El movimiento obrero en Sabiñánigo, en el Congreso de Historia Contemporánea en Jaca

Ser un espacio de reflexión en torno a la historia contemporánea, estimular el contacto entre profesores, becarios e investigadores vinculados al Área de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, y ofrecer a los jóvenes historiadores aragoneses un foro en el que debatir y difundir el resultado de sus investigaciones son los objetivos del Congreso de Historia Contemporánea de Aragón que ha celebrado su décimo segunda edición en Jaca, organizado por el Instituto de Estudios Altoaragoneses de la DPH junto a la Institución Fernando el Católico y el Departamento de Historia de la Universidad de Zaragoza.

«Objetivos plenamente logrados», según afirma el coordinador del Congreso, Miguel Ángel Ruiz.

«Hemos hablado de la historia de las mujeres y de género: de las consideraciones de carácter global que se deben tener en cuenta a la hora de entender lo que es Europa de una manera alternativa diferente a la establecida; y hemos hablado de los servicios secretos del Bloque Comunista y, en general, del uso de los medios coercitivos del Estado para lograr mantener un consenso social impuesto, y aquí se mezclan historias concretas de sufrimiento de la gente con una visión muy influida por el estalinismo respecto a lo que tenían que ser los grandes objetivos de transformación social de la Humanidad», ha añadido.

Para el coordinador del congreso, se han cumplido las expectativas manteniendo un Congreso presencial. «Hemos dado un paso importante para la vuelta a una futura normalización», ha finalizado.

El congreso ha buscado entender el universo de las relaciones humanas desde un enfoque nuevo

En esta edición, el Congreso ha buscado entender el universo de las relaciones humanas desde un enfoque nuevo, es decir, introduciendo dos conceptos de dimensiones muy diferentes aunque complementarios: lo global y lo local. Y dentro de este enfoque se inició el Congreso con la conferencia inaugural, que corrió a cargo del historiador gallego Xosé Manoel Núñez Seixas, quien introdujo un interesante debate sobre el concepto de Europa y la diferencia que supone definirla desde dentro de la propia Europa -visión local- o hacerlo desde diferentes entidades geográficas o culturales -visión global-.

«El eurocentrismo es un mal muy común entre los historiadores europeos y también entre historiadores americanos, tanto en un sentido autocomplaciente -Europa como cuna del progreso cultural, tecnológico e industrial- como autoflagelante -Europa como origen del imperialismo, como origen de la violencia de masas o como origen de la esclavitud-. Es cierto que concepciones políticas modernas como el liberalismo, el nacionalismo o el socialismo nacieron en Europa. Pero en su evolución, estas ideologías recibieron influencias de otros continentes», afirmó Núñez Seixas.

Para el historiador gallego cualquier enfoque renovado de la historia contemporánea de Europa debería partir de algunas premisas básicas: «Hay que ver su evolución en el ámbito de la evolución global de otros continentes con los que establecer relaciones de intercambio, dominación y conflictos; incorporar la mirada externa -Europa vista desde China es mucho menos importante que vista desde la propia Europa-; descentrar Europa, cada área existe incluso cuando no es históricamente importante; y regionalizar Europa mucho más allá de los Estados Nación, es decir, aplicar geografías múltiples según la naturaleza del tema abordado», manifestó.

IEA y DPH, organizadores del congreso

El director del Instituto de Estudios Altoaragoneses, Alberto Sabio, ha incidido en la diversidad de asuntos que, relacionados con la provincia de Huesca, han sido tratados en este XII Congreso de Historia Contemporánea. «Se ha profundizado en algunas temáticas como puede ser el movimiento obrero en la zona de Monzón y Sabiñánigo en la época del final de la dictadura y en la transición; cuestiones relativas al nacimiento y primeros desarrollos de lo que fue el Colegio Universitario de Huesca; se ha profundizado en algunas personalidades altoaragonesas como puede ser el pintor Agustín Alamán; y si nos vamos más atrás en el tiempo, hacia el siglo XIX, ha habido una ponencia muy interesante sobre Manuel Abad, y las gentes de 1848, las emociones colectivas y las identidades locales; y otras cuestiones que se han abordado, que son aplicables a todo Aragón pero también a la provincia de Huesca, tiene que ver con la extrema derecha durante los años de transición a la democracia».

En este sentido, Sabio ha finalizado afirmando que «el IEA y la DPH, como organizadores, estamos muy satisfechos de cuáles han sido los resultados finales a la espera, evidentemente, de verlos de forma completa con la publicación de las actas y la publicación del libro».

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