El Ayuntamiento de Sabiñánigo homenajea a Ramona Periel, ‘Medalla de Oro’, en el día de su cumpleaños

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El alcalde de Sabiñánigo entrega a Ramona Periel un álbum de fotos del día de la entrega de la Medalla de Oro de la ciudad.

Este lunes se celebraba el cumpleaños de Ramona Periel, propietaria del Molino Periel, edificio que cedieron al Ayuntamiento de Sabiñánigo ella y su marido, Antonio Biescas, ya fallecido. Ramona Periel recibía este año la Medalla de Oro de Sabiñánigo, por su contribución a la vida cultural y patrimonial de Sabiñánigo.

Cada año, coincidiendo con la fecha de su cumpleaños, tiene lugar una reunión con Ramona Periel en el marco de la Comisión de Seguimiento de la Cesión del Molino, donde se valora y comprueba que sigue siendo un lugar importante para el patrimonio cultural de Sabiñánigo, además de servir, este evento, para felicitarla por su cumpleaños. Con este motivo, en esta ocasión, el alcalde de Sabiñánigo, Jesús Lasierra, entregaba a Ramona Periel un álbum con las fotos del día de la entrega de la Medalla de Oro de la ciudad, la felicitación de Navidad del Ayuntamiento y una flor de pascua.

Con este gesto, el Ayuntamiento de Sabiñánigo “quiere agradecer a Ramona Periel la donación del Molino Periel, felicitarla por su cumpleaños, desearle mucha salud y que podamos reunirnos muchos años”, con el propósito de que “la actividad cultural del Molino sea siempre un referente para Sabiñánigo”, explicaba el alcalde Jesús Lasierra.

El Molino Periel, y después la Harinera de Casa Periel, es uno de los establecimientos comerciales más emblemáticos de Sabiñánigo durante el siglo XX. Su andadura cubre medio siglo de historia, desde 1923, cuando tuvo lugar la apertura de un comercio de ultramarinos y una panadería, que cerraría sus puertas en el año 1977, recuerda el Ayuntamiento de Sabiñánigo.
El Molino Periel, hoy centro cultural y espacio de oficinas municipales, ha sido y es uno de los edificios más emblemáticos de Sabiñánigo. Su andadura cubre medio siglo de historia, desde 1923, cuando tuvo lugar la apertura de un comercio de ultramarinos y una panadería, que cerraría sus puertas en el año 1977.  Los grandes protagonistas en la recuperación y restauración de la harinera fueron Ramona Periel y su marido Antonio Biescas, que conservaron el edificio y la maquinaria, y  posteriormente lo donaron al Ayuntamiento para el disfrute de todos los ciudadanos.