Los afectados por la variante de Jaca apuestan por recuperar el “patrimonio ignorado” de la mano de Luis Orús

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Puente San Miguel de Jaca.

Luis Orús Andreu, experto en Economía, presentaba en el Palacio de Congresos de Jaca un interesante trabajo sobre las primeras industrias que tuvieron lugar en la ribera del río Aragón, en el entorno de la ciudad. La conferencia era promovida por la asociación de preservación del patrimonio cultural y medioambiental Jaca Sin Perder el Nortela Asociación de vecinos polígono estación II, con la colaboración del Ayuntamiento de Jaca.
El estudio de Luis Orús se centra, principalmente, en la documentación existente en los archivos Provincial de Huesca y Municipal de Jaca y, tras un intenso trabajo de campo, junto al historiador e investigador Valentín Mairal López, ha localizado al menos cuatro molinos tanto harineros como bataneros. Uno de ellos, denominado Molino de los Templarios, data de 1508 y existe constancia de que realizaban trabajos de tintado. Entre 1550 y 1600 en Jaca existían alrededor de 300 tejedores, siendo su principal industria.

Los hallazgos incluyen además seis torres de vigilancia (S XV y XVI) y las ermitas de San Cristóbal (S XII, posiblemente) y San Miguel del Puente, en las cercanías del actual puente románico del mismo nombre. Durante los trabajos de campo, también se han encontrado vestigios de un antiguo camino carretero, posteriormente Camino de Santiago, que posiblemente uniría molinos, ermitas, puentes y varios núcleos habitados en la vega del río Aragón, en las inmediaciones de Jaca, explican los organizadores en una nota de prensa.
Luis Orús Andreu asegura que, desde una perspectiva puramente económica, constituye el mayor patrimonio actual de la ciudad, y su puesta en valor sería la mejor inversión posible de la ciudad, dado su extraordinario potencial turístico ya que abarca un periodo de once siglos, comprendidos entre los XI y XXI.

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Según se explica desde la Asociación Jaca sin perder el norte, el mayor problema con el que se encuentra actualmente este magnífico patrimonio es el proyecto de la unión de las autovías A21-A23, que discurriría por el mismo trazado que la rica ribera del río Aragón. Las obras de la autovía destruirían completamente tanto los vestigios, como las edificaciones actuales y en distintos estados de conservación, de dicho periodo. Las obras de la autovía hipotecarían cualquier posible proyecto turístico futuro.
Según Orús Andreu, el paso de una autovía por la ribera del río Aragón y la destrucción, sin remedio, de su mayor patrimonio, es un error económico de consecuencias “inimaginables”, que instan a estudiar otras alternativas, explican los impulsores de la conferencia.