Un grupo de jacetanos, militares del Ejército de Tierra y moteros, han decidido impulsar una iniciativa solidaria para ayudar a los damnificados del incendio de Las Peñas de Riglos. Cada fin de semana recorrerán uno de los pueblos afectados para dar visibilidad a las pequeñas empresas turísticas y de hostelería que han sufrido las consecuencias del que uno de los mayores desastres naturales en la historia de Aragón. La primera parada es Osia, pero en las próximas semanas seguirán recorriendo el territorio y los pueblos más afectados de la zona cero del desastre.

Moteros, militares del Ejército de Tierra y solidarios
Son moteros, militares del Ejército de Tierra y solidarios. Desde Jaca vivieron, en primera persona, la tragedia del incendio de Las Peñas de Riglos. Estuvieron junto a los desalojados, atendieron a los efectivos de los servicios de emergencia… Y tanto profesionalmente como a nivel personal, ayudaron en todo lo que pudieron a paliar las consecuencias del desastre.
El incendio forestal de Las Peñas de Riglos fue un desastre natural sin precedentes. De los peores que se recuerdan en Aragón. Tras 34 terribles días, el balance arrojaba 14.500 hectáreas de bosque y matorral quemadas, más de mil personas evacuadas de sus casas y unas consecuencias irreparables a todos los niveles, de las que todavía se desconoce su alcance real.
Cuando pasaron los momentos más difíciles, fue cuando se se dieron cuenta de que tenían que hacer algo más. «Esto surgió de una manera muy simple y muy humana», explica el comandante Francisco Cañiz, destinado en la USBAD Oroel de Jaca. «Nos juntamos unos cuantos amigos de distintos motoclubes para salir un día en moto. Y pensando dónde podíamos ir a almorzar, alguien dijo: ¿por qué no vamos a alguno de los lugares que lo haya pasado mal con el incendio..? Le vendrá bien…», explica el comandante.
A todos les pareció una gran idea y decidieron ampliar el proyecto. Confeccionaron una lista de pueblos y establecimientos turísticos y hosteleros que comenzarán a visitar este domingo. Además de consumir en ellos, intentarán darles publicidad. «Dentro de los medios limitados que tenemos, les queremos dar visibilidad, a base del boca a boca y de que se entere el mayor número de gente posible de dónde están. Y hacer a los pequeños empresarios de estos pueblos toda la promoción que podamos para que puedan recuperar lo antes posible todo lo que perdieron en el mes de agosto con el incendio, que fue mucho», añade el militar.
De Osia al resto de la zona cero del incendio
La primera quedada motera tendrá como escenario Osia. En concreto, A Boira, una casa rural ubicada en la falda del Monte Oroel, en una de las zonas más castigadas por el fuego. No se ha elegido al azar, dentro de «que hay muchos pueblos afectados y no tenemos preferencia por ninguno», como señala el comandante Cañiz. «Hemos querido hacer un guiño a Osia porque es un pueblecito muy pequeño y el más alejado de nuestro ayuntamiento», pero después vendrán más, añade. Además, su propietario, Raúl Lamas, sirvió en el Regimiento Galicia. Por eso sus excompañeros han querido que sea él quien inaugure una iniciativa solidaria que, como explica el comandante Cañiz, «esperemos que cuaje y que se pueda repetir muchas veces».

Hay que tener en cuenta que en muchos de estos pequeños pueblos la economía se sustenta en las actividades tradicionales del campo y, en los últimos años, en el turismo. En este sentido, las consecuencias de un desastre como este en plena temporada alta son fatales para muchas pequeñas empresas que dan vida al medio rural. Reservas canceladas, más de un mes sin actividad -algunos aún no la han recuperado-, las consecuencias del fuego en la puerta de casa, los paisajes quemados… son demasiadas dificultades que enfrentar.
Los militares de Jaca, muy cerca de un incendio de cuya magnitud «aún no somos conscientes»
«Los militares de Jaca estuvimos muy cerca del incendio. Yo concretamente estuve implicado en el realojo, aquí en el cuartel de San Bernardo, de los vecinos que fueron evacuados de los pueblos. Pude conversar mucho con ellos. También tuvimos mucho contacto con todos los efectivos desplegados, los bomberos de la UME, el 112, las brigadas forestales, Infoar… Vivimos muy de cerca lo que pasó en los pueblos de Jaca y La Jacetania», asegura Francisco Cañiz.
«A raíz de hablar con Raúl, el propietario de la casa rural de Osia, que nos contó cómo lo sufrió en primera persona, nos hemos dado cuenta de que a pesar de todos los testimonios, de todas las noticias, del seguimiento de primera mano que teníamos,… y de todo lo que se ha escrito después, no somos todavía conscientes de la magnitud que ha tenido el incendio. Esto tendrá muchas consecuencias que todavía no se ven y que van a perdurar mucho tiempo. No solo me refiero a la pérdida de masa forestal y al daño al entorno natural, sino a todos los habitantes de estos pueblos donde posiblemente haya gente que tenga que irse porque ha perdido su negocio», destaca el militar.
Próximas salidas
Después de Osia ya están en el calendario marcadas en rojo nuevas fechas y nuevos escenarios para las siguientes salidas. «Tenemos una lista muy extensa, desgraciadamente, porque muchos pueblos se han visto afectados. Pero esperamos llegar a todos», añade el comandante Cañiz.
Los impulsores de esta ruta solidaria por la zona cero del incendio de Las Peñas de Riglos, en el que la peor parte se la llevó la Comarca de la Jacetania, lanzan una invitación a que se sume todo el que quiera a sus salidas. De hecho, cuanto más numerosas sean, mejor. Más visibilidad para los afectados. En este sentido, para esta primera ocasión han invitado al Jacetania’s Classic Cars. Como advierte Cañiz, «Esto no va solo de moteros… creemos que en esta iniciativa tiene cabida todo el que quiera colaborar. También hemos invitado a otros vehículos, a otros motoclubes que no son de la zona, y todo el que quiera venir con nosotros, será bienvenido».
Por Rebeca Ruiz
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