4,5 millones para las defensas antialudes de Canfranc, una obra de ingeniería única

4,5 millones para las defensas antialudes de Canfranc, una obra de ingeniería única de más de cien años. Diego Bayona y Fernando Sánchez. (FOTO: Rebeca Ruiz)

El Gobierno de Aragón invertirá 4,5 millones en las defensas antialudes de Canfranc, una obra de ingeniería única en el mundo que se construyó hace más de cien años. Las actuaciones, que está previsto que comiencen la próxima primavera, mejorarán los elementos originales y los reforzarán con otros nuevos, con la finalidad de proteger de avalanchas, inundaciones y otros riesgos naturales la Estación Internacional y el resto del pueblo. Es la inversión más importante en este ámbito desde que se construyeran las defensas originales, que se extienden a lo largo de una superficie de más de mil hectáreas, donde existen siete torrentes.

4,5 millones de euros para mejorar las defensas antialudes de Canfranc

El director general de Medio Natural y Gestión Forestal del Gobierno de Aragón, Diego Bayona, y el alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, mostraban su satisfacción por los 4,5 millones de euros que se invertirán en mejorar las defensas antialudes. Un proyecto que ya cuenta con financiación procedente de los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) a través del programa Next Generation.

4,5 millones para las defensas antialudes de Canfranc, una obra de ingeniería única de más de cien años. (FOTO: Rebeca Ruiz)
4,5 millones para las defensas antialudes de Canfranc, una obra de ingeniería única de más de cien años. (FOTO: Rebeca Ruiz)

«Es un día histórico para Canfranc», apuntaba su alcalde. «Después de mucha reivindicación, gracias al Gobierno de Aragón, tenemos una inversión importantísima», explicaba Sánchez. «Cuando se construyó la Estación Internacional, hubo que hacer unas actuaciones que fueron pioneras para protegerla. Salvo algún episodio aislado, han funcionado bien. Hemos estado seguros, pero sí que es cierto que, después de cien años, están cada vez más deterioradas. En este sentido, hacía falta este impulso económico», añadía el alcalde.

Una figura de protección para una obra de ingeniería única

Por una parte, se tratará de «poner en valor las defensas antialudes existentes y que han funcionado. Se recuperarán los barrancos, los muros deteriorados y se tratará la masa forestal, ya que hay muchos árboles que se han ido cayendo. Después, se implementarán medidas modernas en aquellas zonas donde hay más riesgo», matizaba el alcalde de Canfranc. Sánchez planteaba, por otra parte, la posibilidad de someter esta infraestructura a «alguna figura de protección». O alguna catalogación que garantice la conservación de esta obra «prácticamente única en Europa».

Hay que destacar que el Ayuntamiento de Canfranc ya lleva tiempo trabajando sobre la consolidación de las defensas. Y ha puesto a disposición del Gobierno de Aragón diferentes estudios realizados desde A Lurte para facilitar el trabajo. Entre ellos, el inventario de todas las infraestructuras, planos, artículos y memorias de las distintas actuaciones cedidos por la Universidad de Alcalá de Henares, donde se conservaban. Precisamente, desde esta temporada, en el espacio expositivo del Centro Pirenaico de Referencia para la Gestión de Riesgos de Montaña, se puede tener acceso a parte de este material.

La inversión más importante en las defensas antialudes desde su construcción

El director general, por su parte, recordaba «el elevado riesgo de aludes» que existe en Canfranc «por la inestabilidad de las laderas que tiene alrededor», lo que justifica «la inversión más importante que se ha realizado en las defensas antialudes» desde su construcción. Una inversión, en palabras de Diego Bayona, «histórica y necesaria». Y encaminada a prevenir episodios como el que, en 1986, destruyó la iglesia de Canfranc por el alud del barranco de Estiviellas.

Además, también se trata de proteger la zona de Los Arañones, donde se levanta la Estación Internacional de Ferrocarril, Bien de Interés Cultural desde 2002, como recordaba Bayona, y el patrimonio histórico cultural que alberga. Y de la misma forma, el resto del núcleo urbano. Un pueblo que se levantó en torno al ferrocarril internacional, en un contexto defensivo. Y en un fondo de valle pirenaico expuesto al riesgo de aludes, caídas de bloques, desprendimientos o riesgo torrencial.

Las defensas antialudes a lo largo de mil metros cuadrados de superficie

Miguel Ángel Ena, jefe del Servicio de Planificación y Gestión Forestal, concretaba las actuaciones que se realizarán en Canfranc. La primera pasa por crear un instrumento de gestión de toda la masa forestal, para ver su estado de conservación, sanitario y vegetativo, «que, en algunos casos, sabemos que no es el adecuado», reconocía Ena. Así, se conseguirá a la vegetación devolver la función protectora que tuvo en origen.

También se pretende recuperar «todas esas estructuras que se hicieron hace cien años, que siguen siendo válidas», con técnicas actuales. Pero intentando mantener su naturalidad, integrándolas en el terreno. Y procurando, en todo momento, que causen el mínimo impacto posible en el paisaje. Se prevé una repoblación forestal en la cuenca de la Olla de Estiviellas. Y se completará con barreras antialudes basadas en vallas dinámicas y estáticas. Una solución que, como explicaba Ena, «ha evolucionado mucho en los últimos años» y que permite un sistema mixto no solo para controlar los aludes, sino también la torrencialidad del agua o los desprendimientos de piedra. Para ello, habrá que utilizar helicópteros. Se actuará sobre siete torrentes, en una superficie de más de mil hectáreas.

Actuaciones en las infraestructuras antialudes y en la masa forestal

Los trabajos, que comenzarán en las próximas fechas, se ejecutarán mediante un encargo a la empresa pública TRAGSA. Entre las labores, cabe destacar que estas permitirán acometer trabajos de restauración hidrológico-forestal en las cuencas de Estivielas y Epifanio, y que las mismas ya han comenzado con la elaboración de un inventario y base de datos de todas las infraestructuras existentes, su funcionalidad y las necesidades de reparación. También se pretende abordar un plan de gestión del monte, con criterios de protección, para que la masa vegetal haga la función de protección en la ladera y evite que, tanto aludes como desprendimientos, puedan alcanzar el fondo del valle. Las actuaciones, que se llevarán a cabo con esta inversión histórica, acompañarán a las que se han estado realizando estos últimos años desde la Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal, como la colocación de un sistema estático de redes para la sujeción del manto nivoso en su zona de salida. 

Por Rebeca Ruiz

Alurte Canfranc

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