Cruceros: testigos de cuando viajábamos despacio por Sabiñánigo

Hoy nos detenemos a descubrir unas pequeñas construcciones que solemos encontrar en la entrada a algunos pueblos e, incluso, en algunas plazas. Elementos que, en ocasiones, pasan desapercibidos, pero que son testigo de un tiempo en el que los viajes eran precarios y peligrosos.

Uno de los cruceros mejor conservados es el de Borrés. (FOTO: Javier Blasco/Gobierno de Aragón)
Uno de los cruceros mejor conservados es el de Borrés. (FOTO: Javier Blasco/Gobierno de Aragón)

Los cruceros o las cruces de término

Hablamos de los cruceros o las cruces de término, pequeñas construcciones verticales que antiguamente fueron ampliamente extendidas por nuestra geografía. Su uso se remonta a muy antiguo, parece ser que su referente más claro son unas pequeñas construcciones romanas que se construían en las calzadas para proteger y guiar a los viajeros. Incluso antes de los romanos ya existían construcciones similares con las mismas finalidades. Así pues, los cruceros son la versión cristianizada de construcciones erguidas por culturas anteriores.

Actualmente quedan muy pocos en el municipio de Sabiñánigo y la mayoría son restaurados o reconstruidos. Con este escrito os llevamos a descubrir los cruceros más bellos o significativos del municipio.

Algunos de los más bellos cruceros de Sabiñánigo

Empezamos nuestra ruta en Borrés. En el acceso, encontramos la Cruz de Rabal, construida con piezas de una anterior y propiedad de Lucas Rabal, según las inscripciones.

En la plaza de la Iglesia de Senegüé se levanta El Redol. Su capitel y cruz muestran diferentes imágenes esculpidas del siglo XVII. En Sardas, junto al lavadero, encontramos su esbelto crucero, rematado por un curioso capitel y una sencilla cruz con imágenes de la Virgen y Cristo.

Sardas (Casa Batanero. (FOTO: Margalé/Taulés)

En el patio del Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo, en El Puente de Sabiñánigo encontramos otro bello crucero, de fuste cilíndrico y cruz arcaizante.

Casa Batanero. (FOTO: Margalé/Taulés)
Casa Batanero. (FOTO: Margalé/Taulés)

La Cruz de Mayo de Ibort fue recuperada por los vecinos y se encuentra en lo alto de la Sierra de la Santa Cruz. En Layés, junto a la Iglesia se encuentra su crucero desmontado, del que destaca su cruz con una imagen femenina. Los dos últimos cruceros de esta ruta los encontramos en Bara y el despoblado de Fablo. Ambos son de piedra rematados con cruz de hierro.

Bara (FOTO: Margalé/Taulés))
Layés.  (FOTO: Margalé/Taulés)
Layés. (FOTO: Margalé/Taulés)

Esperamos que disfrutéis conociendo estas interesantes piezas y su historia. No podemos acabar sin hacer mención a otras cruces de la zona: la Cruz de los Romeros de Sabiñánigo Alto, las cruces de Orna de Gállego, la de la Iglesia de Arto o el crucero de Latrás, entre otros tantos que también merecen una visita.

Para conocer más sobre el tema no os perdáis el libro Peirones, Cruceros, Cruces y Zoques en las Comarcas Oscenses Jacetania y Alto Gállego, de Rafael Margalé e Irene Taulés.

Por Anna Artiza. Técnica responsable de la Oficina de Turismo de Sabiñánigo

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