El Sabiñánigo fortificado, recuerdos de un convulso siglo XVI

En el Reino de Aragón, la Edad Moderna se inició con una escasa población ampliamente repartida por el hábitat rural. El siglo XVI trajo una importante mejora de la economía, incrementando, a su vez, las cifras demográficas.

Pero no todo fueron buenas noticias. Fue un siglo especialmente conflictivo e inestable: rebeliones contra los señores, bandolerismo, luchas de poder entre la monarquía y las clases altas aragonesas, además de frecuentes incursiones transfronterizas resultado de las guerras de religión en Francia.

El Sabiñánigo fortificado, recuerdos de un convulso siglo XVI.
El Sabiñánigo fortificado, recuerdos de un convulso siglo XVI.

En ese contexto histórico surge la necesidad de fortificar, especialmente en zonas rurales. Así, señores del lugar y familias infanzonas levantan o adaptan construcciones, inspirándose en los modelos medievales, para su defensa y, a su vez, como símbolo de poder.

Casa Villacampa en Osán.

Un paseo por el Sabiñánigo fortificado: torres, torrazas y casas fuertes

Las antiguas torres defensivas que se conservan en nuestro municipio son el mejor testimonio de ese tiempo. Desafortunadamente, en muchas ocasiones las torres son solo vestigios de lo que fueron o ya solo se recuerdan gracias a la toponimia del lugar.

Con estas líneas queremos proponer una ruta por algunas de las torres, torrazas y casas fuertes del municipio que mejor conservan su aspecto defensivo:

Empezamos en La Guarguera, valle matriz de los Villacampa, familia infanzona responsable de gran parte de las construcciones fortificadas del municipio.

Gillué.

Gillué y Yéspola

Nuestra primera parada es Laguarta, donde encontramos la imponente Casa del Señor, compuesta por tres bloques, siendo el superior un torreón defensivo, de 4 pisos de sillería y mampuestos. En Gillué encontramos Torre Villacampa o Casa Latorre que, por su número de aspilleras, es una de las mejor armadas del Altoaragón. Llegamos a Yéspola para conocer Torre Villacampa o Casa Samper, una vivienda torre prácticamente cuadrada construida con mampostería y con potentes esquinazos que parece fue rebajada en altura.

Osán, Larrés y Lárrede

Ascendemos el río Gállego hasta el núcleo de Osán, donde encontramos Casa Villacampa, casa adosada a una robusta torre de grandes dimensiones (10 x 6m) que fue exenta en origen. Un poco más al norte, en Senegüé, destaca la Torre de los Baguer, actual CI de los Glaciares Pirenaicos, que luce unida a otra edificación.

Terminamos nuestra ruta con dos de las más notables construcciones defensivas del municipio, el Castillo de Larrés y la Torraza de Lárrede, que a diferencia de las anteriores datan de fechas anteriores, es decir, que fueron reformados durante el siglo XVI.

Castillo de Larrés.

Éstas son solo una pequeña muestra de todas las construcciones fortificadas que salpican el término municipal de Sabiñánigo. Esperamos que esta ruta sirva para conocer un poco más sobre la historia del municipio y el viejo Aragón, así como para recorrer los pueblos y paisajes de nuestro bello municipio.

Por Anna Artiza. Técnica responsable de la Oficina de Turismo de Sabiñánigo

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