Nora Gairín Capdevila, la primera niña bautizada en Lerés después de más de 38 años

Nora Gairín Capdevila, la primera niña bautizada en Lerés después de más de 38 años. La pequeña Nora, con sus padres y sus padrinos.
Nora Gairín Capdevila, la primera niña bautizada en Lerés después de más de 38 años. La pequeña Nora, con sus padres y sus padrinos.

La iglesia de San Miguel de Lerés, un pequeño pueblo de La Jacetania que actualmente no supera la veintena de habitantes, se volvía a vestir de fiesta este domingo para acoger el bautizo de Nora Gairín Capdevila. Nora es la primera niña que se bautiza en el pueblo después de más de 38 años (el último bautizo que se celebró en el templo fue el de su padre, José Manuel Gairín, hace casi cuatro décadas). Con poco más de un mes de vida, la pequeña se convertía en la protagonista de una historia de amor por las propias raíces y en una llamada de atención a la necesidad de apostar por el medio rural para hacer frente a la despoblación y a la España Vaciada.

Todo un acontecimiento en Lerés

Este domingo, la Iglesia románica de San Miguel de Lerés acogía todo un acontecimiento. El bautizo de Nora Gairín Capdevila se convertía en un emocionante reencuentro con la memoria, las raíces y La Jacetania más auténtica. Con sus costumbres, con sus tradiciones y con los propios orígenes.

El templo volvía a abrir sus puertas para que la familia de Gairín-Capdevila rescatara de la historia y del olvido su pila bautismal, que, curiosamente, se utilizó por última vez para que recibiera el agua bendita el padre de la pequeña.

«Toda la familia de mi marido es de Lerés -explica Sonia Capdevila, madre de la niña-, y nos hacía mucha ilusión bautizar a Nora en la iglesia del pueblo», donde José Manuel continúa dedicándose a la ganadería de ovino. Actualmente, en la pedanía de Jaca viven 18 vecinos. Por eso, el bautizo de Nora se convertía en todo un acontecimiento.

Los padrinos de la niña fueron sus tíos Ana Gairín y Sergio Capdevila. Y al bautizo acudía la familia más cercana, entre la que se encontraban los abuelos de la pequeña y dos de sus bisabuelas. Fue un reencuentro emocionante, que reunió a varias generaciones en torno al feliz acontecimiento. «Lo vivimos con mucha ilusión; fue muy ilusionante», explica la madre de la niña.

Un faldón de bautismo que ha pasado de generación en generación

La pequeña Nora llevaba un faldón de bautismo que pertenece a la familia materna desde hace más de 70 años. Y con el que antes habían sido vestidos para este importante momento su madre, Sonia; el hermano de su madre, Sergio, y las hijas de este. Y antes de ellos, su abuela y los hermanos de esta.

Noa Gairín Capdevila.
Noa Gairín Capdevila.

El párroco de Lerés, Vicente Jesús López-Brea, se encargaba de oficiar el bautizo, en la iglesia de San Miguel.

Lamentablemente, como ocurre en otros tantos casos con el patrimonio de los pueblos de La Jacetania, el templo se encuentra en muy mal estado y muy deteriorado. De hecho, es difícil recordar cuando fue la última vez que se realizó alguna mejora en la iglesia, salvo la colocación de un tejado de uralita para evitar que se deteriorara en retablo mayor que resiste, contra todo pronóstico, al paso del tiempo y se encuentra en un sorprendente buen estado de conservación. A pesar de todo, fue emocionante poder celebrar el bautizo de Nora en la iglesia del pueblo, reconoce su madre.

Lerés

La pequeña localidad de Lerés se sitúa al nordeste de Jaca, a más de 1.000 metros de altitud y a unos 10 kilómetros de la ciudad, en la Val Ancha, cerca de Badaguás. Su existencia está documentada desde 1203. En 1713 se conocía como Lerés de Jaca, y formó parte del municipio de Baraguás hasta su incorporación a Guasa, en 1943. Depende del Ayuntamiento de Jaca desde 1966.

Del pueblo medieval quedan algunas casas y la iglesia parroquial dedicada a Santa María y San Miguel, que es uno de los escasos edificios que perduran del Románico del Gállego, tal y como describe el experto en Arte e Historia Antonio García Omedes.

El bautizo de Nora Gairín Capdevila, este domingo, se convertía en un momento emocionante para las familias vinculadas a Lerés y evocaba los días de esplendor que, en otras épocas históricas, tuvo este enclave que hoy, como otros muchos, libra su propia batalla contra la despoblación.

Por Rebeca Ruiz

ÚLTIMAS NOTICIAS: