Tras los pasos de Fran Contreras por la Jacetania mágica del Camino de Santiago

Tras los pasos de Fran Contreras por la Jacetania mágica del Camino de Santiago. En la cámara secreta de la Iglesia de Santa María de Santa Cruz de la Serós. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Tras los pasos de Fran Contreras por la Jacetania mágica del Camino de Santiago. En la cámara secreta de la Iglesia de Santa María de Santa Cruz de la Serós. (FOTO: Rebeca Ruiz)

A Fran Contreras, autor de la Guía Mágica del Camino de Santiago (Ed. Luciérnaga-Planeta), le brillan los ojos. Su mirada delata la pasión que siente este reportero y peregrino -como él mismo se define- por el Camino, que, confiesa, le atrapó hace ya mucho tiempo. Tras más de 30 años en busca de historia, leyenda, misterio y misterios; con diez caminos y más de 11.000 kilómetros en su mochila, Fran Contreras afronta su undécimo viaje desde el puerto de Somport, histórico comienzo del Camino de Santiago por Aragón-Camino Francés. Un ramal y un tramo, el que atraviesa la Comarca de la Jacetania, lleno de magia y simbolismo, con lugares cargados de un significado especial y desconocido que el escritor comparte con Jacetania Express desde una perspectiva diferente, en un encuentro profundo, revelador y sorprendente.

Conocí a Fran Contreras el año pasado. Nuestros caminos se cruzaron -y valga el paralelismo- en el Congreso Internacional de Divulgación y Periodismo organizado por la Asociación Cultural El Camino del Santo Grial en Massamagrell. Fran es un enamorado de los enigmas, de los misterios, de las leyendas, de lo mágico y de lo desconocido. Y, sobre todo, es un enamorado del Camino de Santiago.

El escritor, cuyos pasos avanzan en estos momentos por recónditos senderos de La Jacetania más auténtica siguiendo la senda hasta la tumba del Apóstol es, además, buen amigo. Por eso, cuando supe que preparaba un nuevo viaje, estaba segura de que volvería a dejarme conquistar por su pasión por el Camino. Una pasión que el periodista transmite, tengo que reconocer, de un modo magistral e incontestable con cada palabra. Con cada gesto. Con cada mirada. Y que alcanza su máxima expresión cuando el reportero y el peregrino se funden en uno solo.

Fran Contreras: «La casualidad no existe. Todo está lleno de mágicas casualidades»

Como todo lo que rodea a Fran Contreras, nada es casual. Me ha emplazado para nuestro encuentro en un lugar tan enigmático como, para muchos, desconocido: la cámara secreta de la Iglesia de Santa María, en Santa Cruz de la Serós. No me sorprende. Enseguida me acuerdo de lo que me dijo la primera vez que le vi: “La casualidad no existe. Todo está lleno de mágicas casualidades”. Y ha sido una de esas mágicas casualidades la que ha puesto a nuestra disposición el lugar ideal para que nuestros caminos se crucen de nuevo.

En territorio COVID, todo resulta más complicado. No hay espacio para los abrazos, ni apenas para los saludos. Sin embargo, su mirada me recuerda, nada más verle, la emoción que pone Fran cuando habla de cada paso dado por el Camino que tantas veces ha recorrido. Lo primero que hago es felicitarle por el éxito de su último trabajo. Apenas mes y medio después de que viera la luz la nueva Guía Mágica del Camino de Santiago de Ediciones , la segunda edición ya está en las librerías.

Como Fran no cree en las casualidades, me recuerda que el libro salió el 17 de marzo. “Cuando estábamos grabando -matiza- en Puente la Reina la nueva serie de Javier Sierra, Otros Mundos, que se estrena el próximo 7 de junio en Movistar+”. “En el mismo sitio donde cambió mi concepción del Camino”, me dice, conocedor de que en algún momento volveremos sobre la conversación ante la curiosidad que me despiertan sus palabras.

La Guía Magica del Camino de Santiago

Para entender el éxito del nuevo libro de Fran Contreras, es necesario remontarse unos años atrás. “La Guía Mágica del Camino de Santiago nació en 2015, fruto de cinco caminos como reportero. Buscando respuesta a las clásicas cinco preguntas de qué, cómo, cuándo, dónde y por qué, al pie del Camino de Santiago en Aragón, el Camino originario. El que empieza en Somport, por el que llegan todos los peregrinos de Le Puy, de Vezelay, de Arlés por la Vía Tolosana. Siguiendo el mito, la leyenda, el símbolo del grial”, me explica. Tras cinco ediciones de su anterior trabajo (una de ellas en Italia y otra, en Francia), Luciérnaga Planeta le planteó la renovación de los derechos de autor del libro.

“Contesté que sí -continúa-. Con una condición: que había que hacer un libro nuevo. ¿Por qué? Porque ahora ya he hecho 10 caminos -entonces eran cinco-. Porque ya no solamente soy peregrino, sino que soy hospitalero. Y eso hace que cambie la visión del Camino… Y porque, además, consideraba que había que añadir otra entrada, la de Navarra (esta edición incorpora dos tramos nuevos del Camino: desde Saint Jean Pied de Port-Roncesvalles y Somport-Jaca hasta Compostela y Finisterre)”.

Tras los pasos de Fran Contreras por la Jacetania mágica del Camino de Santiago. En las ruinas del Hospital de Santa Cristina. (IMAGEN: FB de Fran Contreras)
Tras los pasos de Fran Contreras por la Jacetania mágica del Camino de Santiago. En las ruinas del Hospital de Santa Cristina. (IMAGEN: FB de Fran Contreras)

520 páginas y 377 imágenes desde la mirada mágica de Fran Contreras

El resultado son 250 páginas más y otras tantas nuevas fotografías. En total, 520 páginas y 377 imágenes. Mucha más información sobre el ramal de Aragón y el ramal navarro, desde Somport hasta Puente la Reina-Gares, donde, como dice Fran, todos los caminos se hacen uno. “Con más misterios, más leyendas, más lugares que  descubrir,… Hasta Compostela, y después, Finisterre”. Es consciente, cuando repasa el itinerario que seguirá durante los próximos días, de que “con la Guía Mágica del Camino de Santiago están peregrinando, han peregrinado y peregrinarán miles de personas”, señala, al tiempo que se puede percibir cierta emoción en sus palabras.

Ya he comentado que Fran Contreras tiene el don de saber llegar a las personas. A estas alturas de la conversación, cuando apenas hemos profundizado en el Camino de Santiago por el Somport, que él está recorriendo en estos momentos y que era la razón original de este artículo, yo ya me he rendido a su relato. Así que, llegados a este punto, sigo escuchando sus palabras como hipnotizada cuando le pregunto por todas esas cosas mágicas que se ha encontrado, durante todos estos años, por el Camino de Santiago en el tramo jacetano.

Lugares mágicos y misteriosos en La Jacetania

He de reconocer que, conociendo a Fran, casi me espero la respuesta. No hay que irse muy lejos para intuir los lugares que, este maestro de excepción en las cuestiones del Camino, está a punto de proponerme.

Mira a su alrededor y yo también dirijo mi vista hacia los vanos del que se considera el campanario más destacado del Románico Aragonés. La luz del sol, especialmente intensa a esta hora de la mañana, llena de cierto misticismo la estancia, en un engranaje casi perfecto con la piedra desnuda que da forma a los históricos muros y el eco de nuestras voces que retumba en la iglesia vacía.

“La iglesia de Santa María de Santa Cruz de la Serós tiene un lugar que habitualmente no se visita, que es esta cámara, situada a media altura del templo, y que era utilizada como refugio por las monjas o para realizar ceremonias secretas, seguramente relacionadas con la primera orden medieval de mujeres vinculada al Monasterio de San Juan de la Peña y al grial”, me cuenta Fran. Hemos accedido a ella a través de una empinada y estrecha escalera de interminables escalones de piedra, encajada en el muro, que apenas permite el paso. Tanto, que llego a dudar si por ahí puede pasar la mochila que acompaña a todas partes, junto a la concha y el bordón, a Fran. Sin duda, es uno de los lugares más misteriosos que se pueden encontrar al pie del Camino de Santiago en La Jacetania.

Artieda, Ruesta y Undués de Lerda

“Hay otro lugar mágico fascinante, que es la ermita de Artieda. Está erigida sobre un antiguo templo romano al dios Jano, y conserva las columnas y los capiteles. De hecho, cuando pasas Artieda y llegas a Ruesta, antes de llegar a Undués, vas por la calzada romana. Y allí, ya en Undués, te encuentras una iglesia maravillosa que conserva todo un bestiario tallado en madera en el interior de la iglesia y cruces templarias”, me explica Fran, trasladándome a ese enclave, otro imprescindible en la relación de lugares mágicos del Camino por Aragón.

“El ramal aragonés no es que sea mágico. Es que por el ramal aragonés vas caminando por la historia, por el arte, por la arquitectura, por las leyendas… lo tocas, lo sientes, lo palpas. Aquí en Aragón es habitual encontrarse con ciertos elementos; pero fuera de aquí, mucha gente no sabe qué son las espantabrujas, esas chimeneas tapadas con reliquias o talismanes grabados para que las brujas, los duendes o los malos espíritus no se colaran en las casas. Es algo fascinante. Es urbanismo mágico”. Su entusiasmo, a estas alturas, resulta más que contagioso. Y me hace reflexionar, por un momento, en todas las veces que nos pasan desapercibidos estos detalles.

Alurte Canfranc

La Cueva de Las Güixas en Villanúa y la Estación Internacional de Canfranc

Es solo un instante, porque enseguida Fran me rescata de mis pensamientos para llevarme hasta Villanúa. “Y si hablamos de brujas -continúa-, tenemos que hablar de la Cueva de las Güixas. Entre los autos de fe que se celebraron en Aragón, están los de Narbona D’Arcal de Cenarbe y Girandana de Lay, las dos brujas de Villanúa. Ahí hacían sus mal llamados aquelarres, que no eran sino reuniones secretas de culto a la madre tierra, y fueron acusadas de ponzoñeras… Pero lo que hacían era rendir culto al agua, a la luna, al sol, a la tierra, a una sima única que tiene un agujero por el que pasa la luz del sol y de la luna y que hace que crezca la vegetación en el interior. Eso no ocurre en ninguna cueva en España”.

Si algo tiene el Camino de Santiago por Aragón, es que lo tiene todo.

“En el ramal aragonés tocas la historia, viajas en el tiempo y a diferentes épocas, porque ahora estamos en la Edad Media, pero podemos ir a principios de siglo o a la Segunda Guerra Mundial. Da una vuelta por Canfranc Estación y esos 260 metros, 360 ventanas y 156 puertas de vidrio, hormigón y cemento, donde se fraguaron historias fascinantes de espías y supervivencia. Y donde estaban los ángeles de la Segunda Guerra Mundial, como el jefe de aduana Albert Le Lay, que salvó la vida a millones de personas… Eso es el ramal aragonés”. Y es cierto. Solo que Fran, pienso para mi, lo cuenta muy bien.

Fran Contreras: «Cada Camino es distinto. NO recorres un Camino, recorres muchos caminos»

“Cada camino es distinto. No sabes qué te vas a encontrar. No sabes qué vas a vivir. Para mí, vivir es salir de tu zona de confort, porque cuando sales de tu zona de confort pasan cosas, y que pasen cosas es vida. La rutina es peligrosa, y la monotonía también. En el Camino descubres todas esas cosas: albergues con gente maravillosa, con una humanidad y una solidaridad y una espiritualidad brutal. Descubres pequeñas iglesias que tienen símbolos secretos que pasan desapercibidos, y nadie los ve, pero que están ahí…”. Percibo cierta nostalgia en la voz de mi amigo. Lógicamente, diez caminos dan mucho de sí. Y es aquí donde empiezo a ser consciente de las incontables experiencias que acompañan a Fran Contreras en su mochila de peregrino.

“El Camino fue ‘domesticado’ por el cristianismo en el siglo IX, cuando cuenta la leyenda ‘erase una vez en el año 813, se vieron unas luces en los cielos (…)’, que hoy llamaríamos ovnis -sonríe-, donde el eremita Pelayo y Teodomiro, obispo de Iria Flavia, descubrieron la supuesta tumba del Apóstol’. Pero hay que recordar que el Camino se vertebró por una senda que está marcada por lugares de culto sagrados para diferentes culturas”.

Mucho más que flechas amarillas

“El camino no es solamente cristiano. El camino es íbero, es celta, es romano, es visigodo, es musulmán… y se vertebra por las antiguas vías de paso, brañas, cañadas, vías de trashumancia, calzadas romanas… Eso es lo mágico. Que no recorres un camino, recorres muchos caminos. Y en ese Camino, en el moderno Camino del siglo XXI, que sigue un trazado marcado por unas señales con forma de flecha de color amarillo que te llevan por la historia, el arte, la arquitectura, las tradiciones, la gastronomía, la naturaleza. Hay otras señales que ni tienen forma de flecha ni son de color amarillo. Y que, aunque seas un insensible, con un poco de pericia, acabas descubriendo. Acaban apareciendo, y son señales para el alma y para el corazón. Caminar es reencontrarte contigo y con tu entorno. Con los demás. Esa es la magia del Camino”.

Tras los pasos de Fran Contreras por la Jacetania mágica del Camino de Santiago. En Jaca, junto al sueldo jaqués. (IMAGEN: FB de Fran Contreras)
Tras los pasos de Fran Contreras por la Jacetania mágica del Camino de Santiago. En Jaca, junto al sueldo jaqués. (IMAGEN: FB de Fran Contreras)

La inevitable relación entre el Camino de Santiago y el Grial

En este recorrido por la Jacetania mágica, mencionar la relación entre el Grial y el Camino de Santiago es inevitable. “La tradición y la leyenda nos cuentan que el Grial llega en el siglo III de la mano del diácono San Lorenzo a España. Llega la invasión musulmana y la reliquia se pone a salvo en Huesca. Es escondida y custodiada en diferentes templos que están al pie del camino de Santiago. Hay que ver el Camino de Santiago con los ojos de la época medieval. No había flechas amarillas, no había albergues, y los peregrinos se movían por iglesias y santuarios movidos por la fe. Y lo primero que atraía a la fe eran las grandes reliquias”, explica Fran.

El fascinante mundo de las reliquias

Para que lo entienda, me arrastra en su relato fuera de Aragón: “En Oviedo está el Pañolón, el Santo Sudario, el complemento de la Sábana Santa de Turín. Y allí se iba a venerar el Santo Sudario antes de ir a venerar la tumba del Apóstol. En Cantabria está el Lignum Crucis de Liébana, en Potes, y se desviaba la gente al Monasterio de Santo Toribio para venerar el madero de la crucifixión. Y aquí, en Aragón, estaba el Santo Grial. Durante la invasión musulmana estuvo en diferentes templos, la cueva de Yebra, Borau, San Adrián de Sasabe, Bailo… Estuvo escondido también en San Pedro de Siresa… Y acabó en San Juan de la Peña. Y entre los peregrinos se corrió la voz de que en San Juan de la Peña, al pie del Camino de Santiago, estaba la copa de la Última Cena».

«Fue el origen de la literatura caballeresca medieval, a través de los trovadores, con un cantar que hablaba de que existía esa copa, que era custodiada en un castillo metido en las montañas por templarios. Ello da origen al cuento de Chrétien de Troyes, Robert de Boron y Wolfram von Eschenbach, que se refiere como el rey del grial a Anfortas (el nombre de Alfonso I El Batallador en occitano), va relatando el periodista.

Más de 11.000 kilómetros de búsqueda en la mochila de Fran Contreras

Entre las referencias a hechos históricos y las anécdotas del Camino, Fran se sincera para referirse a los caminos que ha realizado como “11.000 kilómetros de búsqueda”. Por un momento, guarda silencio como para asumir todo lo que hay detrás de esa cifra, que es mucho más que un número.

“Hay gente -prosigue- que hace el camino una vez y le cambia la vida. Y hay otros que nos quedamos atrapados y siempre decimos lo mismo: ‘El camino me ha dado tanto que yo tengo que darle algo al camino’. Hay quien monta un albergue para cuidar a peregrinos. Hay quien decide dedicarse a ser hospitalero. Y hay otros que nos dedicamos a difundir patrimonio, historia, leyenda, magia,… la fuerza de la ruta cultural, histórica, artística, gastronómica, deportiva, medioambiental, religiosa y espiritual más importante que hay en el mundo en pleno siglo XXI. Y es una ruta mágica y transformadora. Yo cojo todos esos elementos y los pongo en la mochila”.

Dos símbolos mágicos del Camino de Santiago por la Jacetania

Fran tiene que continuar su camino. Va a hacer noche en el albergue de Santa Cilia, pero primero tiene previsto subir hasta San Juan de la Peña, así que llega la hora de despedirnos.

Antes, y sin ánimo de hacer spoiler de la Guía Mágica del Camino de Santiago, le pido, por favor, que me señale el símbolo más sorprendente del ramal aragonés. Y me regala, por suerte para mi, no uno, sino dos.

“El símbolo que sorprende siempre, y da igual cuántos caminos lleves, porque es un misterio en sí mismo, arquetípico, es el Grial. Para unos será la copa que utilizó Jesús en la Última Cena -una copa judía de bendición. En cambio, para otros será, ahora que está de moda, el linaje sagrado de María Magadalena. Para mí es el símbolo de la búsqueda y el conocimiento. Buscar el Grial es lo más parecido a hacer el Camino de Santiago, porque al final descubres que lo importante no es el Grial, sino todo lo que has aprendido hasta alcanzar ese grial. Eso es el Camino de Santiago”, me dice.

¡Buen camino!

“Y el otro símbolo es algo que marca todo el Camino de Santiago Aragonés, relacionado con los gremios de constructores: los crismones. El primero, en la Catedral de San Pedro de Jaca. Pero aquí, donde estamos, en la iglesia de Santa María, hay otro igual. El crismón es un mandala, es el alpha y el omega de los cristianos. Mandala, en sánscrito, es círculo sagrado. Es la reconexión con la naturaleza y con tu interior. Cada crismón del Camino de Santiago tiene doble lectura. Es el principio y el fin. Pero si sabes ver más allá de lo evidente -y para eso hay que irse a la Edad Media-, verás que hay una huella con un mensaje».

«Cuando llegas al de la Catedral de San Pedro de Jaca, además, aparece una suerte de acertijo. Parece que hay una invitación. Tiene tres inscripciones que tienen una interpretación religiosa, pero si se analiza desde un punto de vista pagano, mágico, heterodoxo, parece que se trata de un juego”, explica el escritor.

El tiempo siempre pasa muy deprisa con Fran Contreras. Me despido de él con la sensación de que nos ha quedado mucho por contar. Con su concha y su bordón, continúa su viaje de reportero al pie del Camino de Santiago, mochila, cuaderno de campo y grabadora en ristre, en busca de historia, leyenda, misterio y misterios. Se vuelve y me sonríe. Y se aleja.

Y yo me quedo pensando, al pie del Camino de Santiago, que tengo que fijarme en qué es lo que pone en el crismón de la Catedral de San Pedro.

Por Rebeca Ruiz

Francisco Contreras Gil

Periodista, documentalista y escritor. Reportero, de alma y corazón -siempre mochila, cámara y cuaderno de campo en ristre- lleva tres décadas dedicado al periodismo de investigación especializado en historia, leyendas y misterios, al llamado periodismo de misterio. Recorre nuestra romántica y legendaria geografía con el propósito de reivindicar que existe una España desconocida y distinta, la España Mágica. Con lugares en los que tomaremos consciencia de que no sabemos, ni conocemos, todo lo que creíamos saber o conocer, de que lo mágico-sagrado sigue vivo y latente y que el misterio es cultura. A lo largo de estos treinta años, ha sido redactor-reportero fundador de la revista Enigmas -dirigida por Fernando Jiménez del Oso-, redactor y reportero fundador de los programas Milenio 3 y Cuarto Milenio (Cadena SER y Cuatro TV), durante un lustro del programa Espacio en Blanco (Radio Nacional de España), co-creador, reportero y documentalista de las series televisivas La Otra Realidad (Antena 3), Rastreadores de Misterios (Telemadrid y Canal Sur) y Enigmas de Nuestra Historia (DMax-Discovery). Y en la radio, cada semana, a través de las secciones La España Mágica. Misterios con Fran Contreras en Más de Uno -con Carlos Alsina y Begoña Gómez de la Fuente- en Onda Cero, en Las Entre Piernas del Misterio en Las Piernas No Son del Cuerpo -con Juan Luis Cano- en Melodía FM y en el podcast DEX-Días Extraños -con Santiago Camacho- en Ivoox.

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