La Real Hermandad de la Sangre de Cristo de Jaca hace un guiño a sus orígenes y recupera el negro para su paso

La Real Hermandad de la Sangre de Cristo de Jaca hace un guiño a sus orígenes y recupera el negro para cubrir la peana del Cristo de Biscós, que desde este sábado está expuesto en la Catedral de Jaca para que todo el que lo desee pueda contemplarlo. Además, desde la Hermandad, la más antigua de la Semana Santa de Jaca, se está impulsando la recuperación del Cuerpo de Soldados Romanos, que este año tendrá una especial relevancia después de estar a punto de desaparecer.

La Real Hermandad de la Sangre de Cristo de Jaca hace un guiño a sus orígenes y recupera el negro para su paso. Este sábado, se ha montado el Cristo de Biscós en la peana y ha quedado expuesto en la Catedral. (Foto: Rebeca Ruiz)

El paso del Cristo de Biscós, expuesto en la Catedral de Jaca

Un grupo de miembros de la Real Hermandad de la Sangre de Cristo de Jaca preparaba este sábado, con ilusión y mucho esfuerzo, el paso del Cristo de Biscós. Desde el local de pasos, los porteadores trasladaban la peana hasta la Catedral de Jaca. Allí, descolgaban la talla del también conocido como Cristo de la Salud del lugar que ocupa todo el año, en la Capilla de Santa Ana, para dejarlo todo listo para la Procesión del Silencio. Esta talla sale a las calles el Martes Santo (31 de marzo. 20.30hs.) y el Viernes Santo (3 de abril. 20.00hs) escoltada por el Regimiento de Infantería Galicia 64 de Cazadores de Montaña.

Bajo la atenta mirada de su presidenta, Arancha Bravo, y del párroco de la Catedral, Miguel Domeq, los hombres iban realizando el trabajo. Este año, con especial mimo, si cabe. Por primera vez después de décadas utilizando el rojo, las faldas de la peana volverán a ser negras. Un guiño a los orígenes de la Real Hermandad de la Sangre de Cristo, que es la más antigua de la Semana Santa de Jaca.  Fundada en 1742 (aunque vinculada a la Cofradía de la Veracruz, mucho más antigua, de 1555) fue refundada en 1803. Es, por ello, todo un símbolo de la Pasión jacetana, Fiesta de Interés Turístico de Aragón desde 2011.

«Como el año pasado, este año hemos vuelto a bajar la imagen antes para que la gente pueda ver al Cristo días antes», explica la presidenta de la Real Hermandad de la Sangre de Cristo. Para colocar el Cristo en la peana, hacen falta cómo mínimo ocho personas, como señala el vocal de paso, Nacho Oruézabal. «No es tanto el peso -que también-; es sobre todo por cuestiones de movilidad. Se puede vencer… Es una talla que está anclada a la cruz. Por eso, es necesario personas que además de que puedan aguantar el peso puedan controlar el equilibrio».

Una tarea complicada

No es una tarea fácil. Y además, está la responsabilidad de manejar una talla única de finales del siglo XIX. «Es el trabajo más costoso… incluso más que llevarlo en procesión», apunta Oruezábal. Desde el local de pasos hasta la Catedral, la peana se traslada con ruedas. Pero una vez montado el Cristo, ya sólo se moverá a hombros. Para ello, son necesarias 24 personas.

«Intentamos quitar todo el peso posible, porque solo la peana, el Cristo y la Cruz ya son unos mil kilos», señala el vocal de paso. En este sentido, para tratar de liberar carga y, al mismo tiempo, en un guiño a sus orígenes, este año se estrenarán un nuevo faldón. Es, igualmente, de terciopelo, pero mucho menos pesado que el anterior. Ya no es rojo, sino negro.

Aunque en los últimos años ésta era la tonalidad con el que salía el paso, habría que preguntarse por qué, en un determinado momento, se utilizó un color «que no se identifica ni con nuestra hermandad -negro y dorado- ni con el Martes Santo ni con el Viernes Santo», coinciden en señalar Bravo y Oruézabal.

La vuelta al negro no es la única novedad de este año. También se ha renovado la peana -obra de Pedro Larraz- y el portaestandarte. Y la propia presidenta se ha encargado de reconstruir y restaurar todo el fleco del estandarte, que ya sufría las consecuencias del paso del tiempo. Muchas horas de trabajo artesano para que el Cristo de Biscós luzca su mejor versión.

El Cuerpo de Soldados Romanos

Alrededor de 300 hermanos pertenecen, en la actualidad, a la Real Hermandad de la Sangre de Cristo. La banda de tambores y bombos goza de buena salud y el relevo generacional está garantizado. Pero, como explica Arancha Bravo, «necesitamos más, sobre todo en filas; y especialmente en el Cuerpo de Soldados Romanos, que estamos tratando de sacar adelante» después de que casi desapareciera.

«Este año van a salir unos cuantos romanos más. Entre ellos, la familia Lanceta, que son de toda la vida. Héctor Gracia se hará cargo, a partir de ahora, del Cuerpo de Soldados Romanos. Y sobre todo queremos niños. Compraremos armaduras pequeñitas y haremos réplicas de los uniformes. La intención es que salgan desde pequeños para mantener la tradición y que vuelva a ser como antes, que se pasaba de padres a hijos, y es algo que se había perdido», añade la presidenta.

El relevo generacional en la Real Hermandad de la Sangre de Cristo

Mientras tanto, la buena noticia es que el relevo sí que está garantizado entre los porteadores del Cristo de Biscós. Como señala Nacho Oruezábal, «ya está entrando una generación nueva, con hijos de veintitantos años, que es el futuro de que este paso vaya a hombros. Además, están acercándose jóvenes interesados. Cuesta un poco porque no es cuestión de buscar la última semana, pero al final siempre lo conseguimos».

Además del Cristo de Biscós, la Real Hermandad de la Sangre de Cristo tiene otro paso: el Cristo del Sepulcro -o más popularmente conocido como el Cristo de la Cama-. Es el más importante de la Semana Santa de Jaca, tanto desde el punto de vista patrimonial -tiene una historia de cuatro siglos- como en el ámbito devocional. Y ya necesita una restauración.

«Es el único paso que solo se puede sacar a hombros, porque no tiene ruedas. Queremos ponérselas porque nunca se sabe lo que puede pasar», señala Bravo. Además, a la hora de sacarla en procesión, hay otro problema: «No pueden medir menos de 1.80 ni pasarse de 1.85». Se necesitan ocho porteadores y tienen que tener una estatura determinada, «porque si no sufrirían mucho» y se vería la cama inclinada.

Arancha Bravo y Nacho Oruezábal, presidenta y vocal de paso de la Real Hermandad de la Sangre de Cristo de Jaca. (Foto: Rebeca Ruiz)

Ilusión, trabajo y mucha devoción para contrarrestar la falta de recursos

Como sucede en otras cofradías y hermandades, los recursos son muy limitados. Si no fuera por las donaciones privadas o por una pequeña la subvención municipal, sería muy difícil mantener la Hermandad. Por eso, hay que poner en valor la labor que está realizando Arancha Bravo y el resto de su directiva, que a lo largo del año intentan recaudar fondos a través de la venta de lotería o con merchandising.

Con la vista puesta en el cielo, los hermanos de la Sangre de Cristo llevan un año esperando para volver a salir a las calles de esta Semana Santa. Ilusión, mucho trabajo y no menos devoción es la fórmula para seguir manteniendo la historia, el patrimonio y la tradición de Jaca. Ahora solo hace falta que el tiempo acompañe.

Por Rebeca Ruiz

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