante archivo que hoy custodia, tras su donación, el Castillo de San Pedro. Sin embargo, y a pesar de su intensa actividad cultural, en la ciudad se le recuerda especialmente por ser el impulsor del Museo de Miniaturas Militares que hoy alberga la Ciudadela de Jaca.

Royo-Villanova y el Museo de Miniaturas Militares

El MMM, que tiene su origen en la colección particular de 35.000 figuras de Carlos Royo-Villanova que el Ayuntamiento de Jaca expuso inicialmente en 1984 en el Fuerte de Rapitán, supuso en su momento un punto de inflexión en la dimensión cultural del propio monumento; del Castillo de San Pedro, posteriormente, e, incluso, de la ciudad.

Se trataba de la colección de figuras de plomo que desde los años 60 fue reunida por Royo-Villanova, entusiasta miniaturista y amante de la historia. El Ayuntamiento de Jaca adquirió en 1984 los soldaditos de plomo y sus accesorios, todos a la misma escala: 1:87 -unos 20 mm de altura-, elaborados por Alymer, que entonces los comercializaba bajo el nombre de Miniploms. Y la expuso en el Fuerte de Rapitán.

En el año 2001, se propuso el traslado de la colección al Castillo de San Pedro, firmándose un acuerdo entre el Ayuntamiento de Jaca (propietario de la colección) y el Ejército (propietario de las instalaciones) por el cual se crearía el nuevo Museo de Miniaturas Militares, que abriría sus puertas en 2003, tal y como recuerda la Ciudadela de Jaca.

Hoy es uno de los museos más visitados de Aragón y se estima que más de un millón de visitantes han recorrido sus instalaciones, cuya última incorporación es un diorama dedicado a la Guardia Civil.

Royo Villanova, en el centro de la imagen, durante la celebración de los 15 años del Museo de Miniaturas Militares de la Ciudadela de Jaca, hace unos meses. (FOTO: Rebeca Ruiz)

«Un hombre entrañable y generoso»

Diego Fernández, que fuera director hasta 2020 del Museo de Miniaturas Militares recuerda con mucho cariño la figura de Royo-Villanova, con quien guardaba una estrecha amistad hasta el momento de su muerte. «Un hombre entrañable, modesto y generoso…», le define Fernández, que no duda a la hora de calificarle como el alma mater del museo.

Royo-Villanova, junto a su última donación, que ya se puede ver en el Museo de Miniaturas Militares de la Ciudadela de Jaca. (FOTO: Diego Fernández)
Royo-Villanova, junto a su última donación, que ya se puede ver en el Museo de Miniaturas Militares de la Ciudadela de Jaca. (FOTO: Diego Fernández)

De hecho, durante los últimos años. Royo-Villanova continuó realizando importantes donaciones al Castillo de San Pedro, como las 200 figuritas que componen la maqueta de los Tercios Españoles del MMM -realizada por Diego Fernández y Cristina Escuer-. O la colección de 167 piezas de figuras con todos los uniformes (de ambos bandos) que se utilizaron entre 1936 y 1939, que se pudo ver en la exposición de fondos inéditos del museo el pasado verano y que desde hace unos meses ya se expone de forma permanente en la sala dedicada a la Guerra Civil.

Por Rebeca Ruiz

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