Ayora: «La prevención de accidentes en montaña empieza en la planificación»

Dentro del ciclo de conferencias del área formativa, incluida en el programa de actividades de la Sección de Montaña del CP Mayencos, en la tarde del sábado se daban cita numerosos socios y amigos para participar de la ponencia sobre seguridad en montaña. 

Alberto Ayora, miembro del Grupo Militar de Alta Montaña, miembro del Comité Técnico de Normalización (AENOR) AEN/CTN 187 SC2 Espacios Naturales Protegidos, miembro del Comité Técnico de Normalización (AENOR) AEN/CTN 188 SC3 Turismo Activo, miembro del Consejo Asesor Científico de las Montañas (FEDME) y responsable del Comité de Seguridad, también de la FEDME, es un experto montañero, además de en prevención de riesgos laborales, que ha dedicado las últimas décadas al análisis de los accidentes de montaña, para despejar sus causas, en evitación de futuras situaciones de riesgo.

ALBERTO AYORA. Un momento de la conferencia en Mayencos.
ALBERTO AYORA. Un momento de la conferencia en Mayencos.

Bajo el título El factor humano en los accidentes de montaña, Ayora compartió su visión sobre sus múltiples causas

Bajo el título El factor humano en los accidentes de montaña, Ayora iba compartiendo su visión sobre las múltiples causas en las que se pueden basar. Los riesgos existen en cualquier actividad humana: los tenemos domésticos, laborales y en las manifestaciones de ocio, especialmente, si se trata de actividades deportivas, y más aún en escenarios abiertos, como es la naturaleza, que es nuestro campo de juego. La regla básica para la prevención del riesgo es su apreciación: cuanto más se ajuste nuestra visión sobre la misma a los elementos objetivos de los posibles riesgos, más cerca estaremos de minimizarlos, teniendo siempre en cuenta de que el riesgo cero no existe.

«La prevención de los accidentes empieza en la planificación de la actividad, y comenzando con fijar bien el objetivo, que sea el que sea, tendremos siempre bien claro, que nuestra aspiración final es el regreso a casa», decía, Alberto Ayora, en un momento de su intervención. A todos nos apasiona subir montañas, pero no hay que ser ambiciosos y poner siempre un objetivo que esté a la altura de nuestras posibilidades, especialmente pensando en las del grupo, y no solo como tal, sino en cada uno de los individuos del mismo, ya que hay que tener presente que un grupo es tan débil como el más débil de sus componentes.

Motivos de riesgo en los accidentes de montaña

Con una serie de casos prácticos, que no eran más que experiencias propias o analizadas en profundidad, ponía de manifiesto los errores que se pueden llegar a cometer. «Estudios realizados en los Estados Unidos revelan que, de los 7 grandes motivos de riesgo habidos en los accidentes de montaña, en el 75% de los accidentes analizados concurrían al menos 4 de ellos«.  «Son avisos que debemos saber interpretar y que nos deben condicionar nuestra progresión por la montaña«, añadía Ayora.

«Siempre que planifiquemos una actividad, sobre todo si somos los responsables de un grupo, deberemos tener siempre un ‘plan B’, con el mismo nivel de planificación, para recurrir a él cuando salte alguna alerta que nos desaconseje el inicial«, era otra de las claves que desgranaba a lo largo de su intervención. Y otra situación que se da con frecuencia en los grupos es que, «en una situación límite, pueden primar más los voluntarismos y el empoderamiento de grupo, cuando, puede ocurrir que a nivel individual todos están pensando que es mejor abortar, pero nadie se atreve a decirlo abiertamente».

Para minimizar el riesgo, es imprescindible una correcta planificación

En conclusión, y en líneas generales, que para minimizar los riesgos es imprescindible una correcta planificación, que pasa por la elección del objetivo, el conocimiento del estado de la montaña y la predicción meteorológica, pero sobre todo, el conocimiento de los miembros del grupo, completada con ese plan B que nos puede salvar de situaciones comprometidas. Y en el transcurso de la actividad, estar muy atentos a los cambios, haciendo buenas las palabras de Darwin cuando decía que «no sobreviven los más fuertes ni los más inteligentes, sino los que mejor se adaptan al cambio«.

Por Club Pirineísta Mayencos

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