David Orna: pasaporte al Denali, el techo de América del Norte

El Club Pirineísta Mayencos cumple este año el cincuenta aniversario de la creación de la Sección de Montaña, y es algo a celebrar. Es por eso que, además del trekking que se está preparando al CB del Manaslu, con ascensión al Larkey Peak, de 6.250 metros, en el otoño próximo, hay algunos socios que de modo particular se han planteado experiencias de altura, que iremos dando cuenta en estas páginas. Uno de ellos, David Orna, que ya nos tiene acostumbrados a sus hazañas de altura, se ha propuesto subir el banderín del club, junto con el nombre de Jaca y del montañismo aragonés al punto más alto de América del Norte.

David Orna, en los Alpes.

El Denali, durante unos años llamado McKinley, está situado en el estado de Alaska

Parte al monte Denali el día 11 de mayo, y ya hemos estado con él para que nos cuente muchas de las cosas que rodean a la expedición. Comencemos diciendo que el Denali, durante unos años llamado McKinley, está situado en el estado de Alaska, y con sus 6.190 metros de altitud es el techo no sólo de Estados Unidos, sino de todo Norteamérica. Es el elegido por David para esta su próxima hazaña. Según nos cuenta, desde su llegada del Manaslu se propuso un cambio de aires, poniendo su objetivo en esta montaña, “en la que llevo trabajando ya más de un año. Es un lugar, en el que no había estado y me apetecía ir” -añade-.

A 600 kilómetros del Círculo Polar Ártico

En cuanto a la dificultad de la montaña, cabe destacar que está a 63º de latitud norte, a poco más de 600 kilómetros del Círculo Polar Ártico y cerca del estrecho de Bering, “con lo cual, el mayor problema puede ser el frío, siendo habitual estar a 20/30-º, por lo que, a pesar de pasar muy poco de los 6.000 metros hay que ir equipado con material de 8.000. También es importante la gran influencia que tiene la cercanía del océano, por lo que suele ser habitual tener que lidiar con tormentas. Un punto a favor –indica- es que apenas hay horas de oscuridad, de modo que no da tanta pereza madrugar”. Efectivamente, es considerada una de las montañas más frías del planeta, fuera de la Antártida, y por su proximidad al polo puede plantear problemas de aclimatación similares a las de cualquiera gran altura del Himalaya.

Se funde en emociones cuando entra de lleno en esos días de estancia en la montaña. Lo tiene tan interiorizado que creemos que lo visualiza varias veces al día… y lo hará hasta llegar allí. Anchorage no es la capital de Alaska, pero sí su ciudad más poblada. Hasta allí llegará el vuelo, desde donde posteriormente será trasladado a Talkeetna, última población antes de entrar en la montaña. Desde allí una avioneta hará el tránsito hasta el Campo Base, en el glaciar Kahiltna, a 2.225 metros, desde donde se realizará el retorno.

El plan

“A partir de ahí empieza lo bueno –nos cuenta-. El C1 está a 2.408 metros, por lo que apenas hay desnivel, y para llegar a él contamos con pulkas, en las que transportaremos 45 o 50 kilos, y que tan sólo está a media jornada, de modo que podremos hacer bien la aclimatación. Hay cuatro campos más de altura. El C2 está a 3048 metros. A partir del C3, a 3.353 metros, hay cuerdas fijas para subir y rapelar bajando. Una vez montado el C3 descansaremos y en dos veces subiremos al C4, a 4.328 metros, en el que hay dos rangers con parte meteorológico actualizado, que si no es favorable te impiden el paso. En el caso de que fuera posible el avance, desde el C5 que está a 4.938, ya es ataque a cumbre. En el mejor de los casos podemos invertir 8 días desde el CB, de modo que podemos hacer cumbre el 22 de mayo”.

David Orna y Diego Grasa.

En esta ocasión, como en otras anteriores, va acompañado de su amigo Diego Grasa, con el que se afana los meses previos en hacer entrenamientos específicos orientados a solventar las dificultades técnicas que se puedan presentar. «En cuanto a la logística, estamos tranquilos –continúa diciendo- ya que estamos en manos de Aragón Aventura, que nos han preparado el viaje hasta el último detalle, como pueda ser la reunión con los rangers, un día antes de entrar en el parque, algo que hay que hacer antes de sacar los billetes de vuelo».

Falta de comunicaciones

Si no dificultad, sí se puede calificar de inconveniente la falta de comunicaciones una vez en la montaña, incluso las de vía satélite, ya que a esas latitudes están completamente en sombra. Habrá que esperar, pues, a su regreso a Anchorage para que nos cuenten sus aventuras. Se le ve con muchísima ilusión para afrontar este su nuevo reto, en el que espera encontrar nuevas experiencias en un medio hostil como ese.

David Orna, hace dos años, cumplió su objetivo del Manaslu regresando sano a casa, aunque sin conseguir el intermedio, que era la propia cumbre, lo que confiesa le ha dejado una espinita clavada, que espera sacársela algún día… y no tardando mucho. “Pero este año he preferido cambiar de continente” –añade-. Junto con su amigo Diego, esperan regresar a España en torno al 2 de junio, y ambos saben que esto de la montaña, y más cuanto a más alta cota, es una prueba de fondo, en la que lo importante, más que la fuerza,es la resistencia.

Como decimos a tantos otros socios y amigos que se plantean retos semejantes, y ellos lo saben, la auténtica cumbre se alcanza de regreso a casa, y si es con esa sensación de haber tenido toda Norteamérica bajo los pies, mejor que mejor. Les deseamos el mayor de los disfrutes, anteponiendo siempre la seguridad. Les trasladamos nuestros mejores deseos y el mayor agradecimiento por llevar el nombre del Club Pirineísta Mayencos por el mundo, y no solo del club, sino de Jaca y del montañismo aragonés.

Por Chema Tapia
Vocal de Montaña del Club Pirineísta Mayencos

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