Arrancan en Canfranc los esperados festivales internacionales Pirineos Classic y Jazzetania

Arrancan en Canfranc los festivales internacionales Pirineos Classic y Jazzetania
Arrancan en Canfranc los festivales internacionales Pirineos Classic y Jazzetania.

La Diputación Provincial de Huesca acogía este viernes la puesta de largo de los festivales internacionales Pirineos Classic y Jazzetania. Dos citas musicales que ya se han convertido en todo un clásico con Canfranc y el Valle del Aragón como escenario. Castiello, Aísa y Candanchú, Canfranc Pueblo y Canfranc Estación acogerán los distintos conciertos programados, entre los que se encuentran dos actuaciones patrocinadas por el Instituto Aragonés de la Mujer dirigidos a víctimas de la violencia machista.

El alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, explicaba, tras la presentación de los festivales en la DPH, que «este año se bate el récord de participación después de 20 años, con más de 400 alumnos». Además, Pirineos Classic y Pirineos Junior se prolongarán con la primera edición del campamento de teatro musical -para el que todavía hay plazas-.

XX Festivales Internacionales de Música Pirineos Classic (XX) y Jazzetania (XV)

Rasgando el silencio II: Compositoras. Las ilustres desconocidas de la historia de la música.
El propósito del tema escogido para las ediciones 2020 y 2021 de los festivales Pirineos
Classic & Jazzetania es, como su título indica, rasgar el silencio en el que se han
visto sumidas, durante siglos, las mujeres compositoras.

A lo largo de más de una treintena de conciertos –repartidos entre las ediciones 2020 y 2021 de ambos festivales– habremos conseguido programar obras de más de 50 compositoras, escritas a lo largo de 250 años -de 1770 a nuestros días-.

Nuestro objetivo ha sido mostrar al público de nuestros festivales lo que es tan solo una
muestra del ingente -en realidad, incalculable- número de composiciones que debemos a la
pluma de las mujeres, poniendo de manifiesto, al mismo tiempo, su impresionante calidad.

Muchas de estas obras han sido rescatadas del silencio de las bibliotecas, de los restos de serie
de antiguas editoriales, de fondos digitalizados repartidos por universidades de medio mundo,
incluso de algún desván polvoriento. Porque, si bien muchas de estas mujeres lograron
desarrollar en vida –luchando, eso sí, contra viento y marea– una intensa actividad creadora en
paralelo a sus ilustres coetáneos de sexo masculino, llegando incluso a ver sus composiciones
publicadas e interpretadas por los virtuosos del momento, lo cierto es que, tras su muerte, la
Historia ‘oficial’ de la Música las ignoró por completo. Sus nombres fueron omitidos por
tratados y enciclopedias, de modo que tanto ellas como sus obras cayeron en un profundo y
prolongado olvido.

Tanto es así que, si realizamos una breve encuesta, no ya entre el público, sino entre los propios
intérpretes musicales, veremos que son muy pocos los nombres de compositoras que les son
familiares. Y si les son familiares, no es porque conozcan o porque hayan tocado sus obras sino,
simplemente, porque estas mujeres entraron en la Historia de la Música de la mano -y con los
apellidos- de sus famosos maridos o hermanos: es el caso de Clara Schumann-Wieck, Fanny
Hensel-Mendelssohn y Alma Mahler-Schindler o, incluso, yendo más atrás en el tiempo, el de
Franziska Lebrun-Danzi.


Otras -también muy pocas- son reconocidas por especialistas y estudiosos en razón de sus
méritos como intérpretes -es el caso de la virtuosa pianista venezolana Teresa Carreño-, como
pedagogas -la francesa Nadia Boulanger-, o por la suma de ambas cosas -la también francesa
Marie Jaëll-; pero estos mismos especialistas desconocen o, directamente, ignoran, su extensa
producción como compositoras.

Aún así, estos nombres -que llegarían, como mucho, a la docena- no suponen sino la diminuta
punta de un iceberg inmenso: la obra, incluso la existencia, de cientos de compositoras, sigue
siendo uno de los secretos mejor guardados y, probablemente, el más escandaloso silencio, de
la Historia de la Música.

Capítulo aparte merecen las compositoras contemporáneas, que han conseguido un espacio
propio -‘un cuarto propio’, podríamos decir, citando a Virginia Woolf- en el panorama actual
de la música y que también han estado representadas en nuestra programación, concretamente
en la edición 2020. Compositoras vivas y felizmente activas, como Elena Firsova [1950, Rusia],
Annea Lockwood [1939, Nueva Zelanda], Michelle Agnes Magalhaes [1979, Brasil] o Karen
Tanaka [1961, Japón]. ¿Conseguirán estas compositoras, tras su muerte, que su obra perdure en
los libros de historia y en las salas de conciertos, o serán, una vez más, condenadas al silencio en
(sin)razón de la famosa «cuota» esgrimida por el patriarcado durante siglos? Solo el futuro nos
dará la respuesta. De momento, nos toca trabajar, aquí y ahora, en una doble dirección:
recuperando el legado de las compositoras del pasado y creando un terreno propicio al
reconocimiento –actual y póstumo– de las compositoras de hoy.

Lili Boulanger [1893-1918], una de las compositoras cuyas obras escucharemos en este concierto.

Jazzetania 2021

En cuanto al Festival Jazzetania, en estas dos ediciones estamos analizando el papel de las
mujeres en la historia de este género musical. Sus carreras y sus vidas fueron duras, difíciles,
especialmente en el caso de las jazzwomen negras: hasta las mayores divas del jazz, que lograron
brillar en los escenarios como vocalistas, tuvieron que sortear obstáculos y soportar enormes
humillaciones.

Un caso paradigmático es el de Billie Holiday, de trágico final, aunque hubo
muchísimas más: mujeres valientes a las que recordaremos a través de las canciones en que
volcaron su rebeldía, como Strange Fruit, de la propia Holiday, o la mítica Respect de Aretha
Franklin.

Pero no sólo de grandes voces vive el jazz: las mujeres también han luchado, a lo largo
del siglo XX, para derribar las barreras de una estructura tan patriarcal como ha sido –y es,
aún– el grupo instrumental. ¿Quién ha oído hablar, hoy en día, de instrumentistas, arreglistas,
compositoras y líderes de bandas que dejaron una huella fundamental en la historia del jazz?
Alguien citará, quizás, a la legendaria Mary Lou Williams, pianista, arreglista y compositora. Su
talento fue de tal calibre, que fue considerada como ‘uno de los chicos’ -léase esto, en el
contexto de la época, como un elogio- y ejerció una enorme influencia en gigantes del jazz
como Dizzy Gillespie y Thelonious Monk. En 2021 se cumplen, justamente, 40 años de su
muerte; por ello le dedicaremos el cartel de la XV edición de Jazzetania.

Pero ¿quién recuerda a Vi Redd, saxofonista, vocalista y educadora; a Margie Hyams, vibrafonista, pianista y arreglista; o a Melba Liston, trombonista, compositora y arreglista? Por no hablar de las más de cincuenta compositoras de ragtime, muchas de ellas negras, que dieron al género piezas tan emblemáticas como Dusty o The Thriller.

Mary Lou Williams [1910-1981], homenajeada en el Festival Jazzetania 2021.

Astor Piazzola en Jazzetania

Este año haremos una excepción en cuanto a la temática del Festival Jazzetania, y será para
dedicar nuestro Concierto de Apertura a Ástor Piazzolla, de cuyo nacimiento se cumplen 100
años en 2021. Piazzolla -cuyas composiciones muestran una clara influencia de diversos
lenguajes musicales, entre los que destaca el jazz y, cómo no, la música clásica- popularizó el
tango contemporáneo en el mundo entero. En cualquier caso, detrás de este concierto también
hay una mujer: se trata de la gran compositora y pedagoga francesa Nadia Boulanger, cuya
influencia en la trayectoria profesional de Piazzolla -que se trasladó a París para estudiar con
ella en 1954- es tan innegable como definitiva. A partir de aquel momento, Piazzolla cambió
radicalmente, como él mismo afirmó:
«Ella me enseñó a creer en Astor Piazzolla, en que mi música no era tan mala como yo creía. Yo pensaba que era una basura porque tocaba tangos en un cabaré, y resulta que yo tenía una cosa que se llama estilo».

Abordaremos también en ambos festivales, en complementariedad con la mujer creadora, otra
figura femenina de gran interés: lo que la profesora Erika Bornay define como ‘mujer creada’,
sujeto -más o menos activo- de inspiración para artistas de ambos sexos. Algunas fueron
mujeres reales, como Alma Schindler, musa y colaboradora en la sombra de su primer marido,
el compositor Gustav Mahler -quien le exigió que abandonase la composición musical en una
carta cruel, escrita a pocos días de su boda- y, tras enviudar, del pintor Oscar Kokoschka, del
arquitecto Walter Gropius y del escritor Franz Werfel, sucesivamente. Otras, mujeres de
ficción, solo existieron en la imaginación de sus creadores: es el caso de las figuras femeninas
que desfilarán por el programa del concierto Lost in Love [Festival Jazzetania], encarnadas por
la cantante Irina de Baghy, que estará acompañada al piano por Guillaume de Chassy.

Las mujeres, creadoras y creadas, han venido para quedarse. En efecto, en 2022, tras las dos
ediciones que les habremos dedicado en exclusiva, las compositoras seguirán constituyendo una
parte esencial de la estructura de nuestros festivales: estarán presentes en nuestra
programación de manera permanente -como lo han estado las intérpretes desde el inicio de
nuestra actividad, en 2002-, siguiendo criterios de igualdad y de paridad que nos parecen
fundamentales en el marco de la sociedad actual.

Novedad en 2021

Para la edición 2021, con el objetivo de celebrar los 20 años de existencia del Festival Pirineos
Classic, hacemos una apuesta ambiciosa para ampliar la programación con una gran Semana
de la Percusión, que se celebrará del 24 al 31 de julio e incluirá 5 conciertos suplementarios, a
cargo de importantes grupos y solistas: Philippe Spiesser, César Peris, Nuevo Contemporáneo,
Percusiones del CSMA, Alan Sousa, Childo Tomás, Lucía Carro… En paralelo, hemos
convocado el Curso Internacional Pirineos Percusión [CIPP], impartido por todos estos
grandes percusionistas.

Por Carmen Martínez-Pierret. Pianista. Profesora de Grado Superior de Piano en ESMAR. Directora Artística del Festival Pirineos Classic

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