La nueva puerta de la iglesia de Guasa, un símbolo de la batalla por el patrimonio ‘olvidado’

La nueva puerta de la iglesia de Guasa, un símbolo de la batalla por el patrimonio olvidado. En la imagen, el alcalde pedáneo de Guasa, Fernando Roldán; Santiago Casbas y el párroco, Vicente López-Brea. (FOTO: Rebeca Ruiz)
La nueva puerta de la iglesia de Guasa, un símbolo de la batalla por el patrimonio olvidado. En la imagen, el alcalde pedáneo de Guasa, Fernando Roldán; Santiago Casbas y el párroco, Vicente López-Brea. (FOTO: Rebeca Ruiz)

La iglesia parroquial de San Sebastián de Guasa cuenta con una nueva puerta de entrada, lo que la convierte en todo un símbolo de la lucha contra el patrimonio olvidado de la España Vaciada. Este gesto, que pone en valor el templo y lleva a reflexionar sobre el abandono que sufren los pueblos más pequeños y remotos de La Jacetania, ha sido posible gracias a la donación económica de uno de sus vecinos y al interés del párroco Vicente López-Brea por mantener el arte y la historia que esconde la treintena de iglesias que tiene a su cargo.

La nueva puerta de la iglesia parroquial de San Sebastián de Guasa

Este fin de semana tenía lugar la puesta de largo de la nueva puerta principal de la iglesia de San Sebastián de Guasa. Todo un acontecimiento que, además, servía para poner el acento en la necesidad de atención que sufre el medio rural jacetano, como tantos otros territorios de la España Vaciada.

El sacedote Vicente López-Brea se hacía cargo de una treintena de iglesias de otros tantos pueblos de Jaca y de su entorno hace aproximadamente un año y medio. Entre ellas, de la Val Ancha, hasta Ara y Abena, o Asieso, Guasillo y Banaguás, en La Solana. También es párroco de Navasa y de Guasa, o de Espuéndolas o Lerés -donde recientemente se bautizaba a la primera niña después de casi cuatro décadas-, entre otros muchos. Y desde el primer momento ha intentado hacer «todo lo posible» para conservar estos templos y arreglarlos «dentro de las posibilidades», asegura.

La despoblación, el envejecimiento y el patrimonio olvidado

Todas estas localidades se enfrentan a dos hechos constatables: la despoblación y el envejecimiento de sus habitantes. Ello conlleva que la aportaciones de los fieles -con lo que se sufraga el mantenimiento de los inmuebles- sean muy limitadas, lo que supone, como explica el párroco, un problema importante de cara a la conservación de estos bienes.

No obstante, López-Brea intenta aportar su granito de arena en esta cruzada contra la desaparición del patrimonio olvidado. Ya impulsó, recientemente, la restauración de la Virgen de Espuéndolas, un trabajo que realizaron Inmaculada Piedrafita y Gerardo Sánchez, y que fue posible gracias a la intervención del Gobierno de Aragón. También se está ocupando de limpiar las iglesias que tiene a su cargo y, con ayuda de voluntarios, ha acometido el arreglo de la campana de la iglesia de Asieso.

La nueva puerta de la iglesia de San Sebastián

En el caso de la iglesia de San Sebastián de Guasa, la colocación de una nueva puerta (que sustituye a la antigua, de madera y herrajes, y muy deteriorada por el paso del tiempo) ha sido posible gracias a la aportación económica de Santiago Casbas, en memoria de su mujer, fallecida hace unos años, y a la que siempre preocupó el mal estado de la anterior.

La puerta vieja se conserva en el interior del templo, una iglesia barroca del siglo XVIII que cuenta con numerosos elementos arquitectónicos y artísticos en buen estado de conservación. Con la nueva puerta, no solo mejora sustancialmente la imagen de de la iglesia -respetándose al máximo su estilo-. Sino que, además, y lo que es más importante, se protege todo el patrimonio que se conserva en su interior.

Retablo mayor de la iglesia de San Sebastián de Guasa. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Retablo mayor de la iglesia de San Sebastián de Guasa. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Otras necesidades de la iglesia de Guasa

El resultado ha sido muy bien acogido por los vecinos, si bien otros elementos de la iglesia también necesitarían atención. Por ejemplo, y como explica el alcalde pedáneo de Guasa, Fernando Roldán, se podrían recuperar las baldosas tradicionales aragonesas que hay en el altar mayor. Y que, posiblemente, también estén en el suelo original de la iglesia, que en su día se tapó con tarima de madera que también se está deteriorando. No obstante, tanto el alcalde como el párroco son conscientes de que es un objetivo muy ambicioso y un proceso lento que, en todo momento, tiene que estar supervisado por la Dirección General de Patrimonio y por la Administración.

El olvido que, de forma recurrente, sufre el mundo rural no se limita solo al patrimonio eclesiástico. Afecta a todas las parcelas de la vida de sus habitantes. De ello se lamenta Roldán, poniendo voz al sentir general de los vecinos de estos territorios, cuando explica que las inversiones, cuando las hay, son muy limitadas. Y, en ocasiones, para optar a ellas, es necesario adelantar unas partidas económicas para las que estos pueblos no tienen capacidad.

La iglesia de San Sebastián de Guasa

La iglesia de San Sebastián de Guasa es un edificio de planta rectangular, de una sola nave, que cuenta con cuatro capillas enmarcadas por dos contrafuertes. Las del lado de la Epístola (a la derecha desde el punto de vista de los fieles) están dedicadas al Ecce Homo y a la Virgen del Rosario. Y, en el lado del Evangelio, se conserva un retablo de la Virgen de los Dolores y los restos de otro posiblemente de origen renacentista o plateresco. Preside el templo el retablo del altar mayor, de estilo barroco, y datado en el siglo XVII, y bajo el coro, una única ventana ilumina el interior de la iglesia. En el exterior, se puede observar una torre maciza rematada en el cuerpo de campanas. La entrada principal se corresponde con la nueva puerta. Abierta a los pies del templo, se resuelve con un arco de medio punto dovelado, que presenta un cáliz con la sagrada forma y la leyenda IHS. En la entrada de la iglesia está el cementerio.

La restauración de la imagen de Santa Orosia de Guasillo y las iglesias del Camino del Pastor

Vicente López-Brea explica que seguirá trabajando para evitar que se pierda la riqueza de las iglesias del medio rural. No obstante, es consciente de que no es una empresa fácil. Personalmente, le gustaría que las iglesias del Camino del Pastor fueran reconocidas, en conjunto, como Bien de Interés Cultural. Esta protección ayudaría a su conservación, tal y como apunta el párroco. «Habría que delimitar, con la Cofradía de Santa Orosia, qué iglesias de la Val Ancha deberían incluirse. Y, a partir de ahí, iniciar los expedientes», señala.

El sacerdote considera que «esas iglesias tienen un alto valor cultural. Sería un gran atractivo para Jaca si se promocionaran y se tuvieran en condiciones adecuadas. Hay que arreglarlas y promocionarlas. Y elaborar un plan turístico desde Jaca hacia estos pueblos».

La imagen de Santa Orosia de Guasillo

También se encuentra entre sus objetivos la restauración de la imagen de Santa Orosia de Guasillo. En este sentido, el cura hace un llamamiento al Ayuntamiento de Jaca o a quien pueda colaborar en esta causa. Precisamente, y gracias al apoyo municipal, ya en Guasillo se pudo solucionar un importante problema con las termitas que afectaba a todo el pueblo (incluida la iglesia). «Desde siempre, he intentado no ocuparme solo de la liturgia, sino que tengo mucho interés en promocionar los pueblos», explica.

López-Brea señala que sería necesario acondicionar las vías de acceso a estos enclaves, como punto de partida para recuperar y conservar su patrimonio artístico y cultural. Por ejemplo, en el caso de las mejoras en la vía que une Ara y Binué, sería necesario ampliar esta actuación hasta la carretera nacional.

«Hay que invertir más en el medio rural. Necesitamos políticos que estén en los pueblos y no en el sillón. No tengo ningún interés político, pero sí de corazón para solucionar situaciones que claman al cielo y que se están dando en los pueblos», concluye el párroco.

Por Rebeca Ruiz

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