La Universidad de Verano marcó la historia del siglo XX de Jaca

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Un momento de El sueño de Miral. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Miguel medía el pulso de la actualidad jacetana a diario. De familia muy arraigada en la zona, desde su puesto de regente de Cuatro Vientos, la terraza de moda en los veranos de Jaca, no se le escapaba ni una de todo lo que acontecía a su alrededor porque conocía a todo el mundo. A los protagonistas de la sociedad jacetana de  aquella época, a los invitados y profesores de la Universidad y, por supuesto, a las celebridades que de vez en cuando se colaban por las calles de Jaca y se sentaban en los veladores de Cuatro Vientos. Desde finales de los años veinte hasta los años sesenta e incluso la década de los setenta, después del paréntesis de la guerra, Miguel, el camarero de la Universidad, controló la vida de Jaca y de su Universidad de Verano.

Aquellas tertulias vespertinas en la terraza de Cuatro Vientos eran uno de los puntos neurálgicos de la vida de Jaca

Aquellas tertulias vespertinas en la terraza de Cuatro Vientos eran uno de los puntos neurálgicos de la vida de Jaca y de la comarca en aquellas épocas , en el Paseo del centro de la ciudad, en las inmediaciones de la Residencia Universitaria, en un barrio que también de la mano del edificio que albergaba esa institución comenzó a crecer y crecer, habitando poco a poco las calles que rodeaban el Paseo. En aquellos clásicos veladores modernistas se sentaban gentes de Jaca con inquietudes que departían con los profesores de la Universidad.

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Toño L’Hotellerie interpreta al camarero Miguel. (FOTO: Rebeca Ruiz)

A Miguel, de vez en cuando, le sonaba alguna cara y pensaba “a ese lo conozco mucho, pero no es de aquí…”. Luego, veía su fotografía en el periódico, en El Pirineo de toda la vida, y comprobaba que le había servido un café a Santiago Ramón y Cajal, a Federico García Lorca, a Menéndez Pidal o a Miguel de Unamuno.

La inquietud intelectual, ayudada por la Universidad, comienza a despertar a una sociedad dormida y herida

En la época de los años cuarenta/cincuenta/sesenta, los Cursos de Verano alcanzan su mayor apogeo y la inquietud intelectual, ayudada por la Universidad, comienza a despertar a una sociedad dormida y herida. En aquellos veladores de Cuatro Vientos se sentaban a hablar profesores como José Manuel Blecua, Muñoz Casayús, Serafín Agud, Ángel Monreal, Grande Covián, Sancho Izquierdo, Justiniano Casas o Manuel Mindán, quienes compartían mesa con personas de Jaca como los empresarios Agustín Bielsa o Cesáreo Alierta, el comerciante Mariano Cavero Bueno, el doctor Eduardo del Pueyo, el secretario del Ayuntamiento Jesús Aranda, el farmacéutico Mariano Gállego o el director del INP, Félix Usúa.

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L’Hotellerie y Larruga son los protagonistas de este guiño a la historia de Jaca. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Aquel sueño del filólogo Domingo Miral, un adelantado a su tiempo, iba tomando forma año a a año, curso a curso, e iba logrando sus metas década a década, de lo que se aprovechaba, sobre todo, la ciudad donde dormía el sueño de Miral y sus gentes. La Universidad del atardecer, donde se adivinaba el futuro, se recordaba el pasado y se debatía sobre el presente, iba alcanzando su mayoría de edad y convirtiendo en una ciudad moderna, en una sociedad moderna, al lugar donde se construyó hace ahora noventa años: Jaca.

Por A.N.

El sueño de Miral es un espectáculo de Tonio L’Hotellerie y Emilio Larruga

Fotos de Rebeca Ruiz

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Posted by Jacetania Express on Sunday, November 11, 2018


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