De Candanchú al mundo: Ricardo Adarraga, el hombre que desciende montañas nevadas a 240 km/hora

Nacido en Barcelona en 1965 y muy vinculado a Candanchú, Ricardo Adarraga lleva más de 20 años como embajador del Kilómetro Lanzado en España; además de ser, año tras año, el deportista más rápido de la FADI. Desde 2014 tiene en su poder el récord de España al haber llegado a los 240 km/h, y a sus 61 sigue trabajando para batir su propia marca. Una vida entera encima de los esquís, que le ha permitido subir a podios internacionales.

La fascinante historia de Ricardo Adarraga, el esquiador más rápido del mundo

La historia de Ricardo Adarraga con el esquí viene de una clara herencia de sus padres. Su padre, Juan Bautista Adarraga, fue atleta olímpico en Londres 1948. Emigró a Suiza, donde conoció a la madre del hoy protagonista. Ambos compartían un tremendo amor por el esquí, lo que hizo que Ricardo Adarraga se pusiera los esquís por primera vez a los tres años. Pese a vivir en el extranjero, la familia solía regresar a España, y elegían Candanchú como su lugar ideal para la práctica de su afición.

“Desde que mis padres me colocaron por primera vez los esquís, no me los he quitado. Tengo grabado estar esquiando entre las piernas de mi padre”, destaca Adarraga. Tras años en el extranjero, la familia regresó a España.

Del atletismo al esquí

En Madrid, Ricardo Adarraga disfrutó de una infancia “plena y feliz”, donde practicó atletismo a altos niveles. “Pese a gustarme el atletismo, que fue una escuela muy buena, a mí lo que realmente me apasionaba era ir a esquiar. Entre los 12 y los 18 años no me cansaba de esquiar, siempre quería más y más”, comenta.

Ya en la mayoría de edad, Ricardo se aventuró a estudiar en Alemania, donde eligió el rugby, pero el esquí seguía muy presente en su vida. Todos los años intentaba esquiar “dos o tres semanas” en lo que era “la pasión” de su vida. En esos años nunca llegó a competir federado sobre la nieve, lo que le producía gran frustración, hasta que unas vacaciones con amigos en Les Arcs (Francia) le cambiaría la vida. Ya con 36 años, Adarraga decidió probar en la pista abierta de Kilómetro Lanzado que tenía esa estación invernal. “Me dejaron unos esquís de descenso. Me dieron algún consejo y, tras dos o tres bajadas, ya había superado los 150 km/h”, recuerda. “Sin duda, había descubierto mi disciplina. Desde ese día me quedé enganchado”, añade.

El récord de España en 2003 lanzándose a 173km/h

Los primeros años fueron de aprendizaje y preparación, tanto física como mentalmente. Era una disciplina nueva y poco conocida, por lo que el estudio de la técnica era “clave” para competir. Precisamente en Les Arcs, en 2003, llevó a cabo su primera competición, a la que llegó a los 173 km/h estableciendo el récord de España. Esa adrenalina vivida todavía lo enganchó más: “El ambiente era sublime entre los compañeros, y también me ayudó a seguir adelante”. Esta mejoría también llegó en forma de material técnico, con trajes y esquís preparados para ello.

“Me acuerdo que fue un holandés, al que considero mi mentor, el que me enseñó todo lo que necesitaba para dedicarme al Kilómetro Lanzado”, apunta. En 2004 rozaría los 200 km/h, aunque de esa competición mundial recuerda “la torta” que se pegó a más de 150. “Fue un antes y después en mi cabeza. Psicológicamente hice un click, y lejos de asustarme, fue un impulso. Al día siguiente me volví a poner los esquís”, explica.

El primer récord de España por encima de la marca de los 200km/h

Al año siguiente pasó la marca de los 200 km/h, siendo el primer récord de España por encima de esa velocidad. Esta intensa preparación para llegar a medirse con los mejores del mundo lo compaginaba con su trabajo de ingeniero de HP en Alemania, además de la vida familiar. “No fue fácil, pero es cuestión de organizarse. Mi vida estaba dividida en trabajo, familia y Kilómetro Lanzado. Intentaba entrenar cuatro veces a la semana entre correr y gimnasio. Es difícil entrenar la propia disciplina, puedes centrarte en la técnica pero, como no hay muchas pistas, nunca vas a llegar a las velocidades de competición”, sostiene.

Todo este trabajo empezó a tener recompensa a partir de 2009, cuando Ricardo Adarraga se posicionó entre los diez mejores del mundo de manera habitual. “Fue una sensación preciosa. Todos me conocían, y me tenían como en un segundo plano en lo deportivo. Y de repente vieron que estaba entre los diez primeros. Mentalmente estaba bien y la técnica era mucho más depurada”.

El embajador por excelencia del Kilómetro Lanzado

En 2010 llegó a ocupar la cuarta posición del Speed Masters, competición mundial donde acudían los mejores del año. El trabajo y constancia había permitido a Ricardo Adarraga ser ya uno de los mejores del mundo en el Kilómetro Lanzado. En 2014, de nuevo, lograría otra de sus grandes gestas, rompiendo el récord de la disciplina en España al llegar a los 240.62 km/h, todavía vigente. En 2015 acarició el título mundial, al quedar segundo. Durante su carrera, Adarraga ha ocupado las primeras diez posiciones en competiciones mundiales de la FIS en más de veinte ocasiones, lo que le convierte sin duda en el embajador por excelencia del Kilómetro Lanzado en España, así como en una eminencia en todo el globo. 

Representando a la FADI allá donde va

Desde hace años compite representando a la FADI allá a donde va. “Para mí, Aragón es mi casa, Candanchú y Formigal son todo para mí, así que era una forma de devolverles todo lo que me han dado y que recuerdo desde niño”, comenta.

A sus 61 años, y con una gran colección de medallas, sigue compitiendo al máximo nivel, poniendo contra las cuerdas a los mejores deportistas del mundo. Reflejo de la segunda juventud que vive, hace unos meses, en Vars, batió el récord mundial para mayores de 60 años, llegando a los 228 km/h. “Me siento mejor que nunca, física y mentalmente. Ahora tengo más tiempo para prepararme”, analiza. Sin pensar en la retirada, mira hacia el futuro y esta próxima campaña con objetivos muy claros: “Todavía quiero batir el récord de España de 240 km/h. Creo que puedo conseguirlo”.

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