Un paseo por la historia del Fuerte de Rapitán

Un paseo por la historia del Fuerte de Rapitán
Un paseo por la historia del Fuerte de Rapitán.

El pasado miércoles se presentaba en la Ciudadela de Jaca el libro El Fuerte de Rapitán y su batería oeste, de Juan Antonio Sáez García. Previamente, se realizaba una visita guiada, en una propuesta cultural organizada por el Castillo de San Pedro, la Asociación Cultural Jacetana, el Casino Unión Jaquesa y el Ayuntamiento de Jaca.

Juan Antonio Sáez García presentaba El Fuerte de Rapitán y su batería oeste, en una jornada dividida en la visita a la fortificación y en la puesta de largo de la publicación, en la Sala Burnao, y en la que participaban entre otros el autor del libro; el director de la Ciudadela de Jaca, el coronel Francisco Rubio; la concejala Olvido Moratinos; y el presidente de la Asociación Cultural Jacetana, Pedro Juanín.

El Fuerte de Rapitán se terminó en el año 1900

Durante la jornada, se repasaba la historia de este emblemático monumento. El Fuerte de Rapitán se terminó en el año 1900 formando parte de un sistema defensivo que pretendía impedir el paso de los Pirineos a un Ejército enemigo.

En lugar de plazas fuertes convencionales se eligió el modelo de campos atrincherados o espacios de grandes dimensiones (decenas de kilómetros) protegidos por fuertes de tipo poligonal que podían defenderse entre ellos, formando en su interior un espacio seguro para un contingente militar importante que podría ser punto de partida para iniciar un combate y lugar seguro de retirada en caso necesario.

En el último cuarto del siglo XIX se comenzó la construcción de cuatro campos atrincherados: Oyarzun (Guipúzcoa), Pamplona, Jaca y Gerona. No se terminó ninguno de ellos debido a que los avances de la artillería los convirtieron en obsoletos, pasando a ser los fuertes ya construidos (siete en total)  simples posiciones barrera.

El campo atrincherado de Jaca iba a contar con una veintena de fortificaciones, de las que solo se concluyeron Rapitán (con su batería del oeste) y Coll de Ladrones, además de dos torres fusileras (de las que solo se conserva una), se recordaba en la presentación del libro.

El Fuerte de Rapitán fue construido para 250 soldados

El Fuerte de Rapitán está rodeado por un foso de 550 metros de longitud y 6 metros de anchura media que encierra una superficie de 18.000 metros cuadrados. Fue artillado cuando todavía estaba en construcción con cañones Ordóñez de 15 centímetros, pero las necesidades para la defensa costera hicieron que se desartillara en 1898 y fueran sustituidos por otras piezas de artillería de menores prestaciones. En teoría, era capaz de albergar ocho cañones en casamata (cubiertos por bóvedas de hormigón), 14 en cañonera (al aire libre) y 8 pequeñas piezas para defender el foso. La batería del oeste era capaz para tres cañones en casamata.

Su guarnición teórica en tiempos de guerra era de 250 soldados, aunque no parece que nunca llegara a completarse, pasando a ser prisión militar hasta mediados del siglo XX.

Durante la presentación se explicó que el fuerte fue cedido al Ayuntamiento de Jaca en 1973, vendiéndose a particulares la parcela correspondiente a la batería del oeste. Está protegido desde 1949,  habiendo sido habilitado como espacio hostelero y como sede del Museo de Miniaturas Militares, funciones que cesaron hace algunos años.

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