Nace el primer cervatillo de la temporada en la Ciudadela de Jaca

Nace el primer cervatillo de la temporada en la ciudadela de Jaca
Nace el primer cervatillo de la temporada en la ciudadela de Jaca.

Hace apenas unas horas nacía en la Ciudadela de Jaca el primer cervatillo de la temporada. La cría ya corretea junto a su madre y al resto de la manada en los fosos del Castillo de San Pedro, cuyo programa medioambiental Ecociudadela acaba de ser premiado por el Clúster de Turismo de Aragón.

El nacimiento del cervatillo ha supuesto una gran alegría

Nacía hace apenas unas horas y todavía no tiene nombre, pero su llegada ha supuesto una gran alegría tanto para los responsables de la Ciudadela como para los jacetanos, que guardan un gran cariño a los ciervos de la Ciudadela de Jaca.

El cervatillo es el primero que nace esta temporada en la fortaleza y en estos días se esperan nuevos alumbramientos. Por eso, durante las próximas semanas, y como es habitual, muchos se acercarán a los glacis de la Ciudadela de Jaca para contemplar a los recién llegados. En ocasiones, incluso, ha sido posible presenciar algún parto desde la zona que rodea los fosos, un espectáculo único y toda una lección de vida para pequeños y mayores. Con él, son 25 los ciervos que viven actualmente en la Ciudadela.

Los pequeños permanecen con sus madres en el foso, donde se crían en régimen de semilibertad. Para verlos, hay que tener paciencia y fijarse bien en los rincones, junto a la piedra, donde se descansan camuflados gracias a las características motas claras que tiene su pelaje cuando nacen -y que desaparecen más tarde, cuando los ciervos crecen-.

El primer cervatillo del año

Que nazcan varios cervatillos al año en la Ciudadela es habitual -suele nacer uno por parto-. La madre se come la placenta inmediatamente – por instinto de supervivencia, para evitar que atraiga aves carroñeras-. El cervatillo se pone en pie rápidamente y ya desde los primeros momentos corretea por todo el foso.

La Ciudadela de Jaca forma parte de un programa de intercambio de ejemplares con otros núcleos zoológicos, o con parques como Lacuniacha, para evitar que se eleve la tasa de consanguineidad y las consecuencias de la endogamia, que podrían ser fatales. En ocasiones, se suelta alguno ciervo adulto en el monte, cuidando siempre de poder asegurar su supervivencia en el medio natural.

En el Castillo de San Pedro, los ciervos viven una media de 20 años, frente a los 12 de un ejemplar en libertad. Los de Jaca se alimentan de hierba, fruta y pan duro y pienso, completándose a veces la dieta con alfalfa.

Ecociudadela, toda una experiencia con los ciervos

En estos momentos, Asceal se encarga de la gestión de los ciervos de la Ciudadela de Jaca (que cuenta con la homologación como núcleo zoológico). Expertos en el ámbito de la educación ambiental, sus responsables son también los organizadores de Ecociudadela, bajo la dirección de Roberto Bazo.

Ecociudadela, el programa medioambiental de la Ciudadela de Jaca, recibía recientemente el primer premio Edelweiss en la categoría de Turismo Sostenible de ONG y fundaciones. Estos galardones, otorgados por el Clúster de Turismo Sostenible de Aragón, tienen como objetivo contribuir al desarrollo del turismo sostenible y reconocer las mejores iniciativas y proyectos a nivel autonómico, nacional e internacional para concienciar sobre él y promoverlo. 

Ecociudadela, la propuesta premiada, es una iniciativa de Asceal y la Ciudadela de Jaca, pionera y plenamente consolidada, que nació en 2016. Los protagonistas son cervatillos con los que se trabaja la impronta humana desde su nacimiento.

Alimentados con biberón y acostumbrados a las personas, el objetivo es que la relación que mantienen con sus cuidadores pueda extenderse a los escolares y visitantes que participen en el proyecto y estos disfruten de una experiencia vital única, como es la inmersión en un grupo de animales en semilibertad. Ecociudadela permite a niños y mayores interactuar con los ciervos, darles de comer, observarlos en primera línea o incluso conocerlos individualmente.

Jaca… con toda naturalidad

La situación estratégica de Jaca, entre la influencia del clima oceánico (predominante), el de alta montaña y el mediterráneo, y su altitud a 820 metros sobre el nivel del mar, convierten a la ciudad y su entorno en uno de los territorios más ricos en cuanto a fauna y flora se refiere.

Sus señas de identidad son las siguientes:

  • El boj y el erizo son una constante en el paisaje jaqués, dominado por amplias extensiones de quejigo y carrasca, y bosques de pino. En las zonas más altas, es fácil encontrar abetales y hayedos.
  • Como curiosidad, mencionar que en Jaca y su entorno se pueden encontrar especies de plantas raras y endémicas, como es el caso de la Rosa Jacetana, descubierta por el botánico Pedro Montserrat, Sueldo Jaqués en 2007, por su aportación a Instituto Pirenaico de Ecología -con sede en la ciudad-.
  • En el término municipal de Jaca, hay dos árboles catalogados como singulares por el Gobierno de Aragón: un castaño de indias de 21,5 metros de altura junto al Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña, y una zerollera en Jarlata. También en la pradera de San Juan de la Peña hay dos quejigos centenarios, el de Botaya y el de Santa Cruz de la Serós. Se conocen así porque durante la romería de San Indalecio, tradicionalmente, cada árbol pertenecía a un pueblo, cuyos habitantes descansaban a su abrigo.
  • En cuanto a la fauna, en la zona conviven especies de ambientes mediterráneos, como la perdiz roja o la gineta, con especies originarias del centro de Europa, como el armiño, la marta o la salamandra. Muy cerca del casco urbano se encuentra el Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, en cuyos roquedos destaca una importante población de aves rupícolas. El buitre leonado, el águila real, el alimoche común, el cuervo, el quebrantahuesos, o el halcón peregrino son algunas de ellas.

Por Rebeca Ruiz

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