CHA defiende en Ascara la ganadería tradicional aragonesa para fijar población en el medio rural

CHA defiende en Ascara la ganadería tradicional aragonesa para fijar población en el medio rural. (FOTO: Rebeca Ruiz)
CHA defiende en Ascara la ganadería tradicional aragonesa para fijar población en el medio rural. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Chunta Aragonesista defiende el modelo tradicional aragonés de explotaciones ganaderas familiares como motor de desarrollo y creación de empleo en el medio rural. En Ascara, Joaquín Palacín, presidente de CHA, ha reclamado al Gobierno de España una Política Agraria Común (PAC) que defienda la ganadería extensiva. Palacín pide el compromiso de todas las instituciones para que se impliquen en la defensa de este sector, con grandes problemáticas coyunturales que requieren una solución urgente, y con el reto de convertirlo en una herramienta para fijar población en el territorio. Campañas por el consumo local y en favor de que el ganadero reciba un precio justo por su producción y una apuesta clara por las infraestructuras de las que adolecen los pueblos donde se encuentran las explotaciones son algunos de los planteamientos que defiende Chunta para que «se pueda consumir en proximidad».

Joaquín Palacín, Javier Acín y Laura Climente visitan una explotación ganadera en Ascara

El presidente de Chunta Aragonesista, Joaquín Palacín, visitaba este miércoles, junto a Javier Acín, portavoz en el Ayuntamiento de Jaca, y Laura Climente, concejala y portavoz en el Consejo Comarcal de La Jacetania, una explotación familiar de ganadería ovina en Ascara.

Allí han manifestado su apoyo a la ganadería extensiva como motor de desarrollo y de creación de empleo en el medio rural. Y han recordado que se trata de una herramienta muy eficaz para asentar población. Asimismo, han apostado por un cambio en las políticas nacionales para poner en valor el papel de los profesionales del campo.

«El modelo que defiende Chunta Aragonesista está basado en la ganadería extensiva y en el apoyo a las explotaciones familiares, que son las mayoritarias en Aragón

«El modelo que defiende Chunta Aragonesista está basado en la ganadería extensiva y en el apoyo a las explotaciones familiares, que son las mayoritarias en Aragón. Y, al mismo tiempo, las que generan desarrollo y las que asientan población», recuerda Palacín, quien también ha señalado que el reto ya se está abordando ya en la comunidad a través del proyecto de Ley de Protección y Modernización de la Agricultura Familiar y del Patrimonio Agrario. Pero que, a su juicio, «hay que ir más allá».

«Pensamos que es necesario que el Gobierno de España apueste por una PAC que realmente defienda este tipo de explotaciones», explica el presidente de CHA. Algo que, según lamenta, no sucede en estos momentos, ya que la postura de la Administración Central respecto a esta cuestión choca frontalmente con los intereses de Aragón.

Además, Joaquín Palacín cree que «hay que trabajar en una ley de la cadena alimentaria que aborde los márgenes comerciales, para que el ganadero perciba unos ingresos que les permita ganarse la vida. No como sucede en muchas ocasiones, que se ve obligado a vender por debajo de sus costes de producción».

Chunta Aragonesista quiere «trabajar en los circuitos cortos y en la producción de calidad, para que los consumidores se acerquen a este tipo de mercados, que sería la mejor forma de apoyar a la ganadería extensiva y a la agricultura y ganadería familiar». Por eso, además del compromiso de las instituciones, la sociedad debe concienciarse de la necesidad de cambiar los hábitos de consumo en beneficio de este tipo de explotaciones.

Ovejas y corderos de Ascara. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Ovejas y corderos de Ascara. (FOTO: Rebeca Ruiz)

La problemática actual del sector primario en Aragón

Otra problemática importante a la que se enfrentan los ganaderos aragoneses es la falta de infraestructura. Con el cierre de los mataderos en las zonas de montaña, los costes para el productor se dispararon. De ahí que sea tan importante el acceso a una infraestructura próxima. Facilitaría el cambio de los hábitos de consumo que Chunta Aragonesista considera fundamental para la supervivencia de las explotaciones familiares. Y, por lo tanto, del medio del medio rural. Tal y como asegura Palacín, «los costes de producción, muy elevados, relacionados con los márgenes comerciales actuales, ponen en serias dificultades la viabilidad de muchas explotaciones».

Las dificultades para la incorporación de la mujer

No es el único hándicap para los ganaderos de Aragón. Como telón de fondo de esta situación continúa estando el fantasma del relevo generacional. Si bien es un problema que se arrastra desde hace años, con la salida de los más jóvenes de los pueblos por falta de oportunidades, CHA considera que también en este aspecto «la PAC es clave». Se refiere su presidente a los derechos históricos de la Política Agraria Común, que generan situaciones tan injustas como el hecho de que estén recibiendo ayudas profesionales que han dejado de realizar la actividad, y que repercuten directamente en la incorporación de los jóvenes al sector primario.

Por otra parte, y en el mismo sentido, Chunta defiende la visibilidad de la mujer en este ámbito y su incorporación laboral en igualdad de condiciones al hombre. «Es necesario que haya políticas que apoyen esa incorporación a la actividad de mujeres jóvenes que se quieren dedicar a la agricultura y la ganadería, y que tampoco pueden hacerlo porque la PAC está generando desigualdad. Y también despoblación, porque impide que haya ese relevo generacional», insiste Palacín.

La ganadería extensiva, «un trabajo muy esclavo»

Alfredo Beltrán, ganadero de ovino, respalda las palabras de Palacín: «El principal problema de la ganadería extensiva es que es un trabajo muy esclavo. Ser ganadero implica estar continuamente a disposición de los animales. En nuestro caso, lo hemos solucionado con un modelo cooperativo, uniéndonos cuatro socios», explica, lo que les permite disfrutar de una cierta calidad de vida y turnarse para poder tener días libres sin desatender los rebaños. A su vez, comercializan el producto a través de otra cooperativa, Oviaragón.

En su caso, han agrupado el patrimonio de cinco casas de Ascara y llevan tierras arrendadas. «Así podemos tener una explotación de tamaño medio», haciéndola viable y facilitando el manejo del ganado a los socios. Tienen 1.800 cabezas de ovino.

El otro gran problema es, en palabras del ganadero de Ascara, «la falta de rentabilidad. El precio de los corderos, y de la ganadería en general, no ha variado desde los últimos años. A través de las subvenciones podemos seguir la gente que tradicionalmente hemos estado ahí, pero la ganadería extensiva no es un sector que, hoy por hoy, sea atractivo. Y si además no existe infraestructura en los pueblos para poder comercializar esta carne en circuitos cortos, sin mataderos ni industria cárnica en la zona», se hace muy difícil sacar adelante una explotación de este tipo. En consecuencia, se esfuman las posibilidades «de generar empleo y riqueza en la zona», advierte Beltrán.

Con todo, Beltrán es consciente de los avances que ha experimentado la ganadería en los últimos años. «Pero los problemas que sigue teniendo hacen que el número de ovejas que hay en la montaña y en Aragón esté descendiendo, porque la rentabilidad es muy ajustada».

Joaquín Palacín, este miércoles, en Ascara. (FOTO: Rebeca Ruiz)
Joaquín Palacín, este miércoles, en Ascara. (FOTO: Rebeca Ruiz)

Aragón y la ganadería tradicional extensiva

«En Aragón se pueden hacer muchas cosas: Se puede apoyar a la ganadería extensiva, que es la más sostenible. La que permite que el territorio se mantenga y que se mantengan, también, nuestros montes, por ejemplo. El Gobierno de Aragón ya está tramitando la Ley de Agricultura Familiar, donde todas estas pequeñas explotaciones se van a ver protegidas. Se va a legislar para que se reconozca su singularidad. Solo hay cuatro comunidades autónomas que están apostando por esta nueva legislación. Además, también es el momento de actuar en el consumo. Y el Gobierno de Aragón también está haciendo ya campañas en este sentido, apostando por la necesidad de cambio en el modelo de consumo que la final será lo que haga subsistir estas explotaciones», concluye Palacín.

Una batalla, la de la supervivencia de la ganadería extensiva tradicional, que ya comenzado a librarse en la comunidad. Pero que será necesario desarrollar de forma conjunta en distintos frentes para evitar su desaparición. Y, con ella, la de cientos de pueblos donde ha supuesto, desde hace siglos, la forma de vida de sus habitantes.

Por Rebeca Ruiz

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