Pedro y Paco, Paco y Pedro. Los hermanos Paradís son un símbolo del arbitraje y del fútbol en nuestro territorio. Tras una etapa como jugadores, decidieron dar un paso en los terrenos de juego para convertirse en árbitros. Un cambio que Pedro realizó con 45 años, mientras que Paco un par de años después. Para entonces ya habían hecho «sus pinitos» en fútbol sala, pero una llamada del presidente del Comité de Árbitros de Huesca les convencería para coger el silbato de manera oficial. Desde entonces, no lo han soltado, convirtiéndose en figuras referentes en el fútbol aragonés. En su mochila, muchos recuerdos, buenos y no tan buenos, pero que no cambiarían por nada ni por nadie. «El ser árbitros nos ha abierto muchas puertas y nos ha permitido ser lo que somos ahora. Hemos hecho grandes amigos, y hemos visto crecer a muchos jugadores, somos unos privilegiados», destacan los hermanos, que han ido creciendo de la mano y todavía siguen en activo.

Pedro y Paco Paradís: comienzos tras años como jugadores
La historia de los hermanos Paradís dentro del arbitraje se remonta varias décadas atrás. Primero saltaron al terreno de juego como jugadores, donde disfrutaron de grandes años, la mayoría ligados al U.D. Biescas. Tras colgar las botas, pasaron de forma voluntaria al mundo del silbato, de la mano del fútbol sala. «Sabíamos las normas y el juego, así que ayudábamos siendo árbitros de ligas», recuerda Pedro.
Tras una etapa haciendo «sus pinitos», llegaría una llamada que cambiaría todo. «El presidente del Comité de Árbitros de Huesca me llamó para ofrecerme ser árbitro de fútbol 11 y ayudarles. En la llamada me convenció y allí que fui», subraya. Es así como, con 45 años, Pedro Paradís comenzaría su andadura oficial en el arbitraje. Paco, su hermano, tardaría dos años más en seguir el mismo camino.
Para Pedro, los inicios fueron «muy divertidos e intensos». «Fue un cambio total el pasar de ser futbolista a árbitro, pero el haber estado tantos años jugando nos permitía tener unos conocimientos que solo se aprenden si has estado allí. Nos favorecía porque entendíamos el juego y a los futbolistas», sostiene. Tras esa mencionada llamada, un día después ya hizo su debut, en Fraga.
«Me acuerdo que tras mi debut me volvió a llamar por si podía cubrir ese fin de semana a un linier que se había lesionado en Monzón. Se estaban jugando la promoción de ascenso, y lo pasé un poco nervioso, pero lo saqué adelante. Fue mi prueba de fuego y me sirvió para ver que me gustaba y valía para ello», destaca.
Recuerdos de aquellos primeros años en el arbitraje para los hermanos Paradís
Tras sumarse Paco al mundo del arbitraje, los hermanos Paradís comenzaron a forjar su leyenda en el fútbol oscense. Aprendiendo día a día, y partido a partido. Debido a su edad, no podían ascender de categoría, llegando a hacer muchos partidos en Regional y Fútbol Base. Todo ello lo compaginaban también con partidos de fútbol sala. Muchos fines de semana llegaban hasta los 4 o 5 partidos, con cientos de kilómetros de por medio tanto en carretera como en sus piernas.
«Si algo te gusta, sales para adelante, sea lo que sea. Y en nuestro caso así fue. Arbitrábamos muchísimos partidos en diferentes lugares: muchos sábados por la mañana fútbol base, por la tarde fútbol sala y el domingo dos partidos de máxima categoría en fútbol 11«, recuerda Pedro.
Muchos de esos partidos y jornadas las pasaban juntos, como árbitro principal y asistente, o viceversa. Pedro y Paco, Paco y Pedro, una relación que se veía fuera y también dentro del campo. «Es algo especial. Teníamos y tenemos una conexión especial. Arbitrar junto a mi hermano es una garantía total y plena confianza. Hemos tenido la suerte de coincidir sobre el terreno y vivir grandes momentos», admite.
Más de dos décadas con el silbato: una mochila llena de recuerdos amargos y felices
El llevar tantos años como árbitros les ha hecho a los Paradís contar con una mochila llena de experiencias y aventuras. Unas amargas, y otras muy felices, algo que es «cosa del fútbol». «Personalmente, he tenido alguna mala, pero siempre trato de quedarme con las buenas y con el tiempo he aprendido a pasar de insultos», comenta Pedro.
«Recuerdo una que llegué yo a un campo, con el nombre de mi hermano Paco. Había unos aficionados que nada más llegar ya empezaron a quejarse e insultarme. Y yo les dije que no era yo, sino mi hermano, y ya se calmaron un poco. Pese a rebajarse la cosa, el hecho de nada más llegar e insultar, fue algo que impactó», lamenta. Aunque cuenta desgraciadamente con varias historias como esta, explica que «ha tenido suerte» en general.
En el otro lado de la moneda, con una sonrisa en la cara, también se acuerda de grandes y positivas aventuras: «Hace especial ilusión que al acabar un partido te venga la afición del equipo que ha perdido a felicitarte por el trabajo y la labor. Por todo ello merece la pena, y te impulsa a seguir adelante con la mejor predisposición posible».
Fútbol 11 o Fútbol Sala, dos deportes «iguales pero muy diferentes»
Como ya se ha comentado, Pedro y Paco cuentan con gran experiencia tanto en fútbol 11 como en sala. Dos disciplinas «parecidas pero muy diferentes». Este año, además de fútbol base, han estado arbitrando categorías masculinas y femeninas regionales de fútbol 11, así como la liga autonómica de fútbol sala, donde se encontraba Estanco Martín y Peña La Murga.
El cubrir partidos de ambos les ha permitido un mayor conocimiento del juego, así como una capacidad de adaptación muy grande. «Personalmente, me gusta más el fútbol 11 que el sala. Tienes más tiempo para decidir, ya que en sala es todo mucho más intenso y rápido y decides en milésimas», apunta Pedro.
«Dentro del fútbol 11, lo que más me gusta es el fútbol base, el arbitrar a categorías inferiores. Es más agradecido, y además haces una labor de maestro y de aprendizaje. Ves como muchos jugadores van creciendo, mejorando y conociendo más el deporte. Es muy gratificante», añade.
El arbitraje en Huesca y la zona: el relevo está asegurado
En la actualidad, el arbitraje oscense cuenta con 125 integrantes. Un número muy alto que, tal y como apunta Pedro Paradís, «asegura un futuro lleno de ambición y ganas». De esa cifra, algunos pertenecen a nuestro territorio: Alto Gállego y Jacetania. Chicos y chicas jóvenes que, un día decidieron seguir el ejemplo de los hermanos Paradís, y ahora comparten equipo con ellos.
Mario y Rubén Escartín, Gimeno, Leo Pueyo, Raúl Pardo o Sara Domens son algunos de los colegiados que representan el arbitraje de la zona por todo Aragón. «Todos ellos son jóvenes y muchos tienen gran proyección. Lo que destacaría de ellos es la ambición por mejorar y las cualidades que tienen de, pese a su edad, saber llevar partidos muy muy bien. Es un gusto verles cada año mejorar y ver que van ascendiendo de categoría. Tengo claro que llegarán lejos si se lo proponen y siguen así», expresa.
Todos ellos han podido compartir terreno con Pedro y Paco, además de contar con la ayuda de los hermanos siempre que la han necesitado. «Para nosotros apoyarles y aconsejarles es muy gratificante. Lo hacemos porque nos encanta y ellos responden. Es una gozada», apunta Pedro.
Pedro Paradís: «En el fútbol se ha perdido el respeto por el árbitro»
Durante su trayectoria, han vivido grandes cambios en el fútbol, tanto en normas como en los comportamientos de los jugadores y aficionados. Uno de los principales cambios tiene que ver con el respeto hacia los colegiados. «Antes ibas a un partido y había respeto y simpatía por la figura de colegiado. Ahora no es así. Desgraciadamente ha sido un cambio a mucho peor», lamenta.
Esto también ocurre en las categorías de fútbol base, donde dicho problema todavía es más alarmante: «vas a un partido de alevines y me ha tocado sacar tarjetas por simulación, o porque un jugador me insulte, con tan solo 10 u 11 años». «Ya no te digo sacar del campo a entrenadores o padres por agresividad o insultos, que también ha ocurrido. El ejemplo que das es penoso y luego los niños y niñas se piensan que está bien y destrozas el fútbol», subraya.
«Veremos qué sucede con nosotros la temporada que viene»
Esta última temporada, los hermanos Paradís han seguido acumulando kilómetros y aventuras. Las ganas por seguir arbitrando siguen intactas, y este curso se han mantenido doblando entre fútbol 11 y sala. Han estado en liga autonómica de fútbol sala, así como en categorías regionales y base sobre hierba.
«Ahora toca disfrutar del verano. Queremos seguir pero hay que ver qué sucede con nosotros, no sabemos si seguiremos. Siempre puede ocurrir algo que impida desarrollar el próximo curso. Hay que destacar que la última palabra la tiene el Comité, por mucho que digamos nosotros», puntualiza.
Pese a dejar la puerta abierta a una posible retirada, todo parece indicar que los hermanos Paradís seguirán disfrutando de lo que más les gusta. El silbato les ha permitido hacer grandes amigos y disfrutar de oportunidades que nunca se habían planteado. «Vas a cualquier campo y te conocen, te saludan, te dan ánimos… El fútbol y el arbitraje nos ha dado todo, sin él, no sabemos lo que sería de nosotros», admite emocionado.
Consejos de Pedro Paradís a futuros árbitros
Con tantos años a sus espaldas, ambos cuentan con la licencia sobrada para aconsejar a la nueva sabia del arbitraje oscense -y aragonés-. El principal pilar de un árbitro debe ser «el respeto» por los jugadores y el juego. «Sobre todo, hay que dejar las confianzas fuera del campo, y hacer respetar tus decisiones. La equivocación puede estar allí, todos nos equivocamos, pero el respeto nunca se puede perder ni permitir que desaparezca», sentencia Pedro.
Por Jorge Callau
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