Sabiñánigo: un gran museo al aire libre

Sabiñánigo: un gran museo al aire libre
Sabiñánigo: un gran museo al aire libre.

La semana pasada se hacía público el fallo del jurado del XIX Premio Internacional de Escultura Ángel Orensanz de Sabiñánigo. Entre las 13 propuestas presentadas, el jurado otorgó el primer premio a Devoción (Santa Orosia), del escultor Ernest Altés, y concedió un accésit a Danzante, de Juan José Gurrea Chanca.

Con este pretexto, hoy recorremos la historia del certamen y la ruta de esculturas surgida de este. Para ello realizaremos un paseo a través de calles y plazas, recorriendo la ciudad de Sabiñánigo como si de un gran museo al aire libre se tratara.

El Premio Internacional de Escultura Ángel Orensanz nace en Sabiñánigo en 1979

El Premio Internacional de Escultura Ángel Orensanz nace en 1979, tras la inauguración del Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo y fruto de los estatutos elaborados por el Patronato de mismo. Desde entonces, el certamen se celebra cada dos años en la ciudad de Sabiñánigo.

A lo largo de su trayectoria, se diferencian dos etapas muy distintas: en un primer momento, las piezas finalistas se situaron dentro del museo serrablés. Pero a partir de 2001, las obras salen a la calle para engalanar la ciudad y se acuerda que estas deben representar temas vinculados con el nacimiento, evolución y características de Sabiñánigo. 

Las paradas de un museo al aire libre

A día de hoy las obras ganadoras jalonan gran parte de los espacios públicos de la capital serrablesa y dan lugar a la Ruta del Premio Internacional de escultura Ángel Orensanz, perfectamente señalizada (paneles y códigos QR) y con comienzo en la Plaza de El Puente de Sabiñánigo, con la obra Explicación de Mercedes Millán Maynar, premiada en 2001.

La siguiente parada está prevista en el Bulevar Antonio Muñoz Loriente, donde en septiembre de 2022 se colocará la obra ganadora la presente edición: Devoción (Santa Orosia), de Ernest Altés. En los Jardines de Nuestros Pueblos, se encuentra la tercera obra del recorrido: Arado, finalista en 2011 y también realizada por el escultor Ernest Altés. En la misma avenida, muy cerca del puente del río Gállego, encontramos la obra El agua y el río de Mikel Okiñena, ganadora en la edición de 2011.

Dejando atrás el Barrio de Puente Sardas, encontramos la quinta obra de la ruta, Clamo-Homenaje a la trashumancia, de Manuel Fontiveros Sánchez (2015), que se levanta en la intersección entre la Avenida Huesca y la antigua cabañera del Valle de Tena.

Seguimos hasta Plaza de España, donde se sitúa el premio de 2009, Diedro. Puerta Abierta, de Iñaki Ruiz de Eguino, diseñada bajo el tema Sabiñánigo: Lugar de encuentro.

Sabiñánigo, Puerta del Pirineo

Nos dirigimos a Plaza Azpe, la entrada al polígono Sepes, donde se alza Engranados, de Adrián Carra Sainz de Aja (2017), representando la importancia de la industria para Sabiñánigo. Siguiendo por la Avenida de Biescas, en la entrada a Sabiñánigo, encontramos Quebranto, del autor Isidro Rodríguez Martín (2005) que representa el tema Sabiñánigo, Puerta del Pirineo.

De vuelta al centro, en la Calle Serrablo, 29, encontramos la pieza Moncayo, de Santiago Gimeno Llop (2003), de temática libre. La penúltima obra, premiada en 2013, es Crecimiento, de Augusto Arana, y se sitúa en la Plaza San Francisco Javier. Nuestra ruta termina en la Calle Serrablo, enfrente de la estación de ferrocarril, con la obra Caballo de hierro, de Javier Santurtún, ganadora de la edición 2019.

Por ahora la ruta acaba aquí, pero esperamos que, en los años venideros, la ruta siga en constante crecimiento, llenándose de grandes obras como las que hoy os hemos acercado.

Por Anna Artiza. FOTOS: Ayuntamiento de Sabiñánigo/Anna Artiza

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