Carmen Herrarte, directora general de Pymes, Autónomos, Comercio Interior y Consumo del Gobierno de Aragón, es consciente de que el daño del incendio de Las Peñas de Riglos no se apagó con la última llama. «Detrás de cada negocio que ha tenido que parar hay una familia, unos empleos y una economía local que depende de que esa persiana vuelva a levantarse», subraya hoy, ya con perspectiva, en una entrevista a JACETANIA EXPRESS. El Ejecutivo regional ha destinado tres millones de euros a pymes y autónomos afectados por los incendios de este verano. Unas ayudas que tienen como objetivo paliar las consecuencias de este desastre sin precedentes en el territorio, y que serán fundamentales para impulsar la recuperación de la actividad económica en numerosos pueblos de La Jacetania.

34 días de incendio… cuyas consecuencias no se apagaron con la última llama
El incendio que se originó el pasado 10 de agosto en Las Peñas de Riglos, y que castigó especialmente a gran parte de la Comarca de la Jacetania, se daba por extinguido tras 34 días de actividad. Con 14.500 hectáreas arrasadas, se llevaba la vida del cabo Javier de la UME Javier García Sancho y pasará a la historia como uno de los peores de Aragón. Lamentablemente, el daño no se apagó con la última llama. Más allá del desastre natural, el incendio supuso un varapalo a la economía del medio rural cuyas consecuencias todavía hoy, semanas después, no se pueden valorar.
A la directora general de Pymes, Autónomos, Comercio Interior y Consumo del Gobierno de Aragón, el incendio le sorprendió fuera de España. En permanente contacto con sus compañeros del departamento y de la DGA, Carmen Herrarte recuerda que siguió «con muchísima preocupación todo lo que estaba ocurriendo». «Desde el primer momento fuimos conscientes de que aquello no era un incendio más», reconoce.
«Te das cuenta de que un incendio no amenaza únicamente hectáreas. Amenaza formas de vida»
- JACETANIA EXPRES: Carmen, ¿cómo viviste el incendio?
CARMEN HERRARTE: Fueron días de estar pendiente constantemente de las noticias, de las redes sociales y, sobre todo, de la información que nos trasladaban desde el departamento de Interior. Aquí quiero hacer un punto y aparte con los profesionales que se dejaron la piel en el incendio. Pensaba en los vecinos que lo vivieron con enorme angustia y que, a pesar de todo, apoyaron en todo lo que se les pidió con una entereza enorme. Y por supuesto, en cómo iba a ser el día después de la extinción y en plantear soluciones a los efectos económicos del incendio.
- JE: ¿Qué sentiste al ver que tantas personas tenían que dejar sus casas y que estaban a punto de perder su forma de vida, sus empresas, su ganado o sus tierras?
CH: Mucha tristeza e impotencia. Cualquier catástrofe natural te golpea, pero cuando ocurre en tu propia comunidad y conoces esos pueblos, esos paisajes y la realidad económica y social de la zona, inevitablemente lo vives de una manera todavía más cercana. En lo que a mí me toca, pensaba por supuesto en los pequeños negocios y pymes que trabajan de manera encomiable en toda la zona, en lo complicado que iba a ser todo.
Desgraciadamente en Aragón tenemos experiencia en catástrofes y te das cuenta de que un incendio no amenaza únicamente hectáreas. Amenaza formas de vida. En las zonas rurales, una pequeña empresa o un comercio no son simplemente una actividad económica: generan empleo, y mantienen vivos nuestros pueblos. Por eso nuestra obligación era proteger a las personas durante la emergencia, pero también evitar después que el fuego se llevara por delante el futuro del territorio.
Tres millones de euros en ayudas a pequeñas empresas y autónomos
- JE: ¿Se puede calcular el daño que causó el incendio a pequeñas empresas y autónomos? Fueron 34 días sin actividad por el propio incendio, además de las consecuencias posteriores…
CH: Se puede evaluar y, de hecho, hemos diseñado las ayudas precisamente para responder tanto a los daños materiales como a las pérdidas económicas provocadas por la interrupción de la actividad. El Gobierno de Aragón ha destinado tres millones de euros a pymes y autónomos afectados por los incendios de este verano. Las ayudas pueden cubrir daños en locales, instalaciones, maquinaria, mobiliario o existencias, pero también algo muy importante en este caso: el lucro cesante derivado del cierre, la interrupción o la disminución de la actividad. Pueden alcanzar hasta el 100% de los daños o pérdidas acreditados.
Porque 34 días de afección son muchos días para cualquier negocio. Para una pequeña empresa o un autónomo pueden significar más de un mes sin facturar con normalidad y, además, las consecuencias no desaparecen automáticamente cuando termina la emergencia. No queremos que después del daño medioambiental llegue un segundo incendio, esta vez económico, para nuestros pueblos. Por eso hemos querido actuar también sobre la pérdida de actividad y ayudar a que quienes generan empleo y riqueza en estos municipios puedan recuperar cuanto antes la normalidad.

«Detrás de cada negocio que ha tenido que parar hay una familia, unos empleos y una economía local que depende de que esa persiana vuelva a levantarse«
- JE: Es muy difícil calcular el impacto económico en estas circunstancias…
CH: El impacto económico se puede evaluar, pero sería poco riguroso dar ahora una cifra global sin disponer de la información individual de cada negocio. Hablamos de 34 días de afección, más de un mes, y eso para un autónomo o una pequeña empresa puede significar pérdida de facturación del momento más importante de la temporada como es el mes de agoaro. Además, el daño económico no termina exactamente el día en el que termina la emergencia.
Y creo que ahí tenemos que ser especialmente sensibles. Detrás de cada negocio que ha tenido que parar hay una familia, unos empleos y una economía local que depende de que esa persiana vuelva a levantarse. Por eso el esfuerzo de las administraciones debemos trabajar lo más rápido posible para recuperar la actividad y conseguir que una catástrofe como el de este fuego provocado no termine convirtiéndose en un problema económico permanente para el territorio.
«Lo importante es reducir al máximo el tiempo de recuperación»
- JE: ¿Cuánto tiempo se estima que puede tardar la economía del territorio afectado en recuperarse o, al menos, empezar a volver a la normalidad?
CH: No sería responsable poner una fecha concreta porque no todos los sectores se recuperan al mismo ritmo. Hay actividades que pueden volver a funcionar prácticamente desde el momento en que desaparecen las restricciones, mientras que otras pueden arrastrar durante más tiempo las consecuencias de la catástrofe. Especialmente en territorios rurales y turísticos, recuperar la normalidad significa también recuperar visitantes, consumo y actividad comercial.
Lo importante ahora es reducir al máximo ese tiempo de recuperación. Y ahí las administraciones tenemos una responsabilidad muy clara: estar al lado del territorio no solamente durante la emergencia, sino también después. Porque para nosotros un incendio no termina cuando se apaga el último foco; termina cuando los vecinos recuperan su vida y cuando los autónomos y las empresas pueden volver a trabajar con normalidad. Ese tiene que ser el objetivo y ahí es donde debemos concentrar ahora nuestros esfuerzos.
«Desde el primer momento fuimos conscientes de que aquello no era un incendio más»
- JE: ¿Qué impresiones te llegaban de los agricultores, autónomos o personas que hacían lo que podían para colaborar en la extinción? ¿Cuándo fuiste consciente, y cuándo fue consciente el Gobierno de Aragón, de que había que compensarlas de algún modo?
CH: Desde el primer momento fuimos conscientes de que aquello no era un incendio más. Nos llegaban noticias de agricultores y trabajadores del medio rural que estaban poniendo sus tractores, maquinaria, tiempo y recursos a disposición de los servicios de emergencia. En esos momentos nadie pregunta quién tiene la competencia o cuánto cuesta una hora de tractor. La gente ve que su pueblo está en peligro y sale a ayudar. Y creo que Aragón tiene que sentirse profundamente orgulloso de esa respuesta.
Pero precisamente por eso la administración también tiene que estar a la altura y más, en direcciones generales como la nuestra, el trabajo en muchos sentidos empezaba entonces. Había que responder a quienes habían colaborado en la emergencia y, al mismo tiempo, ayudar a pymes, autónomos y comercios a reparar los daños y recuperar la actividad.
«Fueron momentos muy difíciles»
- JE: Fueron muchos los agricultores y trabajadores del medio rural que aportaron sus vehículos y sus máquinas para ayudar a la extinción, la mayoría de manera espontánea o anónima. ¿Hay un cálculo de cuántos pudieron participar?
CH: No tenemos una cifra cerrada, porque hablamos de una colaboración que en muchos casos fue espontánea y surgió directamente de los propios pueblos cuando más se necesitaba. Son los ayuntamientos los que certificarán quienes participaron, qué medios puso a disposición del operativo y durante cuánto tiempo. Y creo que es importante reconocer el enorme compromiso que demostraron aquellas semanas.
Fueron momentos muy difíciles y hubo mucha gente que no esperó a que nadie la llamara para ayudar. Ahora corresponde a la Administración responder también. Queremos que ese esfuerzo quede reconocido y que quienes pusieron sus tractores, maquinaria, combustible y horas de trabajo al servicio de la emergencia puedan recibir la compensación que les corresponde lo antes posible.
«Cuando una emergencia exige que particulares pongan sus medios a disposición del interés general, el Gobierno tiene que estar detrás»
- JE: ¿Estas ayudas son extraordinarias o el Gobierno de Aragón cuenta con mecanismos similares ante una emergencia como la del incendio de Las Peñas de Riglos? ¿Es habitual que se compensen estas actuaciones?
CH: No estamos improvisando una respuesta después del incendio. El Gobierno de Aragón aprobó el pasado año un decreto marco precisamente para establecer cómo actuar ante emergencias de protección civil y, a partir de ese marco general, se desarrolla una orden específica para cada emergencia. Eso permite que exista un mecanismo establecido para responder cuando se producen situaciones extraordinarias como esta.
Y creo que ese es un mensaje importante: cuando una emergencia exige que particulares pongan sus medios a disposición del interés general, el Gobierno tiene que estar detrás. No podemos pedir solidaridad cuando vienen mal dadas y olvidarnos de ella cuando pasa el peligro. Por eso existe este marco y por eso se habilitan las compensaciones correspondientes.

Las compensaciones para los agricultores
- JE: Hay ayudas dirigidas a agricultores, pero hubo otras personas que aportaron balsas privadas de agua, piscinas particulares, comida o bebida para los bomberos… ¿Habrá algún tipo de compensación para ellos?
CH: Aquí tenemos que distinguir situaciones diferentes. La manutención de los grupos operativos durante una emergencia se articula a través de la propia Administración y las comarcas. Otra cuestión son los posibles desperfectos o daños ocasionados como consecuencia directa de la actuación durante la emergencia. Esos casos sí van a ser objeto de reparación.
Pero también hay algo que debemos reconocer aunque no todo pueda convertirse en una ayuda económica: durante aquellos días hubo una movilización extraordinaria de los vecinos. Personas que llevaron agua, comida o pusieron recursos propios a disposición de quienes estaban luchando contra el incendio. Esa solidaridad merece todo nuestro reconocimiento. Fue una demostración de lo mejor de nuestros pueblos y de cómo responde el territorio cuando llegan momentos realmente difíciles.
«La prioridad es responder ante una emergencia y ante quienes ayudaron a combatirla»
- JE: ¿Cómo se calcula la cuantía de la ayuda? ¿De dónde salen los 70 euros/hora y los 35 euros/hora? ¿Es suficiente? Algunos sectores han señalado que es poco… ¿Cuánto presupuesto existe?
CH: Las cantidades no se han establecido de manera arbitraria. Se han estimado conjuntamente con el Departamento de Agricultura y se ha consultado a expertos para determinar unos importes de referencia que tengan en cuenta cuestiones como el tipo de maquinaria utilizada y sus costes medios, incluido el combustible. Lógicamente podemos comprender que haya quien considere que la cantidad debería ser mayor, pero había que establecer criterios objetivos, homogéneos y aplicables a todos.
Y hay otra cuestión que me parece especialmente importante: no existe una bolsa cerrada que vaya a provocar que unos cobren y otros se queden fuera porque se haya agotado el dinero. Los gastos derivados de este tipo de emergencias se atienden con cargo a la sección 30 del presupuesto de la Comunidad Autónoma. Por tanto, el compromiso del Gobierno de Aragón es atender los gastos que correspondan y estén debidamente acreditados. La prioridad aquí no es hacer números para ver hasta dónde llegamos; es responder ante una emergencia y ante quienes ayudaron a combatirla.
El papel de los ayuntamientos para acreditar lo que ocurrió
- JE: ¿Qué se necesita para acceder a estas ayudas? ¿Qué recoge el certificado que tiene que expedir el ayuntamiento? ¿Es fundamental la colaboración de la Administración local?
CH: Los ayuntamientos son esenciales porque son quienes pueden acreditar lo que ocurrió sobre el terreno. El afectado acude a su ayuntamiento que certifica la participación, las actividades desarrolladas y el número de horas durante las que se pusieron esos medios a disposición de la emergencia. Con esa acreditación se puede tramitar de manera ágil la compensación que corresponda.
Y hemos querido que el procedimiento tenga una lógica muy sencilla: si alguien estuvo allí y puso sus medios al servicio del operativo, debe recibir el justo reconocimiento económico a su trabajo. No queremos que después de ayudar en una emergencia una persona tenga que enfrentarse a una carrera de obstáculos administrativos para demostrarlo. Los afectados, los voluntarios y los ayuntamientos conocen perfectamente lo que ocurrió en sus municipios y por eso su papel es fundamental y no hay ni habrá ni una sola discusión sobre ello.
Tramitación de las ayudas
- JE: ¿Y qué ocurre con personas que no viven en La Jacetania, el Alto Gállego o la Hoya de Huesca, pero acudieron igualmente a ayudar? ¿Qué pasos tienen que seguir? ¿Se puede hacer presencialmente?
CH: Lo importante no es exclusivamente dónde reside esa persona, sino que pueda acreditar su participación en la emergencia. Para ello deberá contar con el certificado correspondiente del ayuntamiento, en el que consten las horas y las actuaciones realizadas, y posteriormente presentar la documentación por los cauces establecidos. Puede hacerse a través del Registro Electrónico General de Aragón y también presencialmente en las oficinas de registro.
Somos conscientes de que no todo el mundo tiene la misma facilidad para realizar trámites telemáticos, especialmente en algunas zonas rurales. Por eso existe también la vía presencial. Quien dejó su trabajo, cogió su tractor o puso su maquinaria a disposición de los servicios de emergencia no puede encontrarse ahora con que la burocracia sea más difícil que ayudar cuando había un incendio. El objetivo debe ser justamente el contrario: acreditar lo que hizo, tramitarlo y que reciba la compensación que corresponda.
Por Rebeca Ruiz
El Gobierno de Aragón mantiene abierto hasta el próximo lunes, 19 de octubre, incluido, el plazo para solicitar las ayudas destinadas a pymes y autónomos que sufrieron las consecuencias de los incendios de este verano. El Departamento de Economía, Competitividad y Empleo ha destinado tres millones de euros a esta convocatoria, cuyo objetivo es facilitar la recuperación de los negocios afectados y contribuir al mantenimiento de la actividad económica y el empleo en las zonas dañadas. Más información y acceso a la tramitación en ESTE ENLACE
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