«Esto no va de feminismo; va de derechos humanos», asegura Ismael García, autor de Mujeres ignoradas. La nueva propuesta cultural de la Ciudadela de Jaca va más allá de una espectacular exposición de retratos -que también lo es- para convertirse en una auténtica experiencia inmersiva donde el olfato, el oído y la vista se alían para provocar la reflexión del espectador ante la injusticia de un mundo cada vez más globalizado. Comisariada por Diego Fernández, la saga se reinventa buscando remover conciencias. Allí, en los lugares más desfavorecidos. Y aquí, en lo más próximo.

Miradas, mujeres, ingnoradas
Tras Miradas ignoradas (2022), Más allá de la mirada (2023), La última mirada (2024) y La mirada ajena (2025), el fotógrafo y escritor Ismael García presenta en la Sala Burnao Mujeres ignoradas. Se trata de la última entrega de una propuesta cultural rompedora y diferente, concebida, como indica su autor, para remover conciencias. Parafraseando a Ismael García, «esto no va de feminismo; esto va de derechos humanos».
La muestra, que acaba de abrir sus puertas en el Castillo de San Pedro, está comisariada de nuevo por Diego Fernández, exgestor cultural del consorcio y exdirector del Museo de Miniaturas Militares. Toño L’Hotellerie se ha encargado de la dirección artística. Cecilia Ramón, Carlota Cano y Jara Benítez (en la interpretación de los textos), junto con Esteban García y Javier Cano, completan los créditos de esta singular propuesta.
Miradas y mujeres para conmover y concienciar
Diego Fernández destaca que «siempre intentamos hacer algo diferente. Y en esta ocasión, además de tener un texto y un audio que se puede escuchar escaneando un código QR , queríamos que las miradas de todas estas mujeres nos hablaran en vivo y en directo». Así, el espectador va escuchando, conforme recorre cada una de las 35 fotografías que conforman la muestra, los «textos magníficamente escritos por Ismael» para cada una de las obras. «Hay incienso, hay música, hay calma… de hecho, en la entrada de la exposición se ruega silencio y atención, porque es una experiencia inmersiva. Queremos conmover. Queremos concienciar. Y queremos hacerlo a través del arte, de las fotografías y de la palabra de Ismael».
«Me siento muy orgulloso», asegura Ismael García. «He tenido que sentir como mujer; ponerme en las condiciones que tienen las mujeres casi en tres cuartas partes del mundo: niñas sometidas que no son dueñas de su destino, a las que pueden vender a los 9 años o casar a los 13 o repudiar a los 15. No tienen apenas infancia… He querido meterme en ese sufrimiento, en esa ‘no personalidad’. Y creo que lo he conseguido», confiesa.
Mujeres ignoradas es una exposición donde «es mucho más importante lo que se escucha -o lo que se siente- que lo que se ve». Por eso, aunque existe la posibilidad de disfrutarla a través de una visita virtual, es absolutamente necesario contemplarla in situ para poder empaparse de su esencia. Para poder comprender lo que quiere transmitir el autor. Y para alcanzar a descifrar el mensaje que, imagen tras imagen, cuenta una historia que se repite generación tras generación, que se transmite de madre a hija. Una historia de injusticia y desigualdad, en diferente medida pero con el mismo fondo, que sufren y comparten mujeres pertenecientes a mundos totalmente diferentes.






«Esta exposición nos habla de un mundo que ignoramos»
«Esta exposición nos habla de un mundo que ignoramos; de un dolor que no sentimos porque está lejano. Lo que queremos es abrir la puerta para que se abran los corazones. Cuando concebimos esta propuesta, siempre lo tuve claro: Ven, escucha y siente». Es la invitación, sincera, de Ismael García. El mismo Ismael García que lucha, cada día, con la indiferencia de las personas que ignoran el dolor ajeno. «Cuando te conmueves, tu mente se abre y empatizas, y entiendes el dolor o la alegría de otras personas. La exposición tiene una parte donde se relatan unos hechos y unas situaciones muy duras, pero otra donde se ve un rayo de esperanza», añade el artista.
Mujeres ignoradas es, en definitiva, más que una exposición, «una instalación en la cual se crea una atmósfera inmersiva que te hace ser parte del trabajo. Son 37 minutos de tu vida que te pueden llevar a entender las vidas enteras de muchas mujeres», concluye Ismael García.
«¿De verdad que pensáis que, si existiera un dios bueno, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible, consentiría que la mayoría de las mujeres que habitan sobre la faz de la tierra vivieran sometidas a la voluntad del hombre? ¿De verdad pensáis que si dios fuera bueno habría creado a la mujer únicamente porque no es bueno que el hombre esté solo? ¿Creó, ese dios bueno y justo, a la mujer como un accesorio? Y si ese dios bueno existiera y fuera misericordioso ¿por qué permanece indiferente al maltrato, al abuso que el hombre, hecho a su imagen y semejanza, ejerce desde siempre contra la mujer? ¿Por qué, si existiera un dios bueno, consentiría tanta maldad, tanta injusticia?» (ISMAEL GARCÍA)
Por Rebeca Ruiz
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