Una bomba de mortero del siglo XIX, un curioso pozo y la historia menos conocida de la Ciudadela de Jaca

Dicen que bajo la Ciudadela de Jaca existieron túneles que comunicaban la fortaleza con el casco histórico de la ciudad y hay quien se aventura, incluso, a señalar dónde se encuentran, bajo el foso en el que habitan los ciervos. Como buen castillo, tampoco le faltan fantasmas: fenómenos más o menos extraños que han dado lugar a más de una leyenda y han llegado a protagonizar programas de televisión de máxima audiencia. De lo que no cabe duda es de que este monumento, símbolo de la ciudad de Jaca, emblemático y enigmático a partes iguales, esconde tras sus muros algunos elementos que, a veces, pasan desapercibidos a los ojos del visitante. Te presentamos algunos detalles que nos ayudan a comprender la historia del Castillo de San Pedro y que no puedes pasar por alto la próxima vez que visites la fortaleza.

¿Sabías que en la Ciudadela de Jaca se puede contemplar una impresionante bomba de mortero auténtica del siglo XIX? ¿O que el pozo original del Palacio del Gobernador está dividido en dos por una pared? Estas son algunas de las curiosidades que, junto a su apasionante historia y a su innegable valor patrimonial, son seña de identidad de esta fortificación pentagonal única en el mundo que mandó construir Felipe II a finales del siglo XVI en el antiguo Burnao jaqués.

Una bomba de mortero auténtica del siglo XIX en la Ciudadela

Desde hace unos días, junto a uno de los cañones que flanquean el Patio de Armas de la Ciudadela de Jaca, se encuentra una bomba de mortero de unos 80 kilogramos de peso y una bala de cañón original. Ambas se hallaron en Jaca -posiblemente están datadas en el siglo XIX-, junto a otras piezas de artillería y metralla utilizadas en la época.

La pieza de mayor tamaño está intacta -también se guardan en el Castillo de San Pedro fragmentos de otras bombas que, a diferencia de esta, sí explotaron- y es una bomba de hierro hueca para mortero, con un orificio en la parte superior por el que se introducía la pólvora y pequeñas esferas a modo de metralla que, igualmente, se custodian en la fortaleza. Se trata de piezas muy similares a las que se conservan en distintos museos de España y que eran habituales durante la Guerra de la Independencia, donde la Ciudadela de Jaca tuvo un especial protagonismo.

Una bomba de mortero del siglo XIX, un curioso pozo y la historia menos conocida de la Ciudadela de Jaca

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Una bomba de mortero del siglo XIX, un curioso pozo y la historia menos conocida de la Ciudadela de Jaca

Un pozo dividido por un muro

El pozo original de la Ciudadela de Jaca no es el que primero se ve, donde la mayoría de los visitantes se fotografían y que se convirtió, no hace muchos años, en pozo de los deseos. El auténtico pozo del Castillo de San Pedro es el que se encuentra en la parte posterior del Palacio de Gobernador. Posiblemente, se construyera a la vez que la Ciudadela, cuyas obras comenzaron en 1592.

Es un aljibe muy curioso, todavía útil, y cuya singularidad radica en que la mitad del mismo era de uso exclusivo de los moradores del palacio y la otra mitad estaba destinada al resto de los pobladores del castillo. Todavía hoy el muro divide las dos partes del pozo.

Una bomba de mortero del siglo XIX, un curioso pozo y la historia menos conocida de la Ciudadela de Jaca

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Un llamador demasiado alto

¿Los hombres que vivían en el Castillo de San Pedro cuando este se construyó eran muy altos? Es la pregunta que le puede surgir al visitante cuando observa la puerta de acceso al Palacio del Gobernador por el Patio de Polvorines. Y es que el llamador original está situado a unos dos metros de altura. Demasiado arriba para personas como Juan de Velasco, el primer Maestre de Campo de la Ciudadela; un hombre que, por lo que hoy sabemos tras el estudio de sus restos óseos, no debía ser de gran estatura.

La explicación es muy sencilla. El llamador está tan alto porque esta era la puerta que se utilizaba para acceder a estas dependencias a caballo, algo habitual en la época. Ese llamador se conserva todavía hoy. Cuanto menos, otro detalle curioso.

Una bomba de mortero del siglo XIX, un curioso pozo y la historia menos conocida de la Ciudadela de Jaca

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Un puente levadizo de madera y un foso sin agua para acceder a la Ciudadela

La única entrada a la Ciudadela de Jaca es un puente levadizo por encima de un foso que nunca fue concebido, pese a lo que algunos piensan al verlo, para tener agua. Desde el exterior no tiene acceso, y desde el interior, en todo el perímetro de la Ciudadela (exactamente 1,6 kilómetros), se podía entrar a este espacio por cuatro puertas, de las que hoy solo quedan tres (una para caballería).

El puente levadizo se manejaba desde el interior, en origen, mediante contrapesos y cadenas y posiblemente a través de un péndulo de madera que hoy no se conserva. Fijándonos un poco desde el lado interior de la actual puerta de acceso, en el túnel que ocupa el Cuerpo de Guardia, es fácil imaginar cómo funcionaba el sistema cuando se instaló en el siglo XVI. Toda una obra de ingeniería para la época.

El escudo del Palacio del Gobernador

En 2020, durante las obras de acondicionamiento de los soportales del Palacio del Gobernador (según se accede, a la derecha, a continuación de la Iglesia de San Pedro), salió a la luz el escudo de la puerta principal. Aunque es un escudo moderno (posterior a la Guerra Civil Española), resulta curioso porque es exactamente igual que el que corona la entrada del Fuerte de Rapitán.

Y hablando de escudos… ¿Sabías que el escudo de armas de Felipe II que hoy se puede ver en el espacio expositivo del Palacio del Gobernador (recientemente abierto al público) es el que originariamente presidía la espadaña? Durante años, estuvo guardado en el Cuerpo de Guardia, tras ser retirado de su ubicación original durante las obras de restauración de los años 70.

Este escudo que presidía el frontis de la Ciudadela de Jaca está formado por las armas de Aragón, Portugal, Castilla, León, Granada, Austria, Flandes, Borgoña -antiguo y moderno-, Brabante, Tirol y Dos Sicilias, con el collar de la orden del Toison de Oro, y tal y como correspondía al que se utilizaba en el siglo XVI. Por lo tanto, en él está representada una gran parte de la historia de España, que se puede leer a través de los detalles esculpidos en la piedra.

La tronera discordante en la Ciudadela de Jaca

Antes de terminar el recorrido por algunos de los rincones más curiosos y marcharnos de la Ciudadela, ya en el exterior del castillo merece la pena volver la vista atrás un momento, justo a la altura del punto donde el camino de acceso a la fortaleza hace un quiebro. Ante nosotros veremos la fortificación en todo su esplendor.

Si prestamos atención, nos daremos cuenta de que todos los muros son iguales, con una precisión geométrica perfecta con sus baluartes, sus casamatas y sus troneras (así se llama en arquitectura militar la abertura en la muralla que permitía colocar un cañón u otra pieza de artillería). Todos, menos uno.

La cortina de la izquierda del Castillo de San Pedro presenta una tronera que parece romper el equilibrio de la construcción. Pero, como todo en el minucioso diseño de Tiburcio Spannocchi, no es gratuita.

Esa abertura en la muralla -hoy sin cañón- se encuentra enfrentada, exactamente y casi al milímetro, a la primera parte del camino que da acceso a la fortaleza. Es el punto defensivo más estratégico de todo el castillo. Mirándolo desde allí, uno es consciente de que no era muy buena idea intentar acceder a la fortaleza si no había sido invitado.

No es necesario recordar que el Castillo de San Pedro es uno de los principales ejemplos y mejor conservado de la construcción abaluartada del siglo XVI en el mundo. Monumento de Interés Histórico Artístico desde 1951 y catalogada como Bien de Interés Cultural, sigue escondiendo detalles y curiosidades que también forman parte de su historia.

¿Te animas a encontrar alguno más?

Por Rebeca Ruiz

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