Hecho rinde honores a la Virgen de Escagüés

Como cada 9 de septiembre, Hecho celebraba esta mañana el día de su patrona, la Virgen de Escagüés. Un festejo de siglos atrás, que una vez más, hacía a vecinos y vecinas de la localidad salir a la calle vestidos con la indumentaria chesa. Tras la ascensión a la ermita, se llevaba a cabo la eucaristía, los cantos y la ofrenda de frutos. Un día muy especial, que sirve como broche final a las fiestas locales.

(Foto: Carmelo Esteban)

La Virgen de Escagüés, patrona de Hecho

Cada 9 de septiembre, los chesos salían hoy a la calle para celebrar el día de su patrona, la Virgen de Escagüés. Una cita marcada en el calendario, y que este año volvía a reunir a todo el pueblo frente a la ermita en honor a la Virgen. Ataviados con los tradicionales ropajes, vecinos y vecinas se preparaban para celebrar un festejo de varios siglos atrás.

«Para cualquier cheso, independientemente de sus pensamientos, este día es muy especial. Para muchos de nuestros antepasados, la Virgen de Escagüés ha sido un pilar fundamental en el que apoyarse, y a partir del cual se articulaba su vida. Ha sido un elemento y un faro, y esta celebración es en honor a todo ello», explicababa Diego Marraco, vecino del pueblo y antiguo archivero de Hecho.

Tal y como marca la tradición, Hecho comenzaba el día vistiéndose con su característico traje típico. «Es juntar dos de nuestros orgullos: la Virgen y los trajes», apuntaba Marraco. Tras el inicio del día, era momento de subir bien engalanados hasta la ermita en honor a la patrona. A las 12:00 se llevaba a cabo la eucaristía, cuyos cantos eran en cheso. «Hace unos años fueron escritas las letras por Rosario Ustáriz y Mariví Nicolás. Y tras ello, Pepe Lera las musicó, creando una atmósfera única. Además, el salmo y la epístola también se leen en cheso», añadía Marraco.

Tras ello, la ermita presenciaba las ofrendas a la Virgen: frutos, flores y comida. Dicha colecta siempre va destinada a la Fundación L’Ausín, residencia de la localidad. «Es un gesto que conecta a la gente mayor y la joven, y habla de ese cambio generacional en el que las tradiciones siguen vivas», sostenía.

Tras la misa, visita a la residencia

Tras la misa, todos los vecinos engalanados bajaban de la ermita hacia la residencia, en donde se depositaba todo lo del ofertorio. Un momento muy entrañable, donde además de llevar a cabo la entrega, muchos de ellos visitaban a sus mayores. Después, era el momento del vermú, que dejaba una gran estampa: el pueblo lleno de trajes típicos.

«Estás en el vermú y todos estamos con todos. Puedes ver gente vestida normal con gente, como yo, vestida. Pero estamos unidos ese día por nuestra patrona. Es una imagen muy curiosa y amable, que refleja esa fusión de tradición y actualidad», subrayaba Diego Marraco. De esta manera, Hecho celebraba uno de sus días más especiales en el año. Una jornada en la que se unía la devoción, orgullo y tradición por la localidad y la Virgen.

Cabe destacar que la celebración de la Virgen de Escagüés supone el final de las fiestas de localidad, que se extienden desde el pasado 3 de septiembre. «No hay mejor manera de terminar los festejos. Es una forma preciosa de acabar la mejor semana del año. Un momento en el que has vuelto a tu casa y te encuentras con todos los tuyos. Y que se acaba en la ermita y después el vermú», sentenciaba Marraco.

Escagüés, una historia de cientos de años

La historia de Escagüés y su ermita cuenta con cientos de años a sus espaldas. En el siglo XII, ya aparece como poblado en la lista de recuento de cruces que acudían a San Indalecio en San Juan de la Peña. Ya en el siglo XIV sigue apareciendo Escagüés como un poblado. En cuanto a la ermita, estña documentado que pertenece al estilo románico, con una historia de evolución a lo largo de los siglos venideros. El edificio fue remodelado en 1701, y en 1900 tuvo que ser reconstruído a causa de un fatal incendio.

Fotos de la celebración de la Virgen de Escagüés, por Carmelo Esteban

Texto por Jorge Callau

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