Arrés, un pueblo con esencia medieval muy vivo al pie del Camino de Santiago

Arrés, un pueblo con esencia medieval muy vivo al pie del Camino de Santiago. Joaquín Giménez, alcalde de Arrés, en el Mirador de la Peña, desde donde se dominan tierras de tres provincias. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Arrés, un pueblo con esencia medieval muy vivo al pie del Camino de Santiago. Joaquín Giménez, alcalde de Arrés, en el Mirador de la Peña, desde donde se dominan tierras de tres provincias. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Desde el Mirador de la Peña de Arrés se dominan, en un día claro, tres provincias: la parte más oriental de Navarra, la Alta Zaragoza y el Pirineo oscense. Ubicado en el corazón de La Jacetania, al pie del Camino de Santiago, en sus calles aún se respira Edad Media y su torreón se alza imponente sobre los campos de cultivo, recordando el pasado señorial de un pueblo que estuvo a punto de desaparecer, como tantos otros de la España vaciada. En los últimos años, Arrés, que alcanzó su máximo esplendor en la Edad Media como villa real, ha logrado reinventarse y hoy cuenta con más de 45 vecinos, tras unos momentos críticos en los que apenas quedaba una decena de habitantes y en los que el pueblo estaba «prácticamente en ruinas», como explica su alcalde, Joaquín Giménez.

Arrés, de estar a punto de desaparecer a su resurgir

Arrés pertenece a Bailo, junto a Alastuey, Arbués, Larués y Paternoy. Fue víctima de la despoblación por el abandono que el medio rural sufrió en la segunda mitad del siglo pasado, y que obligó a muchos de sus habitantes a marchar fuera para buscarse la vida.

Afortunadamente, y gracias en gran medida a su situación estratégica junto al Camino de Santiago Francés por el Somport (Vía Tolosana) -cuenta con un albergue atendido por hospitaleros conocido como La casa de las sonrisas y con una posada, por los que cada año pasan unos 2.500 peregrinos-, la situación pudo revertirse.

Hoy, nuevos pobladores se han convertido en la esperanza de Arrés para evitar su desaparición. «Hay niños en el pueblo, y también han venido a vivir aquí personas que trabajan en otros lugares, como Jaca», señala Giménez.

En este sentido, las nuevas tecnologías, así como la mejora de las carreteras o el transporte escolar, que en la actualidad llega hasta el pueblo, han jugado un papel clave para la supervivencia de esta pequeña localidad. Asimismo, Arrés cuenta con un hostal con restaurante y una gran chimenea, El granero del Conde, un lugar con mucho encanto. Y no se puede negar que el auge del turismo rural también ayuda.

Arrés y su arquitectura original

Arrés conserva gran parte de su arquitectura original y, en ocasiones, se han rehabilitado viviendas, respetando en todo momento su naturaleza. En otros casos, se espera que puedan recuperarse en los próximos años, como señala Joaquín Giménez, que es también vicepresidente de la Comarca de la Jacetania y, posiblemente, una de las personas que mejor conozca el problema de la despoblación en el territorio.

Entre las calles de Arrés, llama la atención una chimenea aragonesa tradicional que fue construida hace más de un siglo, como reza su inscripción, vestigio, casi testimonial ya, de lo que fuera uno de los muchos fuegos con los que una vez contó esta pequeña localidad jacetana.

La torre de Arrés

En los últimos años, se ha recuperado el horno de pan y se han construido apartamentos de uso turístico.

Su torreón, del siglo XV, es Bien de Interés Cultural y fue rehabilitado en 2013 por la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Bailo, convirtiéndose, junto al molino y la iglesia, en todo un símbolo de la localidad, de su patrimonio histórico y, paralelamente, de la lucha contra la despoblación.

En este sentido, también se está trabajando en reivindicar el potencial cultural que esconden sus piedras. El Torreón Medieval de Arrés custodia, desde el año pasado, una exposición organizada por el Ayuntamiento de Bailo, el Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC-IPE) y la Asociación de Amigos del Camino de Santiago que lleva por título Arbóreo, la memoria de los árboles.

También, en 2021, Arrés se convertía en el primer municipio de Aragón en ofrecer al público The Escape WayEscape Room Urbanos en las poblaciones del Camino de Santiago-, una experiencia lúdica de juegos de escapismo para conocer el Camino y cada municipio de una forma dinámica. Y no se puede olvidar que Arrés forma parte del Parque Cultural de San Juan de la Peña -cuyo centro de interpretación se encuentra en Bailo- y del Paisaje Natural Protegido de San Juan de la Peña y el Monte Oroel.

Poco a poco, paso a paso, el pueblo busca la manera de reinventarse para superar las dificultades a las que se enfrentan, cada día, los habitantes del medio rural.

Patrimonio natural

Aunque su vinculación con el Camino de Santiago es indiscutible, no se puede olvidar su entorno natural privilegiado.

En la parte más alta del pueblo se encuentra el Mirador de la Peña. «Desde aquí vemos la llegada del Camino de Santiago a la localidad; y también podemos divisar, sin movernos, tierras de las tres provincias: de Huesca, de Zaragoza y de Navarra», explica el alcalde, que señala otro punto estratégico que se puede contemplar desde este lugar privilegiado.

Se trata de la Punta del Cerbero, a la que se accede por un sendero en apenas diez minutos, y desde donde se alcanza a ver Jaca, el pantano de Yesa y toda la Canal de Berdún. Es, el inmenso patrimonio natural que rodea el pueblo, otro de los valores añadidos del que puede presumir este entorno de postal.

Del sector primario a la diversificación de la economía

Aunque el peso específico de la agricultura y la ganadería fue muy importante en Arrés en otras épocas, en la actualidad, su economía ha derivado hacia otros derroteros. El alcalde explica que «hoy, el sector primario está en manos de muy pocos, y apenas somos tres familias las que vivimos de ello; incluso, algunos viven fuera, aunque trabajan aquí».

La economía se ha diversificado y actualmente, entre sus habitantes, hay «quien vive del sector de la nieve, o que se dedica a la enseñanza en Jaca,… También tenemos vecinos que trabajan en la Cooperativa Santa Orosia o en el Hospital de Jaca o en Sabiñánigo…», señala Joaquín Giménez.

«Es un pueblo que, aunque esté a una cierta distancia de la cabecera de comarca, está muy cerca… Y cuando esté terminada la Autovía de los Pirineos aún será mejor. Eso influye mucho. Tener una buena comunicación lo es todo en el mundo rural», reconoce el alcalde.

Joaquín Giménez es uno de tres habitantes que quedan en el pueblo descendientes de familias de Arrés de toda la vida -sin contar a sus hijos-. Advierte que no lo cambia por nada, si bien apunta a que va siendo hora de que los jóvenes tomen el relevo. «Si luchan la mitad de lo que he luchado yo, el pueblo estará tranquilo e irá hacia adelante seguro», asegura, convencido de que, a pesar de todo, también hay futuro, como en Arrés, para el mundo rural.

Por Rebeca Ruiz (texto y fotos)

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