Leyendas de Serrablo: mitos, misterios y brujería

Aineto.

El Pirineo es tierra de misterios, leyendas y brujería. En el rico patrimonio inmaterial de sus pueblos abundan relatos de seres sobrenaturales, mágicos y extraños.

Muchos de estos surgen de la necesidad humana de buscar razonamiento a infortunios y fenómenos incomprensibles. Otros, como advertencia o adoctrinamiento.

Lamentablemente, muchas de estas historias y leyendas se han perdido en el olvido. Otras, con mejor fortuna, han conseguido llegar hasta nuestros días.

En el repertorio de Serrablo hay para todos los gustos: casos de brujería, piedras milagrosas, hombres-cabra, curanderas, moras encantadas, curas petrificados, endemoniados, duendes traviesos…

Entre los siglos XV y XVII, en el Alto Gállego se documentan un sinfín de sucesos extraños relacionados con la brujería

Entre los siglos XV y XVII, en el Alto Gállego se documentan un sinfín de sucesos extraños relacionados con la brujería. Uno de ellos, la posesión demoníaca del Valle de Tena (s. XVII), es considerado uno de los casos más importantes de Europa. En Serrablo, existen documentados varios juicios por brujería: de vecinas y vecinos de Aineto, Sobás, Yebra de Basa, Ipiés,…

Acumuer.

Entre las confesiones y denuncias encontramos historias tan surrealistas como haber hecho ladrar a un capón o subir volando a la sierra de San Pedro para bailar y tener relaciones con el mismo diablo.

La psicosis se extendió por el Serrablo como la pólvora. Se dice que en una Misa del Gallo en Senegüé se descubrió a una decena de brujas y brujos colocando una ramita de ruda en la pila de agua bendita, que provocó que todos se quedaran paralizados y no pudieran escapar de la iglesia.

También es común oír relatos sobre pactos con el diablo. En el Valle de Acumuer, cuentan que varias personas vendieron su alma al diablo por dinero. Un hecho que popularizó el dicho Serrablo, tierra del diablo.

Otros seres mágicos que dieron origen a leyendas populares

Otros seres mágicos son las moras y moros, que dan lugar a leyendas como la de la Cueva la Mora, en Aquilué, que cuenta que una mujer subía a peinar a una mora a cambio de pepitas de oro. O la de la Silla del Moro en Belarra, desde la que un rey moro y sus mujeres contemplaban sus dominios.

Otra leyenda relata el origen de una roca con forma humana que se encontraba en Satué. Cuentan que el cura de Aurín subía los veranos al Puerto de Santa Orosia a oficiar misa. En uno de sus viajes, rompió el celibato y, como castigo, de bajada al pueblo, se convirtió en piedra.

La Cueva de la Mora, en Aquilué, escenario de leyendas.

No podemos finalizar sin hacer mención a Mamés, el ome choto de la Guarguera. Dicen que en Peña Canciás vivía un pastor, hijo de una pastora y un macho cabrío, que por su aspecto monstruoso fue rechazado por la sociedad, criándose salvaje junto a su rebaño.

Un verano, el chico conoció a una joven de ciudad con la que entabló una bonita amistad. Tras las vacaciones, esta regresó a la ciudad sin despedirse. Y Mamés, locamente enamorado, la buscó por riscos, bosques y prados. Al no encontrarla, subió desolado a lo alto de Peña Canciás y lanzando un alarido se precipitó al vacío. Algunos dicen que en días de tormenta aún se oye su lamento.

Otros relatos más conocidos tratan sobre los espirituados de Santa Orosia, el Diablillo Pedrón de Sobrepuerto o la piedra milagrosa de Ordovés, que os contaremos en otra ocasión…

Esperamos que los disfrutéis y que compartáis con nosotras otros relatos de Serrablo que conozcáis para, entre todos, recuperar este imaginario y frágil tesoro.

Por Anna Artiza, técnica responsable de la Oficina de Turismo de Sabiñánigo

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