El Canto de los Mayos vuelve para llenar de tradición y fiesta las calles de Jaca

El Canto de los Mayos llena cada año de tradición y fiesta las calles de Jaca la noche que transcurre entre el 30 de abril y el 1 de mayo. La Escuela Pública Municipal de Música Pilar Bayona y el Grupo Folklórico Alto Aragón son los protagonistas de esta ronda tan especial.

El Canto de los Mayos vuelve a llenar de tradición y fiesta las calles de Jaca. En la imagen, de archivo, plantando el mayo en la Plaza Ripa. (Foto: Ana López Artillo)
El Canto de los Mayos vuelve a llenar de tradición y fiesta las calles de Jaca. En la imagen, de archivo, plantando el mayo en la Plaza Ripa. (Foto: Ana López Artillo)

La tradicional ronda de los mayos

En la noche del 30 de abril al 1 de mayo, una ronda muy especial recorre las calles de Jaca. Se trata del Canto de los Mayos. Un evento que recuerda las tradiciones más ancestrales de los pueblos montañeses y que tiene como protagonistas al Grupo Folklórico Alto Aragón y a la Escuela Municipal de Música Pilar Bayona.

La ronda parte cada año de la puerta del Ayuntamiento a las 22.30hs del 30 de abril. Recorre el casco histórico: calles Mayor y del Obispo y Plaza de la Catedral, para finalizar en la Plaza de Ripa. A lo largo de este itinerario, se realizan distintas enramadas. Y se interpretan diferentes bailes y cantos populares. Si el tiempo acomapaña, lo siguiente es plantar el mayo en la última plaza.

«El acto culmina en torno a la media noche con distintos bailes y danzas realizadas alrededor del tronco plantado, siendo nuestra intención animar a los asistentes a la participación, especialmente durante la agradable y amena interpretación del repertorio musical preparado para la Plaza de Ripa a modo de breve baile popular», explica la organización. Y es que, aunque sea la Escuela de Música y el Grupo Folklórico Alto Aragón los que la organizan, la ronda está abierta a todo el que quiera sumarse a la fiesta. Si el tiempo no acompaña, no se planta el mayo. Pero la actuación se celebra en el hall del Ayuntamiento.

EL CANTO DE LOS MAYOS SE ENMARCA EN LAS COSTUMBRES POPULARES de PRIMAVERA

El Canto de los Mayos se enmarca en las costumbres populares para celebrar la llegada de la primavera, que eran muy variadas en la zona y que se han conservado hasta hoy a través de los siglos. 

El Canto de los Mayos vuelve a llenar de tradición y fiesta las calles de Jaca. En la imagen, de archivo, enramadas. (Foto: Ana López Artillo)
El Canto de los Mayos vuelve a llenar de tradición y fiesta las calles de Jaca. En la imagen, de archivo, enramadas. (Foto: Ana López Artillo)

«En la noche del treinta de abril al uno de mayo, los mozos, fundamentalmente, recorrían las calles de sus respectivas localidades rondando con sus instrumentos populares. El repertorio utilizado en dichas rondas era amplio y diverso, destacando especialmente en estos días aquellos alegres cantos de gran melodiosidad que recalcaban el comienzo de la primavera, un contenido textual que se entremezclaba hábilmente con el de los encantos que se les atribuía a las mozas o mayas rondadas», explican sus impulsores.

Por Rebeca Ruiz. Imágenes de Ana López Artillo

Sobre Mayos, enramadas, rondas y otras tradiciones

La Escuela Municipal de Música y Danza de Jaca y el Grupo Folklórico Alto Aragón de
la misma ciudad vienen trabajando en la recuperación y difusión del patrimonio etnomusical altoaragonés desde los primeros años en que comenzaron sus respectivas actividades, siendo en la primera una sección destacada de la misma y en el segundo, su objetivo prioritario.

Cada uno de ellos, de acuerdo con los objetivos y criterios que marcan sus
reglamentaciones internas, han desarrollado numerosas acciones y colaboraciones
encaminadas a difundir la música popular aragonesa más tradicional, uniéndoles el tratar la recuperación y difusión del folklore de una forma metódica y rigurosa.
La nueva etapa abierta hace años con el convenio-colaboración establecido entre
ambas instituciones supuso un paso adelante en ese camino que persigue potenciar la
recuperación del patrimonio
, acercando aún más si cabe, la música tradicional aragonesa (y sobre todo las de los altos valles de nuestra comunidad autónoma) al público en general y generaciones más jóvenes en particular.

Dentro de esta filosofía de recuperación, es nuestro deseo poner de nuevo
paulatinamente en uso estas costumbres populares, habituales en casi todas las localidades hasta no hace mucho tiempo y condensadas hoy en día a núcleos rurales cada vez más reducidos. Un recuerdo vivo y no una mera reproducción de una tradición fosilizada. Una nueva experiencia en la que todo el mundo tiene cabida para participa
r.

Fiestas de primavera, rondas, enramadas y mayos

Nuestra Comarca de la Jacetania constituye uno de esos escenarios en los que las
tradiciones, ritos o costumbres de inicio de la primavera todavía permanecen en el recuerdo de sus gentes, e incluso perviven con cierta fortaleza en determinadas localidades de la misma.
Estas fechas marcan la transición entre el tiempo viejo y el tiempo nuevo. Del frío, de
la oscuridad, de la muerte de la naturaleza… vamos a pasar al alargamiento de los días, al calor y al buen tiempo, a la resurrección de la naturaleza y de la vida en general.
Para que todo ello llegue, la sociedad tradicional, la cultura popular, y entre ella la
pirenaica, debía cumplir determinados ritos o tradiciones que favorecieran ese paso del
tiempo viejo al nuevo.
Y así nuestros pueblos montañeses se llenaron, y aún se llena en
determinados casos, de comidas campestres y romerías, cantos de ronda por la noche, bailes, colocación de enramadas, mayos plantados… Todas ellas se celebraban en las distintas fechas señaladas, salpicando esta estación florida y hermosa, según la tradición y costumbre de cada localidad.

Dentro de esta cultura tradicional, tres eran los principales actos que se realizaban: las
rondas, las enramadas y los mayos. Siempre teniendo en cuenta que, junto a estos
elementos, otros de carácter religioso marcaban muy profundamente este paso de un tiempo a otro; no hay que olvidar que estamos en la Pascua de Resurrección cristiana.

Rondas

Generalmente eran nocturnas y con un repertorio amplio y diverso, en el que
destacaban las canciones de galanteo entre mozos y mozas, o aquellas en que se recalcaba el comienzo de la primavera. Jotas rondaderas y paradas, romances, albadas, los mandamientos y sacramentos de amor, mazurcas… formaban parte de ese amplio repertorio montañés. Los mayos eran las canciones indicadas para la noche del 30 de abril, y en ellas se ensalzaban hábilmente los encantos de las mozas a las que se rondaba y a las que se denominaba mayas.

Estos son de tradición lejana, pues están popularizados en amplias zonas de la Península (La Mancha), y sobre todo en los pueblos de la Serranía de Albarracín. Nosotros hemos querido incorporar parte de esta tradición turolense en las nuestras.

Enramadas

Las enramadas que acompañan las rondas de primavera son ramas de diversos
vegetales, colocadas como adornos en los balcones y ventanas de las muchachas de la
localidad. Resulta muy curioso verlas engalanadas con bolsas de naranjas adornando el ramo, detalle que no falta en ninguna de las localidades en las que todavía se realizan.
En JavierregayBailo y Embún, se hacen todavía con grandes ramas de pino, mientras
que en Berdún son de laurel y en Santa Engracia, de carrasca. Atrás quedaron las de Atarés con cerezo; Navasa y Sinués, también de pino, y así un largo etcétera.

Todas se realizan durante la noche y madrugada del día de Pascua de Resurrección, con lo que se reafirma lo dicho anteriormente en torno a estas fiestas.

Mayos

Plantar el mayo era y es costumbre de muchas localidades al llegar estas fechas
cercanas a la Semana Santa y principio de mayo, de ahí su nombre. Se trataba de un árbol (pino, abeto, chopo…) sin ramas y cuanto más grande, mejor. Sus orígenes son antiquísimos, pues nos habla de antiguos ritos de fecundación de la tierra y que el cristianismo adoptó y adaptó en la fiesta de Santa Cruz de mayo (el día 3 del mes).

La costumbre era que lo plantasen los quintos que ese año se sorteaban para el
servicio militar: era una especie de rito iniciático que marcaba el paso de una etapa de la vida, la juventud, a otra, la edad adulta. Era una prueba de fuerza, capacidad organizativa, reto a los quintos anteriores y demostración ante el resto de la población de la valía de los mozos de ese año.

De esta costumbre se tiene noticia en distintos pueblos como BúbalNavasaBerdún
(hasta no hace mucho), o en puntos más alejados como en Bolea, en donde se conserva muy arraigada esta tradición.
El Grupo Folclórico Alto Aragón y la Escuela de Música de Jaca llevan desde el año

2001 recreando todas estas tradiciones, con el propósito de darlas a conocer en un contexto cercano al que en realidad se producía.

Con ello pretenden, además, dar la bienvenida a ese tiempo nuevo que renace con la llegada de la primavera, y así rondar alegres y cantar ‘Ya estamos a treinta del abril cumplido, alégrate maya que mayo ha venido’.


Por Grupo Folklórico Alto Aragón y Escuela Municipal de Música Pilar Bayona

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