Y ‘La Burreta’ volvió a las calles de Jaca en un Domingo de Ramos multitudinario

Y 'La Burreta' volvió a las calles de Jaca en un Domingo de Ramos multitudinario. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Y ‘La Burreta’ volvió a las calles de Jaca en un Domingo de Ramos multitudinario. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Era un momento muy deseado desde hace tres años en Jaca y, por fin, La Burreta volvía a las calles en un Domingo de Ramos multitudinario. Miles de personas, jacetanos y visitantes, arropaban el paso de una de las procesiones más entrañables de la Semana Santa jaquesa: la de La Entrada de Jesús en Jerusalén, protagonizada por la cofradía del mismo nombre, y vinculada a Escuelas Pías.

Desde el Domingo de Ramos de 2019

Ha habido que esperar desde 2019 para poder volver a ver el paso recorriendo con solemnidad, entre las palmas y el sonido de los tambores, las calles de Jaca. Pero ha merecido la pena. Abrazos, reencuentros, y muchas sonrisas se podían percibir debajo de las mascarillas. También numerosos cofrades nuevos: los pequeños que han nacido o han empezado a caminar en este tiempo. Y varias generaciones juntas en torno a la imagen de Jesús, que han llenado todos los rincones de la ciudad de azul y blanco, sus colores característicos. Por fin, La Burreta volvía a perderse por el casco histórico la ciudad en una de las procesiones más emotivas de las últimas décadas.

Entre los miembros de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, alegría contenida y gestos de cariño y complicidad mientras esperaban, impacientes, el comienzo de la procesión. Un momento muy anhelado también en la ciudad y entre los miles de visitantes que descansan estos días en el Pirineo, como lo demuestra la cantidad de espectadores que han contemplado el desfile a lo largo de todo el recorrido.

Tres años para que La Burreta pudiera volver a las calles

Han tenido que pasar tres años para que La Burreta pudiera volver a recorrer las calles de Jaca. Y, entre la emoción de los cofrades más veteranos y los nervios de los más pequeños -sobre todo entre los que desfilaban por primera vez-, Jaca recuperaba su Domingo de Ramos con la misma ilusión que lo hacía cada Semana Santa hasta la llegada de la pandemia.

Primero ha sido la bendición de los ramos por parte del obispo de Jaca, Julián Ruiz, en una Plaza de Biscós abarrotada de público. Después, la procesión. Y más tarde, la misa y la exaltación de la banda de tambores y bombos de la cofradía en la Calle Mayor.

La Burreta, la primera de las procesiones postCOVID

La de La Burreta era la primera de las procesiones postCOVID y la que tradicionalmente marca el comienzo del calendario de desfiles de la Pasión jacetana (Fiesta de Interés Turístico Regional desde 2011).

La procesión ha estado presidida por el alcalde, Juan Manuel Ramón, y otras autoridades, como manda el protocolo. Arrancaba en la Plaza de Biscós y llegaba hasta la Plaza de San Pedro. Esta vez, con un sentimiento mucho más profundo, si cabe, entre las filas de los cofrades. En la puerta de la Catedral, La Burreta era recibida a ritmo de jota por los miembros del Grupo Uruel y los tambores de la cofradía. Y, de nuevo, el sonido del Domingo de Ramos ha retumbando en la Calle Mayor.

Como siempre. Como si no hubieran pasado tres años.

Por Rebeca Ruiz (texto y fotos)

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