Ansó retorna la vista a sus raíces en un multitudinario Día del Traje Tradicional

Ansó retornaba la vista a sus raíces y hacía un guiño a sus ancestros en un multitudinario Día del Traje Tradicional. Como cada último domingo de agosto, los ansotanos volvían a lucir sus mejores galas para reivindicar su historia y la de las gentes de la montaña. El traje típico ansotano volvía a convertirse en el gran protagonista de esta fiesta, próxima a cumplir el medio siglo de vida.

La Exaltación del Traje Típico de Ansó está catalogada como Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 2011 (se celebró por primera vez en 1971). Cada año, son miles las personas que acuden a esta celebración. Se trata de una fiesta única por la vistosidad del atuendo y por lo que simboliza: las raíces, la tradición y la historia del pueblo ansotano y de las gentes de la montaña. Este simbolismo era reivindicado una vez más por la alcaldesa, Montse Castán, durante su discurso. Unas palabras que han puesto de manifiesto el orgullo del pueblo ansotano por celebrar un año más esta fiesta, que alcanzaba este domingo su cuadragésimo octava edición. La consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, Mariví Broto, participaba en la jornada, donde se homenajeaba a Pilar Mendiara por su contribución a difundir y conservar la cultura de uno de los Pueblos Más Bonitos del Mundo.

El origen del traje ansotano se remonta a la Edad Media

El ansotano, de origen probablemente medieval, es uno de los trajes más antiguos, más ricos y mejor conservados de Europa. Hasta hace relativamente pocos años, se podían ver por sus calles vecinos que lo vestían; en concreto, María Mediara y Jorge Puyó, fallecidos en 1986 y 1992, fueron los últimos que lo vistieron de modo habitual a lo largo de sus vidas. Hoy, el uso del traje típico ha quedado limitado a celebraciones y a actos culturales, pero cada último fin de semana de agosto vuelve a salir a la calle durante la Exaltación del Traje Típico. Este domingo, volvía a captar todas las miradas en una de las ediciones más lucidas y más concurridas de los últimos años.

Más de un centenar de personas ataviadas con sus atuendos tradicionales volvían a tomar las calles de Ansó. La mayor parte de ellos, unos 80, se conservan en el ropero municipal. El resto, está custodiado por las familias en sus casas durante todo el año, que los van transmitiendo en herencia de generación en generación.

Algunos de los modelos del traje típico pueden pesar más de 30 kilos

Entre las curiosidades, cabe destacar que alguno de estos atuendos pesa más de 30 kilos. Eran vestimentas confeccionadas y teñidas en los telares que había en Ansó y sus alrededores que hoy han desaparecido. Del traje se conservan 14 variedades, ya que había uno para cada momento de la vida: las bodas, los niños, los bautizos, la vida diaria,… Además, hay que destacar los complementos, con un valor incalculable: desde joyería y orfebrería hasta adornos, el calzado o los escapularios son verdaderas joyas de arte. Unos elementos de gran valor etnológico y también sentimental, en el caso de las familias que los han conservado a lo largo de los siglos.

Por Rebeca Ruiz.

Fotos: Gobierno de Aragón.