Tejiendo solidaridad a punto y ganchillo en Cruz Roja Jacetania

Tejiendo solidaridad a punto y ganchillo en Cruz Roja Jacetania. En la imagen, participantes en el curso junto a Erica Santolaria, coordinadora de Cruz Roja Jacetania. En la mesa, parte de su trabajo. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Tejiendo solidaridad a punto y ganchillo en Cruz Roja Jacetania. En la imagen, participantes del curso. En la mesa, parte de su trabajo. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Son mujeres, saben tejer (y muy bien) y les encanta ayudar a los demás sin pedir nada a cambio. Se reúnen dos veces por semana para compartir entre ellas sus experiencias y, en esos encuentros, confeccionan ropita para bebés, que después hacen llegar a las madres que la necesitan. Sus manos están cargadas de cariño y ponen el corazón en todo lo que hacen. Tejiendo juntas solidaridad lo llaman. Así es el Taller de Punto y Ganchillo de Cruz Roja Jacetania.

Mas de tres años tejiendo en solidaridad

Tejiendo juntas solidaridad nació hace cuatro años. Fue una iniciativa pionera que resultó todo un éxito desde el primer momento. La fórmula no tenía secretos: un grupo de voluntarias -con una edad media de más de 75 años- que se volcó, durante meses, en tejer ropa de bebé con el objetivo de entregarla a aquellos que lo necesitaran. La entrega, la ilusión, la vocación se servicio y el cariño de cada una de aquellas mujeres sentó las bases para proyecto, hoy plenamente consolidado.

La idea surgió de María del Carmen Anaya y hoy son 15 las mujeres que participan en el taller. Desde que se puso en marcha, no han parado de tejer. Incluso, en los momentos más duros de la pandemia, cuando no podían reunirse, seguían trabajando en sus casas. Precisamente, a las mujeres que participan en el taller de forma presencial, hay que sumar otra señora que trabaja desde Berdún.

Tejiendo prendas desde recién nacidos hasta los tres años

«Hacemos ropa y otras prendas para bebés, desde recién nacidos hasta que cumplen unos tres añitos. Y la mandamos a hospitales, al Líbano… allí donde necesitan canastillas», explica Anaya. «Aquí estamos sin parar, y después continuamos en casa», añade.

En la sede de Cruz Roja de Jaca se reúnen para tejer dos veces a la semana, explica Luis Castán, presidente de Cruz Roja Jacetania. Pero, añade, «estarían dispuestas a doblar el trabajo si se hiciera falta más ropa. Por ejemplo, si nos llega el caso de alguien que la necesitara más a menudo».

«Este proyecto está concebido para personas que lo necesitan», apunta Castán. No se trata de entregar ropa a todo el que la pida, sino que el taller está pensado para cubrir las necesidades de los colectivos más vulnerables.

«Desde que surgió la posibilidad de crear un taller de estas características, la idea fue recibida inmediatamente con mucha ilusión y cariño.

Enseguida nos dimos cuenta de que tenía muy buena acogida por parte de las mujeres que reciben las canastitas, tanto en la Comarca de la Jacetania como fuera de ella; incluso, fuera de España. Como presidente, me siento orgulloso de haber podido poner en marcha este proyecto»

Luis Castán, presidente de Cruz Roja Jacetania

Ayudar a los demás y fomentar las relaciones interpersonales

Adela Sanvicente, otra de la participantes en el programa, explica que resulta muy gratificante poder ayudar a los demás. «El trabajo que hacemos aquí, entre todas, es muy ameno. Y, por supuesto, solidario. Además, tenemos con nosotras a la profe, a Mari Carmen, que nos enseña y aprendemos mucho de ella», señala Sanvicente.

«Es convivencia, es pasar un rato agradable… Esperamos con muchas ganas que llegue el día del taller para estar un rato juntas y reunidas», añade. Es otro pilar importante del proyecto: el lado social. En cada encuentro, se potencian las relaciones interpersonales. Y, de paso, se recupera la antigua tradición por la que, ante la llegada de un bebé, las mujeres se reunían para tejer y hacer el regalo al recién nacido. Un valor añadido que hace que esta iniciativa sea más especial, si cabe.

Además de ser una iniciativa solidaria, el taller es un lugar de encuentro y de reunión donde se favorecen las relaciones interpersonales.

Al principio, era un grupo reducido de mujeres. Pero ahora, aquel pequeño grupo ha crecido. «Cruz Roja va a tener que ampliar el espacio -bromean Anaya y Sanvicente-. Y todas las que quieran venir a colaborar, o que quieran o puedan aportar lana y materiales, serán bienvenidas».

Las canastillas confeccionadas en el taller se entregan a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad. Van en cajas personalizadas, y las prendas tienen un valor añadido: en cada lote, y en función de la madre y de las necesidades del bebé, se incluye una nota escrita por una de las participantes en el proyecto, con una palabra, frase o reflexión dirigida a cada destinataria.

«No son mujeres que tejen por tejer, sino que lo que hacen tiene sentido para otras mujeres y familias«

«Las ideas más potentes a veces surgen de las pequeñas cosas. De aquellas cosas que podemos pensar que son de sentido común. De hacer una reflexión en voz alta sobre qué es lo necesario y lo superfluo.

El proyecto surgió de la escucha de los deseos y necesidades del grupo de personas mayores. Lo hicimos, desde el principio, con una mirada solidaria entre mujeres, poniendo en valor los conocimientos y saberes de ellas. Ahí radica el éxito: no son mujeres que tejen por tejer, sino que lo que hacen tiene sentido para otras mujeres y familias. El poder del taller está dentro de ellas. Y así, poco a poco, hemos ido tejiendo una red solidaria internacional»

Erica Santolaria, coordinadora de la Asamblea Comarcal de Cruz Roja Jacetania

Mujeres en situación de vulnerabilidad dentro de los programas que desarrolla Cruz Roja, mujeres que forman parte de los programas de RedMadre o mujeres en El Líbano -a quien se envió la canastilla a través de los militares del Galicia 64 desplegados en la Misión Libre Hidalgo- han recibido, durante los últimos años, las prendas confeccionadas por las mujeres jacetanas.

Ayudar a través de Cruz Roja

Los materiales para el Taller de Punto y Ganchillo los aportan cada una de ellas. Compran lana al peso en Olorón o recuperan ovillos que tienen en sus casas. Incluso, se han planteado poner a la venta sus creaciones en el puesto que tiene cada año Cruz Roja en el Mercado Solidario de Jaca para entregar a la organización lo que puedan recaudar. Siempre con el único afán de ayudar altruistamente.

La próxima canastilla que han confeccionado y que ya está lista para enviar. (FOTO: Rebeca Ruiz)
La próxima canastilla que han confeccionado y que ya está lista para enviar. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Mientras tanto, ya tienen preparada la próxima canastilla. Esta vez «será para Leo, un pequeño que está a punto de nacer», explica Tere Castán, que también forma parte del taller. Su madre, que dará a luz en pocos días, llegó hace poco a Jaca y está aprendiendo castellano en Cruz Roja.

Como en todas las cajas que ya han entregado, llevará un trocito del corazón de estas mujeres que, semana a semana, esperan el momento de juntarse a tejer solidaridad.

Por Rebeca Ruiz (texto y fotos)

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