Iglesia del Salvador de Majones: una puerta abierta a una historia tan fascinante como desconocida

Iglesia del Salvador de Majones: una puerta abierta a una historia tan fascinante como desconocida. En la imagen, Beatriz Francisoud Araguás, con la llave de la iglesia en las manos. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Iglesia del Salvador de Majones: una puerta abierta a una historia tan fascinante como desconocida. En la imagen, Beatriz Francisoud Araguás, con la llave de la iglesia en las manos. (FOTO: Rebeca Ruiz)

De camino a Majones, abrasa, implacable, el sol de verano los campos de la Canal de Berdún. Conforme me voy sumergiendo en el corazón de La Jacetania más auténtica, la cuna de la Corona de Aragón, tierra de reyes y reinas, de caballeros, damas y gestas… Paso de caminantes y cruce de caminos, origen de leyendas y misterios… Voy retrocediendo a los escenarios de los acontecimientos que nutren, capítulo a capítulo, los libros de historia. Han pasado siglos, pero tengo la sensación de que el tiempo se ha detenido en uno de los lugares más singulares y, a la vez, ignotos de La Jacetania. En Majones me espera Beatriz Francisoud Araguás.

La Iglesia del Salvador vuelve a abrir sus puertas este verano

La Iglesia del Salvador vuelve a abrir sus puertas este verano y, con ellas, un camino hacia la historia más desconocida, pero no por ello menos fascinante, de este pequeño pueblo jacetano que sigue viendo, impasible año tras año, madurar sus cosechas al sol.

Descendiente de Casa Araguás -su abuelo era Gumersindo Araguás Labarta y nació en Majones en 1905-, le encanta que le llamen Beatriz de Majones. Orgullosa de sus raíces y enamorada de su iglesia, cada año se dedica a enseñar el templo y a difundir la historia y el patrimonio de su pueblo. Lo hace altruistamente. Por amor al arte, y nunca mejor dicho. Al arte, a la historia y al patrimonio. Según relata los hechos que ha ido descubriendo tras toda una vida dedicada al estudio y a la investigación de todo lo que rodea al pueblo de sus antepasados, su mirada brilla de una forma especial.

Beatriz es una apasionada de la cultura, de la historia… Y de Majones. Y tiene un don especial: es capaz de contagiar su pasión en cada palabra y hacer que el reloj se detenga en este increíble lugar en el que parece que el tiempo no existe.

La iglesia de Majones se puede visitar hasta el 22 de agosto

La iglesia del Salvador de Majones vuelve a abrir sus puertas, como cada año por estas fechas, gracias a la labor que viene realizando Beatriz Francisoud desde hace más de 15 años. Solo se podrá visitar estos días, hasta el 22 de agosto, de 18.00 a 20.00 horas.

Después, cuando acabe el verano, la vida de los tres habitantes de Majones que siguen viviendo en el pueblo durante todo el año continuará pasando, inalterable, día tras día, entre las nevadas del duro invierno de la Canal de Berdún y el sol implacable del estío dorando sus campos.

Majones, una pequeña población medieval en la Canal de Berdún

Majones es una pequeña población medieval levantada en la Canal de Berdún, próxima al embalse de Yesa, en La Jacetania. Origen del Condado de Aragón, que diera lugar, en su momento, al Reino de Aragón, como recuerda Francisoud.

La primera referencia documental que se conserva de Majones se remonta a 1025, y está relacionada con Doña Onneka de Maxones. Pocas décadas después, ya en torno al año 1061, el segundo testamento de Ramiro I menciona el Monasterio del Santo Ángel de Majones. Posiblemente, de monjas, y origen de la actual iglesia del Salvador -como pudiera ser el Monasterio de Santa María de Santa Cruz de la Serós-, y con el que el templo actual guarda sorprendentes coincidencias. Entre ellas, la cámara en la parte superior, previa al campanario, que está enfrentado al Torreón Medieval de Majones y con unas vistas a la Canal de Berdún, dominando las tierras de los reinos de Aragón y Navarra -para no perder la perspectiva histórica-, que dejan sin habla a quien tiene la fortuna de disfrutarlas.

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Se cree que la iglesia del Salvador data de finales del siglo XII o inicios del XIII

Se cree que la iglesia del Salvador data de finales del XII o inicios del XIII, con añadidos ya posteriores, de los siglos XVI y XVII, pero con una estructura que la hace única en Aragón: su ábside trebolado. Una seña de identidad irrepetible que se revela como una suerte de llamada de atención sobre el templo. Como si quien lo concibió, hace 900 años, pudiera predecir los estragos que ha provocado en él el paso del tiempo -el mismo que parece detenerse en Majones-. Con el silencio de las piedras -en las que aún se distinguen las marcas de cantero- como único testigo.

Entre las explicaciones de Beatriz de Majones, y con los cantos gregorianos que, como un susurro, me acompañan conforme voy entrando en la iglesia del Salvador, la sensación de paz, el silencio y el arte que desborda cada piedra, cada rincón y cada detalle del recinto me ayudan a entender el amor de Francisoud por sus raíces.

Qué importante debió de ser este pueblo, cuántas historias han ido desapareciendo con sus habitantes y cuánto tenemos que aprender de nuestros antepasados, pienso, mientras mis elucubraciones avanzan por las historias que cuenta Beatriz al mismo tiempo que mis pasos lo hacen hacia el altar mayor.

Iglesia del Salvador de Majones: una puerta abierta a una historia tan fascinante como desconocida.  (FOTO: Rebeca Ruiz)
(FOTO: Rebeca Ruiz)

Arte, cultura y riqueza patrimonial

Capiteles, retablos, sepulturas, pinturas… A cada paso, la iglesia del Salvador regala un recuerdo. En cada mirada, el templo despierta un sentimiento. Con cada palabra de Beatriz, aprendo un poco más y me dejo llevar por la curiosidad ante lo desconocido y desbordada, al mismo tiempo, por la historia y la belleza que me rodea.

Llegamos al campanario por una estrecha escalera de caracol que apenas permite el paso. Siento el frío de la piedra y la soledad y el vértigo de los que recorrieron antes que yo estos angostos pasillos. Me traslado, ahora de verdad, a la Edad Media. O a hace dos o tres siglos. Qué más da. Me doy cuenta de que aquí, en este sitio, puedo pensar como lo hicieron los pobladores de Majones en otras épocas. Sentir lo que ellos sintieron. Porque al final, en un lugar como la Iglesia del Salvador, te das cuenta del verdadero sentido de la trascendencia. El hombre desaparece, pero su obra permanece inalterable a lo largo de los siglos.

Me sobresaltan las campanas. Es hora de volver a la realidad.

Iglesia del Salvador de Majones: una puerta abierta a una historia tan fascinante como desconocida. En la imagen, Beatriz Francisoud Araguás, con la llave de la iglesia en las manos. (FOTO: Rebeca Ruiz)
(FOTO: Rebeca Ruiz)

Uno de esos tantos templos que forman parte del patrimonio olvidado de La Jacetania

Dejo la iglesia del Salvador y la sonrisa de Beatriz, inevitablemente unidas -ya no se entiende la una sin la otra-. Me inunda cierta sensación de que me ha quedado mucho por descubrir, junto a un agridulce sentimiento, entre la fortuna de haber podido disfrutar de estos momentos únicos en un espacio tan singular y la impotencia ante el deterioro que presenta la iglesia de Majones.

Es uno de esos tantos templos que forman parte del patrimonio olvidado de La Jacetania. El de la España Vaciada. El que parece que no es suficientemente importante como para invertir en él.

Un templo donde las humedades y las termitas ponen en peligro el patrimonio que sobrevivió a guerras, batallas y catástrofes. Donde los vecinos luchan contra una higuera que se ha empeñado en crecer entre las piedras con marcas de cantero y está causando daños irreparables en las paredes ya maltrechas del templo. Donde un puntal evita que se venga abajo un ábside y donde las sepulturas del cementerio no tienen nombre. Pero donde las campanas continúan sonando, recordando la grandeza que rodeó este enclave alguna vez.

Me despido de Beatriz, de su Doña Onekka y de su Majones.

El sol abrasa, incluso, con más fuerza, la Canal de Berdún.

Tengo que volver a este lugar.

Por Rebeca Ruiz (texto y fotos)

Beatriz Francisoud Araguás, Beatriz de Majones

Beatriz Francisoud Araguás ha realizado, durante años, una labor incuestionable enseñando la Iglesia de San Salvador de Majones a las personas que acudían al pueblo durante los veranos. Hay que destacar que fue una de las mayores promotoras en la construcción del crucero de Majones y su labor resultó muy importante para lograr que volvieran a sonar las campanas de su iglesia parroquial. Ello le hizo merecedora, en 2016, de la Vara Jaquesa, un reconocimiento que otorga la Asociación Cultural Sancho Ramírez a aquellas personas que trabajan por la puesta en valor, la conservación de la historia y el patrimonio locales y su difusión. Además, desde hace tiempo, edita un calendario de Majones con el objetivo de dar a conocer y seguir difundiendo la cultura de este privilegiado rincón de La Jacetania: Un calendario que llega a cientos de hogares y que cada final de año es muy esperado por los amantes del patrimonio jacetano.

JORNADAS CULTURALES DE MAJONES

Agosto es el mes de Majones. Además, de las visitas a la Iglesia del Salvador, cuyo interior solo es accesible durante unos días al año, la Asociación de vecinos y amigos San Martín de Majones organiza, también con el objetivo de que este pueblo y su patrimonio no caigan en el olvido, las VIII Jornadas Culturales sobre Arte Románico de Majones, que por vez primera se van a celebrar telemáticamente. Serán videoconferencias programadas, los próximos días 19 y el 20 de agosto, a 19.00 horas. Este año, las jornadas comenzarán con una conferencia sobre La peste en los siglos medievales. Correrá a cargo de la doctora de la Universidad de Barcelona Francesca Español Bertrán. Al día siguiente, se va a abordar La imagen del alma en el Románico. Esta vez, a cargo de la doctora de la UNED de Navarra Ana Ulargui Palacio.

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