El milagro de los viernes en Corleone, el ruido de trincheras y un sueño DelCollado

Sabiñánigo se mueve: El milagro de los viernes en Corleone, el ruido de trincheras y un sueño DelCollado. Por David Ruiz de Gopegui.

El milagro de los viernes en Corleone, el ruido de trincheras y un sueño DelCollado

El milagro de los viernes en Corleone, el ruido de trincheras y un sueño DelCollado. El pasado 18 de septiembre cumplimos un sueño, rodeado de los nuestros, los cables de jack y la energía loca esa que hay escondida detrás del roknrol.

DelCollado pisamos el escenario de la Sala Corleone de Sabiñánigo. Y digo milagro porque los que habitamos el subsuelo de las bandas locales estamos trágicamente acostumbrados a tocar poco y en lugares mas “complicados”. Por eso, subir a unas tablas estrictamente profesionales, donde el sonido te abraza en lugar de agredirte, es pura poesía. Ha sido un sueño precioso, de esos que te hacen motivarte y seguir pensando que esto de la música merece la pena, agradece y seguro que se trae nuevas aventuras compartidas.

Gran parte de la culpa de que el viernes sonáramos a gloria bendita la tiene Alfonso, de Edelweiss. El tipo se puso a los mandos de la mesa y decidió perder ese tiempo vital que tan justamente merecía en ecualizar nuestros desvaríos, solo para que estuviéramos más a gusto que en el sofá de casa. Hay que ser muy buen tipo (o estar un poco sordo) para tener esa infinita paciencia con nosotros.

Pero si hablamos de fe ciega también está el otro Eduardo, el promotor de la Sala Corleone. En esta época oscura donde apostar por la música en directo roza la inmolación financiera, este señor sigue dejando un hueco maravilloso, casi mesiánico, para que los profetas del ruido local podamos subirnos a vomitar nuestro arte en este escenario tan maravilloso que es esta sala.

Un refugio del que brota rock, blues, funk o jazz todos y cada uno de los viernes

Es un lujo casi insultante tener en nuestro territorio un refugio del que brota rock, blues, funk o jazz todos y cada uno de los viernes. Sin embargo, seamos claros: la magia no se alimenta del aire ni de las buenas intenciones. Si queremos que este oasis siga existiendo, la única fórmula mágica es levantar el culo de la silla, ir a los conciertos, pagar la entrada y gastar la suela frente al escenario y la barra. Hay que seguir apoyando la música, y eso es cosa de todos.

Y ya que hablamos de mantener cosas vivas, va siendo hora de gritar a los cuatro vientos que el tejido musical de nuestra zona respira con una salud y un ambiente mágico. Hay más sinergias, más colaboraciones y más mezcla de estilos bullendo en el ambiente que nunca. Los locales donde se ensaya, las sonrisas y el apoyo mutuo se confiesa con una melodía musical de a que estamos todos encantados.

Así que aquí va un guiño, cero sutil y cargado de fina ironía, a las ilustres administraciones de Jaca y Sabiñánigo: a ver si rascamos un poquito las arcas para invertir en espacios y eventos en vivo. Que el cemento, las glorietas y las inauguraciones de turno están muy bien, pero el talento local necesita escenarios, enchufes y un presupuesto que vaya más allá de la tradicional palmadita en la espalda.

La energía de Flash

Mención especial merecen nuestros compañeros de escenario: la banda Flash. Alucinamos con la energía y la fuerza arrolladora que desplegaron. Nos trataron como auténticos hermanos en todo momento, y verlos tocar fue una verdadera lección de actitud sobre el escenario. ¡Gracias por compartir la noche con nosotros!

El viernes no estuvimos solos. Abajo, sosteniendo el chiringuito, nos arropaba esa pequeña gran resistencia de amigos y músicos de la zona. Esa gente rara y maravillosa que todavía sale de casa no solo para disfrutar, sino para hacer el trabajo sucio de apoyar proyectos microscópicos como el nuestro. Vosotros sois el pulmón de todo esto.

Para ir cerrando este popurrí emocional sin perder el punto macarra, quiero dar las gracias a Mino y a Vicente. Seis añazos ya compartiendo ruido, sudor y cervezas. Seis años soportándonos con las mismas ganas intactas de seguir pariendo canciones propias. A ver si la paciencia nos da para meternos a grabar ese dichoso y modesto CD y que al menos la gente pueda ponernos en el coche, y acordarse de sus amigos mientras van de un sitio para otro… ¿Os imagináis? ¡Menudo lujo! Pues hacia ello caminamos. Y para seguir tocando por el territorio, también, ¡con muchas energías de seguir haciendo “bolos” y música allá donde nos llamen!

Y, por supuesto un guiño desde el teclado a nuestro Agus. Nuestro particular ente omnipresente, el cuarto componente en la sombra que siempre pulula por ahí, aconsejando, aguantando y guiando este despropósito maravilloso en el que nos hemos metido llamado rokanrol.

Por Dabid Ruiz de Gopegui (DelCollado). Fotos de Dabid Ruiz de Gopegui, Juxe Areta @juxeblackdrums y de Juan Carlos Ascaso @ascasosarasa

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