Desde sus orígenes en 1870, los Registros Civiles han experimentado una profunda transformación acorde con los cambios de la sociedad. En un principio, los registros se llevaban de forma manual en libros físicos, reflejando los nacimientos, matrimonios y defunciones de los ciudadanos. Sin embargo, el avance tecnológico y la creciente interconectividad de nuestra era han generado la necesidad de modernizar estos registros para adaptarse a las nuevas realidades y demandas de la población.