Once esquiadores de Mayencos conquistan los ‘cuatromiles’ de Suiza y el Monte Rosa

11 esquiadores de Mayencos conquistan los cuatromiles de Suiza y el Monte Rosa. Varios miembros de la expedición, en la cima de Monte Rosa. (FOTO: Mayencos)
Once esquiadores de Mayencos conquistan los cuatromiles de Suiza y el Monte Rosa. Varios miembros de la expedición, en la cima de Monte Rosa. (FOTO: Mayencos)

Once esquiadores de montaña del jacetano Club Pirineista Mayencos han completado una semana en Alpes, conquistando varios cuatromiles y disfrutando del majestuoso espectáculo de los vestigios glaciares del entorno al macizo del Monte Rosa.

Una parte importante del éxito, es sin duda de Aragón Aventura, empresa también jacetana de guías de montaña liderada por los incombustibles hermanos Garrido, pero con un equipo de colaboradores espectacular. Y esa aportación al éxito no se debe solamente al trabajo de los guías durante esta semana, sino también a la planificación y ejecución de un programa de dos años de formación (con cursos orientados exclusivamente para esta semana).

Dos años de preparación y once esquiadores

Así, tras dos años de preparación en nuestros Pirineos, en el que han participado decenas de socios de Mayencos, para esta expedición fueron once esquiadores/montañeros: José Carlos Armendáriz, Antonio Ordax, Laura Fernández, Silvia Guillén, Simeón Solaz, Maeve Linskey, Pedro Marco, Bárbara de Régil, Alberto Pezonaga, Julio Fadrique y Merdeces Vidal.

Aun a pesar de tener unas complejas condiciones de nieve, se han alcanzado gran parte de los objetivos: se conquistaron cinco cimas de 4.000 metros (Braithorn 4.164m, Pirámide Vincent 4.215m, Cristo del Vette 4.167m, Parrot 4.436m y Punta Dufour 4.634m), destacando la cima más alta del macizo del Monte Rosa, la mítica Dufoursplitze, la segunda cima más alta, tan solo por detrás del Mont Blanc.

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Refugios a 3.000 metros de altura

La alta ruta ha supuesto portear en la mochila todo el equipo necesario para la realización de las ascensiones y la progresión por glaciares (cuerdas, arneses, mosquetones, cintas, marchard, tornillos de hielo, etc.), sino también lo necesario para dormir en los diferentes refugios de alta montaña en los que se pernoctaba. Refugios como los de Ayax, Montova, o Monte Rosa, en torno a los 3.000 metros, a los que los suministros les llegan únicamente por helicóptero, con lógicas limitaciones de confort.

En Alpes, este ha sido un año de pocas nevadas, con mucho hielo vivo y frágiles puentes de nieve cubriendo las grietas de los glaciares, de manera que progresar tanto por los glaciares, como en muchas cimas, suponía un importante riesgo. Esta situación obligó a alterar alguna etapa, impidiendo conseguir algunos de los objetivos, poniendo a prueba la capacidad y la pericia de todos los participantes.

No obstante, la experiencia de transitar durante esa semana por la alta ruta, ver esos increíbles vestigios del periodo glaciar (seracs, grietas, hielos perpetuos, azules, grises o incluso transparentes), supone todo un privilegio, que dejará grabado en la retina de todos un recuerdo inolvidable. Especialmente impactante el Grenzgletscher, que se transitó por completo, por tramos en varios días.

Contemplando en su parte alta, los imponentes seracs, esquiando encordados para minimizar riesgos de caídas en grietas (que alguna hubo) y saliendo por la parte baja, en la que pudimos visitar alguna cueva de hielo perpetuo, donde se hicieron prácticas de anclaje con tornillo de hielo.

Una enriquecedora experiencia para los esquiadores, en la que se demostró que el esquí de montaña y la alta montaña ya no son cuestiones mayoritarias de hombres

Una enriquecedora experiencia, en la que se demostró que el esquí de montaña y la alta montaña ya no son cuestiones mayoritarias de hombres. Como demuestra esta experiencia, la sociedad está cambiando, afortunadamente, lo que permite realizar salidas mucho más enriquecedoras y conformar equipos humanos mucho más completos.

En resumen , una semana inolvidable, en la que se ha disfrutado (y sufrido, el frío y el viento unos días, el sol en otros, han dejado su huella en piel y labios), con unos paisajes inolvidables y unos compañeros excepcionales. La palabra compañero se queda corta, unos amigos que han disfrutado enormemente en esta ocasión… que seguro que no es la última.

Por Pedro Marco. Vocal de esquí de montaña del Club Pirineísta Mayencos

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