La peor cara del temporal

La peor cara del temporal. Jasa y Aragüés son dos de los pueblos que se han llevado la peor parte de las últimas nevadas.
La peor cara del temporal. Jasa y Aragüés son dos de los pueblos que se han llevado la peor parte de las últimas nevadas.

La nieve era muy esperada y suponía una inyección de optimismo para las comarcas de La Jacetania y el Alto Gállego. Pero, con ella, llegaban también los problemas en las carreteras, el peligro por el riesgo de aludes y otras complicaciones que se repiten cada vez que el elemento blanco, del que dependen miles de familias en los valles del Tena y del Aragón, hace su aparición. Pueblos como Aragüés del Puerto o Jasa recuperaban el suministro eléctrico después de una avería que tuvo a sus vecinos sin luz más de diez horas. Es la peor cara del temporal.

La parte más dura del invierno se dejaba sentir este fin de semana, de nuevo, en La Jacetania y el Alto Gállego. En Astún, era necesario provocar avalanchas controladas para evitar el riesgo de aludes. Y por la misma razón, la cantidad e inestabilidad de nieve acumulada, obligaba a cortar la carretera del Balneario de Panticosa por seguridad, para abrirla unas horas después, según lo previsto. Sin embargo, lo peor se lo llevaban, esta vez, Aragüés del Puerto y Jasa. En apenas una semana, la nieve ha dejado sin suministro eléctrico a estos pueblos hasta en tres ocasiones, por espacio de varias horas.

Los problemas del temporal en Aragüés del Puerto y Jasa

Tras los problemas con el último temporal, Aragüés del Puerto volvía a sufrir las consecuencias de la intensa nevada. Durante la tarde del domingo, la avería en un fusible de una línea de media tensión afectaba a unos 800 clientes del valle, que se quedaban sin luz durante más de tres horas. Ayer lunes, una nueva incidencia afectaba a 242 vecinos de distintos pueblos de la zona. El suministro no se pudo restablecer hasta entrada la noche, diez horas más tarde. No es la primera vez que sucede. En estos pueblos, los vecinos temen la llegada de la nieve porque ello acarrea problemas como los cortes de luz, con todo lo que ello supone.

El alcalde de Aragüés, Ángel Casajús, lamenta que la situación se repite cada vez que hay un temporal de nieve, y pide una solución porque «cada vez que pasa esto se para todo». No puede trabajar el restaurante del pueblo, ni pueden abrir los negocios, ni se puede encender la calefacción. Todo ello, esta vez, coincidía además con el puente festivo.

En el mismo sentido se pronuncia Javier Belío, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Jasa:

«En Jasa y en Aragüés del Puerto, con 181 y 164 clientes respectivamente (según datos de distribución) hemos estado más de tres veces en una semana sin luz. El 28 de noviembre, desde las 20.45 hasta las 13.15 del día siguiente. El pasado sábado, desde las 6.27 hasta las 10.15 horas. Y este lunes, desde las 8.19 hasta por la noche, en torno a las 20.30 horas, no se restableció el servicio porque la avería afectó también a la subestación de Villanúa», explica el edil.

Solución de urgencia ante posibles nuevas averías hasta que pase el temporal de nieve

«Hoy en día -continúa- que todo depende de la luz, es un gran problema, por los perjuicios que supone en las casas que no pueden cocinar y usar la calefacción y los negocios. Pero especialmente para la gente más mayor, ya que algunas personas necesitan máquinas de oxígeno. Y desde la distribuidora solo dan estimaciones de cuándo volverá la línea que continuamente se ven sobrepasadas», lamenta el concejal.

Por su parte, este martes, la compañía eléctrica llevaba hasta estos pueblos grupos electrógenos como unas solución de urgencia para evitar nuevos problemas si surgen más averías y dar una solución a los afectados, explicaba el teniente de alcalde de Jasa.

Ante los últimos acontecimientos, el alcalde de Aragüés y el teniente de alcalde de Jasa anuncian que tanto desde los respectivos ayuntamientos como por parte de los vecinos se van a presentar reclamaciones donde proceda, ya que es un problema que se repite cada vez que hay una nevada «y no podemos estar así».

Por Rebeca Ruiz