Salvando vidas: Unkar y Kiko Navarro, el singular binomio del GREIM de la Guardia Civil de Jaca

Han pasado cinco años desde que Unkar, la perra de rescate y búsqueda del GREIM de la Guardia Civil de Jaca, y su guía, Kiko Navarro, comenzaran a trabajar juntos. La labor que han desarrollado a lo largo de todo este tiempo ha salvado muchas vidas y les ha valido el reconocimiento al más alto nivel. Unkar acaba de recibir la Mención de Honor al Mérito Canino, junto a otros tres ‘compañeros‘ de Aragón: Balrog, Nut y Zoro. Aunque su especialidad son las avalanchas en invierno, el verano no da tregua. Se trata de salvar vidas: bajo la nieve, entre escombros o en medio del bosque.

Salvando vidas: Unkar y Kiko Navarro, el singular binomio del GREIM de la Guardia Civil de Jaca.
Salvando vidas: Unkar y Kiko Navarro, el singular binomio del GREIM de la Guardia Civil de Jaca.

Unkar llegó al GREIM de Jaca hace cinco años

«Actualmente Unkar tiene seis años. Es un perro muy equilibrado, porque conoce a la perfección qué es lo que va a tener que hacer durante el día», explica su guía. Unkar es una hembra de pastor belga malinois, una raza que tiene unos instintos muy definidos -de presa, de búsqueda,..- y una gran predisposición a jugar y a interactuar con las personas. Son precisamente esas características las que la hacen idónea para su trabajo, la búsqueda y el rescate. Pero todo ello no serviría de nada sin el adiestramiento continuo y una conexión absoluta con su guía, un nivel de complicidad que solo se consigue compartiéndolo absolutamente todo -en el trabajo y fuera de él-.

Kiko y Unkar se entienden con mirarse

A estas alturas, Kiko y Unkar se entienden apenas con mirarse. Se ayudan mutuamente, y no es la primera vez que uno o la otra han sacado de más de un apuro al compañero. No hay que olvidar que su oficina es la montaña, en condiciones no precisamente fáciles y en circunstancias muy complicadas de afrontar. Meteorológicas, muchas veces; orográficas, otras. Pero que siempre llevan al límite la capacidad psicológica de los rescatadores. Y Kiko y Unkar son eso: rescatadores. Especialistas en salvar vidas jugándose la suya propia y en llegar allí donde ningún otro puede llegar. Una profesión que les pone a prueba a cada instante.

El guardia civil compagina su trabajo como especialista en montaña con el de guía del Servicio Cinológico, por lo que Unkar ha tenido que acostumbrarse a acompañar a Navarro mientras la portea durante una escalada o en una bajada de esquí; a subir con él en un telesilla o a volar en helicóptero. Son GREIM. Los dos.

Y siguen siéndolo cuando no están de servicio. Entre guardia y guardia, trabajan conceptos como la obediencia, que sirve para reforzar el vínculo y la confianza en Unkar; o la rutina de partida antes de comenzar la búsqueda (que siempre tiene que ser a favor de viento, y eso también se entrena).

En verano y en invierno

En verano, la actividad continúa. «De noviembre a mayo solo hago avalanchas con ella, y en el periodo estival hacemos búsqueda de personas; que es algo mucho más difícil» porque generalmente hay que trabajar en extensiones de terreno mucho más grandes, como explica Navarro.

Entre medias, no se puede descuidar el entrenamiento. Y Unkar y Kiko trabajan a diario en perfeccionar la búsqueda de personas vivas en grandes áreas: «Primero le enseño a que me indique dónde está la persona cuando la encuentra. En las avalanchas, rasca en la nieve. En verano, ladra, guardando siempre la distancia para no avasallar a la persona cuando la encuentra. Ella se mete en lugares a los que yo no puedo llegar. Es muy autónoma trabajando, así que a veces yo puedo estar a 300 o 400 metros y cuando me avisa, voy». Como Unkar se basa en su olfato para localizar a las personas, cada época del año viene marcada por unas pautas totalmente diferentes. Las condiciones de la nieve en invierno o el viento estival, por ejemplo, pueden condicionar la búsqueda hasta límites insospechados.

«No deja de sorprenderme»

A pesar del tiempo que llevan juntos, el guardia civil asegura que la perra le sigue sorprendiendo. El pasado 31 de diciembre, un alud alcanzaba a dos personas en el Valle de Bielsa. Sepultaba a una de ellas y la otra avisaba a la Guardia Civil. Para entonces, ya se había hecho de noche. Kiko y Unkar estaban de servicio. Tuvieron que viajar durante dos horas y media en coche, desde Jaca a Bielsa. Y después, superar una aproximación a pie con un desnivel importante. Más de cinco horas hasta llegar a la avalancha, que medía 700×200 metros, ya sin luz.

Unkar tardó 12 minutos en localizar el cuerpo. La exigencia de ese rescate la llevó al límite. Pero cumplió con su deber y encontró a la persona que estaba buscando. Eran cerca de las dos de la madrugada del 1 de enero.

«Unkar siempre está con predisposición para trabajar; a pesar de las condiciones. Es lo que me sigue impresionando de ella. Nunca se ha negado a venir cuando nos tocaba salir. Y eso te hace reflexionar», confiesa el guía.

Por Rebeca Ruiz (texto y fotos)

ÚLTIMAS NOTICIAS: