El Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, ha pronunciado la conferencia inaugural del XXX Curso Internacional de Defensa, organizado por la Academia General Militar y la Universidad de Zaragoza, que se va a celebrar hasta el próximo 29 de septiembre y en el que se analizarán Los motores del cambio de la Seguridad y la Defensa.

Inauguración del Curso de Seguridad y Defensa
Antes de su intervención, la mesa inaugural del curso ha estado presidida por el Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, General de Ejército Amador Enseñat y Berea, y en ella han participado el general Antonio Cabrerizo, director de Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento y Evaluación del Ejército de Tierra; el director de la AGM, general Manuel Pérez López, y José Ángel Castellanos, vicerrector de Política Académica de la Universidad de Zaragoza.
Castellanos ha recordado el «significado especial» que tiene Jaca para la Universidad de Zaragoza. Se ha referido a la modificación de los grados formativos, y ha adelantado que la previsión es que estos estudios, actualizados y en el marco de la transformación profunda del Ejército de cara a 2035, se implanten ya en el próximo curso 2024-35.








El general Pérez López ha asegurado que la Academia General Militar afronta la trigésimo edición del Curso de Defensa «con la misma ilusión» de siempre, «buscando que la sociedad sea más sensible a las cuestiones relacionadas con la Defensa».
Por su parte, el JEME ha puesto de manifiesto la necesidad de incorporar la Seguridad y la Defensa las tecnologías punteras y emergentes para lograr una Fuerza más eficiente, reorganizando la logística, pero sin perder de vista en ningún momento la dimensión humana. En este sentido, se ha referido a los valores que caracterizan al Ejército Español asegurando que «no son valores exclusivos de los militares, sino que son valores ciudadanos», ha dicho.
Josep Borrell ha centrado su intervención en la política exterior y de seguridad común de la Unión Europa
Josep Borrell ha centrado su intervención en la política exterior y de seguridad común de la Unión Europa y ha planteado ocho retos para llevarla a cabo. Entre ellos, seguir trabajando para que la guerra entre Rusia y Ucrania termine. Ha afirmado que hay que seguir apoyando a Ucrania militarmente como medio para conseguir que la guerra acabe. «Estamos muchos países detrás del plan de paz del presidente ucraniano y si no ayudáramos militarmente a Ucrania, este país no se podría defender», ha dicho.
Al mismo tiempo, ha señalado Borrell, «tenemos que procurar que en algún momento se inicien negociaciones de paz, algo que por ahora parece difícil. El invierno va a llegar pronto y las operaciones se van a ver ralentizadas por el mal tiempo».
En su intervención, Josep Borrell se ha referido a la ayuda de la Unión Europea a Ucrania, «mayor que la que ha prestado Estados Unidos, no tanto en el apartado militar, pero sí en el financiero y humanitario». Una ayuda que, a su juicio, «sigue siendo fundamental».
Ucrania, China y el Sahel
Otro de los retos de la política exterior y de seguridad de la UE al que se ha referido es el que plantea la relación con China: «Debemos recalibrar nuestro acercamiento a China desde los valores de la Unión Europea». Además, ha hecho referencia a otro escenario geoestratégico al que hay que prestar atención: el Sahel. «Es muy importante impulsar el compromiso de la Unión Europea para asegurar la estabilidad de los países del Sahel», ha concluido.
Al margen de estos escenarios internacionales, Josep Borrell ha sido claro al destacar la necesidad de replantear el concepto de seguridad para tener una visión más global del mismo. En este sentido, ha asegurado que el ámbito de la seguridad no es solo militar: «Ahora mismo el problema más grave de seguridad que tiene Europa es la dependencia de importaciones críticas».
Para visibilizarlo, el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad ha puesto varios ejemplos. «Durante la pandemia nos dimos cuenta de que Europa no producía ni un solo gramo de paracetamol, que venía todo de India y China, lo que se podía convertir en un grave problema de seguridad sanitaria por una dependencia excesiva».
Con las importaciones de gas ruso pasó algo parecido al inicio de la guerra de Ucrania, «pero esa es una dependencia que hemos corregido». Y ahora mismo, la Unión Europea tiene una gran dependencia de China en aspectos relacionados con la revolución digital, ya que, por ejemplo, «importamos el 80% de los paneles solares de este país«. Josep Borrell ha hecho hincapié en que «todos estos aspectos también son seguridad, no militar, pero sí vital».
La UE como motor de cambio
A continuación, se ha desarrollado una mesa redonda que se ha centrado en la presidencia española del Consejo de la Unión Europea. En ella han intervenido el contraalmirante subdirector general de Planes y Relaciones Internacionales del Ministerio de Defensa, Juan Bautista Pérez Puig, y la catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Zaragoza Natividad Fernández.
El contraalmirante Pérez Puig se ha referido a dos objetivos básicos: «Preservar la cohesión europea y proyectar estabilidad en nuestro entorno utilizando los valores de la sociedad europea».
El ponente ha hablado de cuatro líneas básicas para llevarlos a cabo. Una primera, dotar de más capacidad de acción a la Unión Europea. También ha incidido en la protección espacial y marítima de Europa y en la importancia de los partenariados. «Para proyectar estabilidad alrededor de Europa -ha dicho- es necesario crear partenariados con socios en esas áreas como los que se están llevando a cabo en África, en Asia y en Iberoamérica».
Por último, ha señalado el contraalmirante Pérez Puig, «si queremos mantener la influencia global de la UE, se tiene que notar que Europa no sólo acaba en nuestras fronteras, sino que tenemos objetivos de corte global como el cambio climático».
La capacidad real de la Unión Europea como motor de cambio de la seguridad y la defensa
Por su parte, Natividad Fernández ha destacado la capacidad real de la Unión Europea como motor de cambio de la seguridad y la defensa. Fundamentalmente porque son los estados los que llevan a cabo esa política y no la Unión Europea. Ha señalado que llevamos 30 años intentando dar forma a la política común de seguridad y defensa, pero los desafíos para llegar a acuerdos relevantes que la impulsen de forma decisiva son difíciles.
Esto se produce, según la ponente, porque «somos 27 estados, cada uno con sus intereses, sus amenazas y su manera de operar los ejércitos y no hay culturas estratégicas comunes. Además, hay intereses económicos encontrados para desarrollar una industria de defensa, lo que no facilita conseguir ese objetivo».
Programa completo del XXX Curso Internacional de Defensa de Jaca en ESTE ENLACE

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