Los problemas con las ambulancias se agravan

Los trabajadores de ambulancias vuelven a denunciar, una vez más, la precarización que sufre el  sector. Una situación que califican de “cada vez más grave”, en palabras de Vicente Ascaso, representante del  Sindicato Cooperación Sindical, y que tiene repercusión no solamente en las condiciones laborales e, incluso, la seguridad de los trabajadores, sino, inevitablemente, en la atención a las urgencias y en la calidad del servicio hacia los ciudadanos, advierte el sindicato.

Hace un año, los trabajadores de ambulancias ya denunciaban la situación que estaba atravesando el sector en toda la comunidad. Un problema que afecta especialmente a  zonas caracterizadas por la dispersión geográfica, como el Alto Aragón, el Prepirineo y el Pirineo Aragonés.

En concreto, en la Jacetania, no hay ni una sola ambulancia presencial 24 horas, ni UVI móvil ni convencional”, denuncian los trabajadores. Por eso se puede dar el caso de que, dependiendo a qué hora sea la urgencia, deba acudir a Jaca una ambulancia de Sabiñánigo para cubrir el servicio. Hace más de una década que se sufre esta situación, que ha empeorado, denuncian los trabajadores.

El principal problema radica en que, en el sistema actual, se han aumentado las horas de localización. Es decir, los trabajadores esperan en sus casas a que se active el servicio correspondiente, a falta de bases dignas de un Servicio de Emergencias “donde desarrollar tareas esenciales de limpieza, desinfección o reposición del material”, estando ubicadas la mayoría de las ambulancias en el propio domicilio del conductor correspondiente (un problema añadido). Es lo que sucede, por ejemplo, en Jaca y Biescas, donde las ambulancias permanecen a la intemperie, con temperaturas que dificultan la conservación, entre otras necesidades, de los materiales y medicamentos con los que están dotadas.


Jacetania Express, 1 de febrero de 2018

En aquel momento, los trabajadores del sector explicaban que la Jacetania y el Alto Gállego no eran ajenas a las graves deficiencias que existían en el transporte sanitario urgente en la comunidad, algo que habían hecho público en numerosas ocasiones y que esperaban pudiera solucionarse con la convocatoria y resolución de un nuevo concurso de adjudicación de este servicio sanitario, dependiente en último término del Gobierno de Aragón.

Sin embargo, más de seis meses después de la resolución del esperado concurso, y con una nueva empresa adjudicataria en escena –Acciona-, los problemas continúan, denuncia Cooperación Sindical. “La administración debería tener los espacios para el personal y vehículos desde el 1 de agosto del 2018 y la empresa debería ya haber establecido las bases en los seis meses de plazo que le dan los pliegos (…). La administración, en su propio pliego, establece el lugar que deben ocupar 67 ambulancias de las 88 descritas en el mismo y Acciona debe disponer una base operativa en las 21 restantes. La mayoría están ubicadas en los centros de salud de las poblaciones donde están destinadas. Pues bien, después de más de seis meses del inicio del concurso, los mencionados centros no están acondicionados para albergar ni al personal ni a los vehículos (…). Los trabajadores deben tener un lugar donde cambiarse, asearse y llevar a cabo las labores de reposición de material, limpieza y desinfección propias de un entorno potencialmente contaminado”, explica SCS. Aunque los términos que regulan la creación de bases operativas estaban claros, la realidad es que en el trabajo diario se desarrolla en condiciones muy distintas.

Repercusión en la calidad asistencial

Este inclumplimiento “incide principal y directamente en la calidad asistencial que se presta a la población; la falta de bases operativas se incumple en el 74% de las ambulancias en régimen mixto o semipresencial, y en el 100% de las ambulancias localizadas”, -con el deterioro del servicio que supone este último sistema por el hecho de que, en este caso, las ambulancias no se activan inmediatamente ante un aviso. En ausencia de bases operativas, hay ambulancias que deben pasar obligatoriamente al formato de localización, lo que repercute directamente en la capacidad asistencial y en el tiempo de respuesta. Esta reivindicación es de vital importancia, ya que la dotación de bases conforme a la normativa vigente permitiría “una salida inmediata, realizar las labores básicas de limpieza y desinfección tanto del vehículo y su material, almacén de material y lugar de estancia del personal de guardia”, asegura SCS.

La dotación en la Jacetania y el Alto Gállego

En estos momentos, en las comarcas de la Jacetania y el Alto Gállego existe una Unidad Móvil de Emergencias en Sabiñánigo o UME (ambulancia tipo UVI móvil, medicalizada, dotada del equipo humano y técnico necesario para atender todo tipo de emergencias), la única en la zona que se rige por un modelo de atención presencial. En todo Aragón, se dispone de 13.

También está la UVI de Jaca, con base en el hospital de la ciudad. Una UVI móvil es la que permite la atención de pacientes de alto riesgo, riesgo vital y patologías graves. También se conoce como UCI Móvil, Soporte Vital Avanzado o SVA. En la comunidad aragonesa hay 8 unidades. A ellas hay que añadir las SVB o Soporte Vital Básico (ambulancia con dos técnicos de emergencias o TES preparada para atender la mayor parte de urgencias del día a día) de Jaca y Hecho (de un total de 45 en toda la comunidad), que tampoco cuentan con una base operativa acondicionada para su función; y las ambulancias convencionales de Biescas, Canfranc y Sallent, sin carácter asistencial y a cargo de un único TES, que se enfrentan al mismo problema. En total, hay 22 unidades de este tipo distribuidas por todo Aragón.

En este sentido, cabe destacar que la situación de Jaca se ha visto mejorada en un aspecto en los últimos meses. Y es que la ambulancia convencional que existía hasta el momento en la ciudad ha pasado a ser Soporte Vital Básico (con mayor dotación y equipamiento). No obstante, Vicente Ascaso recuerda que es la única mejora que ha habido en una zona donde las carencias del servicio se cubren intentando coordinar los medios disponibles de otros puntos de la provincia y gracias a la voluntad y profesionalidad de los trabajadores del sector.

También se ha incorporado una nueva señalización luminosa, de un intenso color azul, que mejorará la seguridad en carretera porque permite una mejor identificación (junto a bomberos, Guardia Civil, Policía y otras emergencias), y que pueden ser claramente diferenciados por el resto de conductores de los servicios de obras públicas, como quitanieves, tractores, etcétera.

Vehículos cuatro por cuatro

Otra de las reivindicaciones históricas del Sindicato Cooperación Sindical es que todas las unidades que trabajan en territorio con condiciones climatológicas especiales, como es el caso de la Jacetania o el Alto Gállego, deberían disponer de vehículos 4X4.

En estos momentos, no sucede así, por lo que en ocasiones hay que activar dos vehículos para atender un mismo servicio porque al que le correspondería no puede llegar a su destino, por ejemplo, ante una gran nevada. “Además, esto supone un riesgo importante para muchos trabajadores, porque en ocasiones no se puede tener un vehículo parado porque hay muchos servicios y no se puede esperar a que llegue un cuatro por cuatro porque a lo mejor, en ese momento, está ocupado”, explica Ascaso. Los trabajadores no entienden por qué algunas ambulancias sí que cumplen estos requisitos, pero otras no, a pesar de estar destinadas al mismo tipo de servicio y de que su carencia suponga “un grave riesgo para para la vida y para  la seguridad de los trabajadores y también de los pacientes”, señala.

En el caso de la Jacetania y el Alto Gállego, son vehículos cuatro por cuatro la UME de Sabiñánigo, la UVI de Jaca y la SVB de Hecho (además, de que hay que mencionar, por cercanía, la SVB de Broto). No ocurre lo mismo con la convencional de Biescas, la SVB de Jaca y las ambulancias de refuerzo de Canfranc y Sallent en determinadas épocas del año -como invierno o Semana Santa, coincidiendo con la temporada de esquí-. Aproximadamente, el 50% de las ambulancias que existen en Aragón cuenta con este equipamiento, frente a la otra mitad, que no lo tiene, aún debiendo atender servicios similares (independientemente del tipo de vehículo de que se trate, ya que “al final acude a la emergencia el vehículo más cercano”). En este caso, el incumplimiento no llega por parte de la adjudicataria, sino de la administración, que no recogió, en su momento, este extremo en el pliego de condiciones del concurso para la adjudicación del servicio.

Una treintena de trabajadores de ambulancias afectados en la Jacetania y el Alto Gállego

Actualmente, una treintena de trabajadores en la Jacetania y el Alto Gállego se ven afectados por esta situación. La plantilla tampoco se ha visto incrementada en los últimos años, y el Sindicato  Cooperación Sindical está pendiente de un juicio previsto para marzo donde se dilucidará si es legal el sistema de localización y el abuso que según sus consideraciones se está haciendo de este modelo. De resultar favorable la sentencia a la demanda sindical, la plantilla debería verse aumentada, sólo en el caso de las comarcas de la Jacetania y el Alto Gállego, en 15 trabajadores, estima Ascaso.

De cualquier modo, la situación de los trabajadores de ambulancias en estas dos comarcas, como sucede en gran parte de Aragón, sigue siendo complicada. Aunque con la nueva empresa adjudicataria se han conseguido algunas mejoras en cuanto a la dotación de vehículos, no puede decirse lo mismo de las condiciones en las que realiza su labor el personal adscrito a este servicio, concluye SCS.

Por Rebeca Ruiz

Información relacionada: