La Generación del 71 celebra en Jaca sus 50 años

La Generación del 71 celebra en Jaca sus 50 años
La Generación del 71 celebra en Jaca sus 50 años.

La Generación del 71 celebraba en Jaca sus 50 años con un reencuentro que se convirtió en toda una fiesta, donde no faltaron los abrazos, las anécdotas y las sonrisas. La comisión organizadora del aniversario, que tuvo que ser aplazado por la pandemia, hace un balance muy positivo de la jornada. Aunque, como asegura, «el verdadero resumen se queda dentro del recuerdo de cada uno que no lo olvidaremos».

Así fue la fiesta de la Generación del 71

Después de tener que posponer por culpa del covid la celebración prevista el año pasado, por fin, el pasado 4 de junio, nos pudimos reunir parte de la Generación del 71 de Jaca y alrededores.

Desde aquí nuestro agradecimiento a todos los asistentes, a los que no pudisteis venir pero lo disfrutasteis en la distancia, tanto al Bar Bachimala como al Restaurante el Parque del Gran Hotel por su gran profesionalidad y calidad, al Museo Diocesano y Belén Luque por su predisposición y amabilidad.

Agradecer también por las gentilezas aportadas durante la cena a Turismo de Villanúa, Granja Betrán, PyreneSport, Shiva Viajes, Prado, Hotel Real y Bar La Lola.

Fue un día pleno de encuentros, recuerdos, risas y abrazos. Pasamos de la Cruz de Oroel a copar el casco antiguo de vermú y sobremesa para irnos después de visita al Museo Diocesano, realizar la foto de grupo y después de cena, amenizada por el gran KCK con concursos, premios y hasta algún baile y alguna foto para terminar con el colofón final por la noche en el Al fin. Este podría ser un resumen de lo vivido. Pero el verdadero resumen se queda dentro del recuerdo de cada uno que no lo olvidaremos.

Y ese resumen no es más que haber conseguido la magia de volver a ver en nosotros a las mismas personas que fuimos mientras crecíamos en este fantástico lugar del mundo en el que nos tocó vivir esos años de nuestras vidas.

El día dio mucho de sí para recordar tantas y tantas vivencias de antaño, de tal manera que ahí no había personas de 50 años… Ahí había niños que aprendían a jugar al hockey. Había chavalas que, mientras iban al colegio, miraban de reojo al mocete que le gustaba. Había compañeros a los que el día de antes le había dado un bofetón en clase el profesor y no se atrevía a contarlo en casa por si se llevaba otro de regalo. Había fiestas de fin de curso en el Palace, Nocheviejas en Carola, besos furtivos en la Skizo y fiestas de Jaca en la Calle Puerta Nueva y en el Abrevadero.

Este encuentro nos demostró a todos que la vida es un regalo y que no hay que perder ninguna ocasión para celebrarlo y disfrutar de ella.

Un placer haberlo compartido con todos vosotros.

Por la Comisión organizadora del 71

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