Se cumplen 951 años del paso del rito mozárabe a la liturgia romana en San Juan de la Peña

Se cumplen 951 años del paso del rito mozárabe a la liturgia romana en San Juan de la Peña. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Se cumplen 951 años del paso del rito mozárabe a la liturgia romana en San Juan de la Peña. (FOTO: Rebeca Ruiz)

El 22 de marzo de 1071, en la segunda Semana de Cuaresma, en la hora sexta del oficio divino (en torno al mediodía), se rezó por primera vez en España según la liturgia romana, tal y como consta en la crónica de San Juan de la Peña. En ese instante, se abandonó el rito mozárabe, hispánico o toledano. Este martes se cumplen 951 años de aquel momento histórico no solo para Aragón, sino para toda la Cristiandad.

El punto de partida para que el rito romano se extendiera por toda la Península

El Real Monasterio de San Juan de la Peña, cuna del Reino de Aragón, fue el primer lugar en el que se instauró la nueva liturgia, vigente hasta nuestros días. Aquella fecha, el 22 de marzo de 1071, no solo supuso el inicio del cambio del rito, sino que fue el punto de partida para que esta práctica se fuera extendiendo al resto de la Península Ibérica a lo largo de los siguientes siglos.

La expansión del nuevo rito llegó con el rey Sancho Ramírez al Monasterio de San Juan de la Peña -coincidiendo con la estancia en tierras aragonesas del Santo Cáliz que hoy se conserva en la Catedral de Valencia-, y por el afán de occidentalización de su reino.

De hecho, la actuación política y religiosa del monarca siempre estuvo condicionada por sus relaciones con la Santa Sede, a cambio del apoyo del Papa Alejandro II a un incipiente Reino de Aragón.

Del rito hispano-mozárabe a la liturgia romana

Amigos de Serrablo, que cada primer domingo de agosto recuperaba -hasta la llegada de la pandemia- la tradición del rito hispano-mozárabe en las iglesias de Serrablo, recuerda que esta es «una liturgia que se desarrolló en España bajo la dominación de los visigodos, sobre todo desde su conversión al catolicismo en el año 589 hasta su abolición».

Ese momento llegaría en 1071, en San Juan de la Peña, en el contexto del esfuerzo, por parte de Roma, de la unificación de toda la Cristiandad.

Tal y como recuerda la Hermandad de San Juan de la Peña, Sancho Ramírez «consiguió que el viejo rito, mal visto por el Papado, desapareciera de sus dominios, primero en San Juan de la Peña y San Victorián de Sobrarbe; poco después, en el resto de las iglesias y monasterios aragoneses».

Se convirtió San Juan de la Peña, de esta manera, en pionero en los cambios religiosos más importantes del siglo XI: En 1071, con la adopción del rito romano y, en 1028, con la introducción de la regla benedictina.

Por Rebeca Ruiz

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