La Mattina, café propio en Sabiñánigo

La Mattina Caffé abrió sus puertas en Sabiñánigo en junio de 2024. Una idea que comenzó años antes, pero que empezó su andadura en una fecha muy señalada: la Quebrantahuesos. Desde entonces, esta iniciativa impulsada por Victoria y Diego, dueños del local, la encabeza la madre de este último, Antonia. A día de hoy, con gran clientela, La Mattina cuenta con su propio café, elaborado de forma exclusiva y única. En sus vitrinas también se puede encontrar bollería horneada en el mismo día. Todo ello, junto a la cercanía y familiaridad, hace que sea uno de los establecimientos más conocidos de Sabiñánigo.

(Foto: La Mattina Caffé)

La Mattina Caffé, con la Quebrantahuesos 2024

Para conocer la historia y comienzos de La Mattina Caffé hay que remontarse hasta junio de 2024. Con motivo de la Quebrantahuesos, el establecimiento abrió sus puertas en uno de los días más señalados para Sabiñánigo. Los dueños que decidieron apostar por esta nueva aventura eran Victoria Roa y Diego, aunque desde el principio quién iba a estar al frente del negocio era Antonia, la madre de este. Una apuesta emprendedora, combinando experiencia, amor y dedicación en cada detalle.

Sin embargo, la idea de emprender este negocio comenzó años antes. «Veníamos pensándolo tiempo antes. Diego y yo no nos dedicamos a la cafetería casi, es Antonia quien lo organiza todo. Toda la vida había trabajado en una cafetería y por cuestiones de la vida decidió dejarlo. Al darse este caso, como sabíamos que podíamos apostar por ella, nos lanzamos por La Mattina Caffé», explica Victoria Roa.

Tres meses antes, la idea «empezó a materializarse», desde buscar proveedores hasta encontrar local. «Fueron tres meses un poco caóticos de buscar un lugar y hacerlo nuestro, queríamos abrir sí o sí para la Quebrantahuesos. Tuvimos suerte que el espacio que nos quedamos ya tenía licencia… Aún así nos movimos muy rápido para llegar a ese día con todo preparado», comenta Roa.

Incertidumbre en los primeros meses de vida de La Mattina Caffé

La incertidumbre fue la tónica predominante en los primeros meses de vida de La Mattina Caffé. Pese a la seguridad de tener el negocio en manos de Antonia, existían «dudas sobre cómo iba a caer en Sabiñánigo» el nuevo negocio. «Fueron tres o cuatro meses al principio que no sabíamos si iba a funcionar, pero teníamos que dar todo lo posible para que funcionara lo antes posible y seguir hacia adelante. Había que confiar siendo conscientes de que los inicios son duros siempre», recuerda Roa.

Tras muchas horas de trabajo, sobre todo en esos primeros meses, La Mattina Caffé se hizo un hueco en la hostelería serrablesa, con clientela fija y cada vez creciente. Desde entonces, la apuesta de Victoria y Diego no ha hecho más que crecer. En la actualidad, su situación es «muy buena tanto económica como socialmente hablando». «En gran parte este éxito es gracias a mi suegra, que podía decir que es un 70 o 80% de lo que es el negocio», añade.

Su propio café, bollería y cercanía: características de La Mattina

En la oferta de La Mattina Caffé destaca sobre todo su café. Una variedad única y exclusiva, que sus dueños idearon junto a su proveedor. «No lo tiene nadie en Sabiñánigo, es una fórmula que hicimos. Un café arábica 100%, que lo preparamos en una máquina especializada», apunta la dueña. Cada taza está preparada con esmero. Acompañando al café, destaca una selección de bollería horneada cada mañana, garantizando frescura. Desde productos sin gluten, crujientes croissants, bocadillos, los cuales son una muestra del cariño y dedicación en la elaboración.

A todo lo comentado se le une la cercanía y familiaridad que impera en el ambiente del local. Con Antonia como principal ‘culpable’ de ello, todos los clientes ven a La Mattina Caffé como un lugar «para estar en familia, hablar de sus cosas y estar cómodos». La época del año que más clientes recibe el establecimiento es en verano, sobre todo en el mes de agosto. «Aún así, en invierno con las pistas de esquí cerca, hay meses como enero y febrero que tampoco están mal», añade.

Retos de futuro de La Mattina Caffé

En estos momentos, La Mattina Caffé encara un futuro muy esperanzador. Pese a no contemplar la apertura de un nuevo local por «falta de tiempo», su dueña admite que ya piensan en «ir cambiando algunos productos e innovar». «Más grandes no podemos hacernos por falta de tiempo, pero creo que nuestro punto de cara al futuro pasa por ir viendo lo que gusta a los clientes y apostar por cosas nuevas y sabores, tanto en le café como en otros productos de bollería», sentencia.

Por Jorge Callau

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