Hace dos semanas, Sabiñánigo comenzó con tratamientos de lucha biológica para el control de plagas en el arbolado urbano. Un proceso de control natural, ecológico y respetuoso con el medio ambiente y la salud de las personas, dejando a un lado los productos fitosanitarios. Se inició con la liberación de dos especies diferentes, la mariquita de dos puntos y la microavispa parásita, sobre 55 catalpas y 14 cercis del municipio. El objetivo de la iniciativa es claro: mejorar las condiciones de los espacios verdes por medio de la propia naturaleza. «En los estudios está más que constatado este método. Con la introducción de estas dos especies se busca promover la biodiversidad en el ámbito urbano, combatiendo las plagas de la mejor manera para la salud de nuestros vecinos», explica Javier Sadornil, concejal de Medio Ambiente de Sabiñánigo.

Sabiñánigo apuesta por la lucha natural contra las plagas
El pasado 13 de mayo, Sabiñánigo comenzó un proceso de lucha contra las plaga de su arbolado urbano. Un método totalmente natural, consistente en la introducción de dos especies diferentes, la mariquita de dos puntos y la microavispa parásita. Por medio de blísters, estos animales fueron liberados en 55 catalpas y 14 cercis del municipio, con el objetivo de mejorar la salud de los espacios verdes de una manera natural, dejando de lado los productos fitosanitarios.
«Es la mejor manera de que nuestras infraestructuras verdes presten mayores servicios medioambientales. Además, también con este gesto, hacemos a nuestro arbolado mucho más resiliente al cambio climático. Este trabajo que hemos comenzado hace poco utiliza las propias armas de la naturaleza para beneficio en la lucha contra las plagas», destaca Javier Sadornil, concejal de Medio Ambiente de Sabiñánigo..

Sobre las especies, está demostrado «científica y verídicamente» su buena labor contra las plagas. «Las mariquitas consumen directamente estos pulgones existentes en el arbolado. En el caso de la avispa, lo que hace es parasitar los pulgones, y los acaba destruyéndolos«, explica Sadornil. Dos insectos inocuos para la ciudadanía, y que hacen una labor «muy importante en la naturaleza».
Un proceso largo, pero con beneficios muy grandes para Sabiñánigo
Este control biológico ya se ha llevado a cabo en otros lugares de España. En el caso de Sabiñánigo, para su pistoletazo de salida se formó a operarios del ayuntamiento y a los miembros del Programa Experiencial Diversisabi. La empresa Hidrobiology, especialistas en control biológico de plagas con más de 13 años de experiencia a nivel nacional, es la responsable de asesorar, suministrar insectos y formar a las brigadas.
«El 13 de mayo se colocaron los blísters que contenían a las dos especies que se iban a introducir en el arbolado, y se explicó un poco el proceso, que será lento pero beneficioso», apunta el concejal de Medio Ambiente. Dentro de unas semanas, se realizará un análisis de los impactos sobre las catalpas y los cercis, y depende de los resultados, se estimará si es necesario una nueva suelta. «El objetivo es que estas especies que soltamos se normalicen en los espacios verdes de Sabiñánigo para que aumente la biodiversidad y se conviertan en un muro contra las plagas», añade.
A la hora de colocar estos insectos en el arbolado es importante optimizar los recursos y el tiempo. Es por ello que se utilizan sistemas de liberación en formato blíster donde viene el insecto previamente dosificado, y por medio de un orificio de salida troquelado en la parte posterior del envase, sale al exterior en el momento que él lo considera oportuno. De esta manera, se favorece la adaptación del insecto al nuevo ambiente.

Sabiñánigo, un futuro ligado al medio ambiente
Más allá de las sueltas, el Ayuntamiento de Sabiñánigo apuesta por una estrategia integral que fomente el control biológico conservativo. Es por ello que en los próximos meses, anuncian, se preveé realizar nuevas actuaciones que tengan que ver con la siembra de especies de flores que sean especialmente atractivas para depredadores, parasitoides y polinizadores.
«Estamos apostando también en zonas verdes por los alcorques vivos. Sabemos que en la población puede parecer que un alcorque con vegetación y sin flor está abandonado, pero no es así. Con ello creamos núcleos para que estas especies puedan vivir en un futuro, y nos puedan ayudar. Lo mismo ocurre con el retraso en el corte de hierbas en algunos parques, para precisamente que la flor haga su ciclo completo y atraiga a insectos», subraya Javier Sadornil. «Nuestro objetivo es plantar árboles y arbustos que generen esa biodiversidad tan necesaria para favorecer los nichos que combaten las plagas naturalmente», sentencia.
Por Jorge Callau
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