La Luna de Ispahan conquista al público de la Ciudadela bajo las estrellas de Jaca

La Luna de Ispahan conquista al público de la Ciudadela bajo las estrellas de Jaca. (FOTO: María Navas)
La Luna de Ispahan conquista al público de la Ciudadela bajo las estrellas de Jaca. (FOTO: María Navas)

El Patio de Polvorines de la Ciudadela de Jaca volvió a ser testigo de otro maravilloso concierto del XXX Festival Internacional en el Camino de Santiago, organizado por la Diputación Provincial de Huesca. La noche del pasado martes, la fortaleza se llenó de música persa y ritmos orientales, gracias a la actuación de Le Concert Persan y Lachrimae Consort Paris. Músicos solistas tocando juntos con el mismo propósito: transportar al público a un mundo nuevo y hacerle recorrer un viaje por la ruta de la seda con su programa La Luna de Ispahan. Músicas, cantos y danzas persas.

Aforo completo para la Luna de Ispahan

Con el aforo completo tras agotar todas las invitaciones, el concierto comenzó de la mano de la actriz Leire Ruiz, encargada de presentar algunas de las piezas y de dar a conocer el nombre de los curiosos instrumentos que allí fueron interpretados. Entre ellos el ney (flauta tradicional), el kamanché (un violín persa, parecido al rebab), el oud (laúd oriental), el setar (de cuerda pulsada) y el zarb (percusión cuya circunferencia es considerada el círculo de la vida). Bellos instrumentos que junto con los occidentales violonchelo y lira viola, acompañaron a la fantástica voz de la mezzosoprano Sara Hamidi.

Sus piezas eran muchas veces poemas que hablaban del amor decepcionado o de la brisa de la mañana. Todas ellas utilizando algunos dastgāhs, que son sistemas de música modal persa, los cuales, según explican desde la formación, pueden compararse con el tratado «las pasiones del alma que utilizaron los compositores del barroco europeo. Cada dastgāh corresponde a una de estas pasiones del alma: alegría, tristeza, enfado, amor, odio».

Se notaba la pasión detrás de cada nota y de cada palabra. Fue todo un honor poder escuchar esas melodías y modulaciones imposibles. Todo ello acompañado con pinceladas de conocimiento sobre aquellos mundos que para algunos parecen muy lejanos, sobre autores para la mayoría desconocidos, y sobre curiosidades que ahora serán recordadas.

La Luna de Ispahan y la ruta de la seda

Así, el público conoció que la denominación «ruta de la seda» durante su época de mayor esplendor recibía otro nombre. No fue hasta el siglo XIX cuando se acuñó este término. También pudo escuchar la traducción de alguno de los versos que Sara cantaba con potencia. Por ejemplo, los del poeta persa Omar Khayyam, escritos hace diez siglos y dedicados al vino. Además, Lachrimae Consort Paris destaca que «los autores interpretados toman parte de lo que se llama radif que significa repertorio en esta cultura. Los más destacados e importantes son Darwish Kan, Neydawoud, Aref, Shaïda…».

La formación apunta que “los temas de estas canciones son muy bonitos, sobre ritmos variados y las instrumentaciones dan relieve y el público los memoriza muy rápidamente”. Melodías que los asistentes podrían haber estado escuchando durante horas. Los músicos dejaron un gran sabor de boca y ganas de más. Tanto que alguno se lo hizo saber, alzando su voz entre los aplausos, y pidiendo otra pieza más. Petición que muy amablemente llevaron a cabo para placer de todos los allí presentes.

Simbiosis cultural en el Camino

Una de las aportaciones más interesantes del Festival Internacional en el Camino de Santiago es, sin duda, el poder acercarse a músicas, melodías y ritmos que en un principio podrían resultar ajenos y no lo son tanto. Descubrir y conocer, así como lo hacen los peregrinos durante su recorrido: «La idea de caminos resuena cuando se habla de rutas, caminos, peregrinos… pues existen en todas culturas y religiones», afirman desde la agrupación persa, señalando que «los intercambios económicos o culturales produjeron una riqueza mutua». Incluido en la misma forma de hablar: «A veces utilizamos en nuestro lenguaje la palabra ‘pijama’ que viene del idioma farsi (o persa) que significa “el vestido que se pone por debajo».

Agradecidos por participar en este prestigioso Festival, los músicos persas estuvieron encantados de poder compartir su música y sus raíces con el público en una noche de perseidas, «llena de emociones y humanidad». Y se alegran de poder volver a ensayar más fácilmente, después de un año que ha sido muy duro para todos. La formación declara que se encuentran en «un momento muy interesante, lleno de esperanza y con ganas de crear y desarrollar nuestra imaginación».

Actualmente, se hallan trabajando en un programa nuevo con otras músicas occidentales y orientales de Persia, Francia, Italia y España. Los músicos de Lachrimae están «intentando encontrar cómo funcionaban las formaciones y conciertos como, por ejemplo, el del embajador francés que fue acogido en Persia en la época de Luis XV, y recíprocamente cuando este mismo rey recibió al embajador de Persia», interesados en “cómo funcionaron los intercambios musicales”.

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