Jaca y el I Encuentro para la Fraternidad Humana, 41 años después

Jaca albergó entre el 1 y el 3 de noviembre de 1985 el I Encuentro Europeo para la Fraternidad Humana. Durante un fin de semana, se convirtió en un lugar de reflexión y culto de cientos de personas de todos los rincones del mundo, dejando huella en ellos. También dejó su sello en la localidad, inaugurándose la estatua en honor a la Fraternidad Humana, ante la mirada del alcalde de la ciudad, Armando Abadía, y del alto representante de la Gran Fraternidad Universal, José Marcelli. Tres años más tarde, en 1988, Jaca sería de nuevo el hogar para el II Encuentro. Una historia para muchos desconocida, pero que en su momento convirtió a la ciudad en la sede de la fraternidad a nivel mundial. Ahora, 41 años después, la Asociación Centro Yoga Huesca, de la Delegación de la Gran Fraternidad Universal, quiere rescatar esos recuerdos para un homenaje.

(Foto: Javier Otal)

Jaca, capital de la Fraternidad humana en 1985

El fin de semana del 1 al 3 de noviembre de 1985, Jaca se convirtió en la sede mundial de la fraternidad humana. El Palacio de Congresos jaqués albergó el I Encuentro Europeo para la Fraternidad Humana, un evento que atrajo a más de 700 personas de todo el mundo hasta el territorio. «Jaca nos arropó de una manera inmejorable. Era una prueba, ya que en 1986 era el encuentro mundial en Colombia, y fue un gran éxito», recuerda Javier Otal, miembro del comité organizador en 1985.

Tres días muy intensos, donde todos los asistentes pudieron disfrutar de charlas, ponencias y excursiones, con la fraternidad como nexo entre todos ellos. A parte, también hubo talleres sobre temas relacionados con el yoga, salud, música y arte. «Había gente de todas las partes del mundo, y en el Palacio de Congresos se juntaba gente de todo tipo, de diferentes religiones y pensamientos, pero con la fraternidad como vínculo colectivo. Era una cosa única por aquel entonces», destaca Otal.

(Foto: Javier Otal)

La ‘guinda del pastel’ de esa programación llegaría en forma de estatua, con el objetivo de dejar la impronta en la ciudad y siempre ser recordado. La figura, diseñada por Julio Bouzán, era la representación de la importancia del trabajo individual para el crecimiento colectivo de la humanidad. Fue colocada cerca del Palacio de Congresos, en la Plaza de Austria, y al acto de inauguración acudió Armando Abadía, alcalde de Jaca, y José Marcelli, alto representante de la Gran Fraternidad Universal.

«La jornada fue un rotundo éxito, de hecho nos desbordó. No esperábamos gente de tantos sitios diferentes, y fue una de las mejores experiencias de mi vida. Jaca emergió como una sede muy importante de la fraternidad mundial desde 1985″, añade Otal.

1988, II Encuentro Europeo para la Fraternidad Humana

Tres años después, Jaca volvería a ser la sede del II Encuentro Europeo para la Fraternidad Humana. Tras el éxito de 1985, la ciudad se convertía de nuevo en sede mundial. «La organización fue mucho mejor que en la primera ocasión, pero no vino tanta gente porque fallaron los vuelos de los asistentes de América», lamenta.

Aún así, en 1988 la jornada, llevada a cabo entre el 4 y 8 de julio, también llenaría todos los hoteles del territorio. «Se organizó de manera que cada uno en su hotel tenía su refugio, y allí se podía hacer cualquier ritual. Separamos los participantes, culturas y religiones por hoteles, y luego el Palacio de Congresos era ese espacio neutro donde todo confluía», explica Javier. De los cuatro días que integraron la jornada, cada uno se dedicó a un pilar para la fraternidad: la espiritualidad, la música, la ciencia y el arte.

Los asistentes en esta entrega también disfrutaron de una gran excursión a San Juan de la Peña, donde un grupo local les deleitó con músicas medievales, creando un ambiente único.

«Jaca siempre ha sido muy abierta para todo tipo de iniciativas»

En poco menos de tres años, Jaca se había convertido en un referente para miles de personas. Una capital para la fraternidad mundial, y que por sus calles lucía hasta una estatua en honor a ella. Las razones de la elección de la ciudad como punto de unión entre todos cuenta con varias líneas argumentativas.

(Foto: Javier Otal)

«Cuando le planteamos en 1985 la posibilidad de hacer aquí – en Jaca- el I Encuentro, Armando Abadía, el alcalde, nos abrió las puertas y nos acogió con los brazos abiertos. Incluso te puedo decir que nos cedió las instalaciones gratuitamente. Eso para nosotros fue un gran gesto que todavía hoy recordamos», sostiene Javier Otal. A esto se suma el «gran aperturismo» que tenía el territorio en esa época, así como su «aspecto cosmopolita», en parte influenciado por su cercanía con Francia y ser un lugar de paso.

«Obviamente, la belleza de sus calles, su historia y patrimonio tampoco pasaron desapercibidos para nadie. Por todo ello, Jaca fue la elegida y podemos decir que acertamos de lleno con la elección hace más de 40 años», subraya.

Cambio en la deriva para la Fraternidad Humana

Desde aquellas citas han pasado más de 35 años, y en la actualidad el panorama es totalmente diferente. «Ahora, encuentros como los que hicimos en Jaca ya no se llevan a cabo. La globalización y redes sociales haN limitado un contacto que para nosotros es esencial», lamenta. El interés colectivo, motor de dichos encuentros, «se ha perdido y difuminado» en la actualidad. «Ahora es todo mucho más individual», añade.

(Foto: Javier Otal)

Cabe destacar que el contacto y socialización entre la gente es muy importante para los diferentes grupos de crecimiento personal: «el contacto no se puede sustituir por nada, hay algo en la presencia física que no se se encuentra de ninguna otra manera».

Un homenaje por y para la fraternidad 41 años después

Pese a este ‘pequeño bache’, todavía existe una corriente a favor de la fraternidad humana. Es el caso de la Asociación de Yoga de Huesca, una de las miles de delegaciones de la Gran Fraternidad Universal, y de la que el propio Javier Otal es presidente. Ahora trabajan por un nuevo objetivo: un homenaje al I Encuentro en Jaca.

«Desde la asociación hacemos eventos de senderismo y meditación, y el fin de semana del 1 al 3 de noviembre habíamos pensado hacerlo en Larrés. Ya con todo organizado, nos dimos cuenta de que justo caía los días del aniversario de ese primer encuentro, y nos lanzamos a realizar un homenaje», expresa con una sonrisa.

Para todavía aportar más emoción, esas fechas estará junto a ellos Carlos García, el sucesor de José Marcelli, quien estuvo en Jaca en 1985, con el cargo de alto representante de la Gran Fraternidad Universal. «Nos gustaría venir a Jaca y hacer un reconocimiento en la estatua de la Fraternidad, para nosotros seria muy emotivo. Y para mí en particular, recordar todos los momentos que viví ese fin de semana me pone los pelos de punta. Siempre estaré agradecido a Jaca, y este homenaje podría ser un reflejo de ello», sentencia.

Por Jorge Callau

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