Que las tradiciones, ritos o costumbres forman parte de nuestra cultura es un hecho constatable mes a mes, año a año en nuestra comarca, en nuestros pueblos y en nuestra sociedad pirenaica. El pasado domingo día 31 de mayo, como cada año, la familia Puértolas de Escuer, ganaderos destacados, llevaron a efecto la anual subida de su rebaño bovino, unas ciento sesenta vacas, hasta el puerto de Tramacastilla de Tena.
Lorena y José María lo tenían todo previsto de manera ejemplar. Ellos como anfitriones, pero también sus colaboradores: ganaderos de otros lugares que se unieron, veterinarios, amigos ayudantes, Guardia Civil de tráfico, Protección Civil, hicieron posible esta fiesta de la trashumancia que lejos de ser anecdótica debería ser reconocida y valorada en conveniencia por el bien de nuestra comarca.
Sin ningún género de dudas, la cooperación de todos los participantes hizo posible el entusiasmo de aquellos conductores que, con paciencia y comprensión, también se hicieran eco espontáneamente de la seguridad que merecía este episodio de trasladar un importante número de cabezas de ganado por la carretera que sube por el valle. Fotos, saludos, admiración y muchas sonrisas se manifestaron de forma instintiva, natural.



La trashumancia, el último domingo de mayo
Claro está que el hecho de que el último día de mayo cayese en domingo favoreció el desplazamiento durante tres horas por la carretera autonómica A-136. Es por ello por lo que las autoridades pertinentes de las localidades menores involucradas podrían facilitar, mediante la modificación de acuerdos existentes, que esta fiesta de la trashumancia se pudiere realizar siempre el último domingo de mayo aunque no fuese necesariamente el día 31. Y todo en aras de la seguridad. Los domingos, con un buen madrugón, el ganado sale de Escuer a las seis de la mañana, todavía de noche, es el día de la semana que menos caudal de circulación transita por la A-136. No viajan casi oficios, ni correos, ni profesores, ni repartidores, por ejemplo, que puedan ser afectados de manera determinante en sus horarios.
Este grupo de personas involucradas seguirá haciendo las cosas como siempre: con responsabilidad, con esfuerzo y con el amor que una tradición como la trashumancia se merece. El respeto a la seguridad, tan garantizada por el buen hacer de la Guardia Civil y Protección Civil, debería implementarse para que esta tradición resultara viable en domingo, el último del mes de mayo, de manera permanente; y ahí es donde entran en escena las autoridades que pueden certificarlo.
Por Amigo de la Trashumancia
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