Borbotones de sentido común. Reflexiones desde la tierra que fue capital del primer Reino de Aragón. «Son muchas las preguntas que me han hecho diversas personas en los últimos días. Son preguntas que me formulan casi con miedo. Con el temor de quien teme ser tildado de obstruccionista o de enemigo del progreso. Este artículo no tiene ese pudor. Las preguntas que comparto merecen respuesta pública, honesta y documentada. Y las instituciones que han tomado las decisiones aquí cuestionadas tienen la obligación de darla (…)» Por Alberto Ayora Hisch.

BReflexiones desde la tierra que fue capital del primer Reino de Aragón
Son muchas las preguntas que me han hecho diversas personas en los últimos días. Son preguntas que me formulan casi con miedo. Con el temor de quien teme ser tildado de obstruccionista o de enemigo del progreso. Este artículo no tiene ese pudor. Las preguntas que comparto merecen respuesta pública, honesta y documentada. Y las instituciones que han tomado las decisiones aquí cuestionadas tienen la obligación de darla.
Es el ejercicio elemental de ciudadanía que cualquier democracia debería garantizar. Conocer los fundamentos reales de las decisiones que van a transformar para siempre el territorio en que se vive. La Jacetania no es un espacio vacío en espera de que el Estado decida qué hacer con ella. Es una comunidad viva, con historia, con economía, con paisaje y con derechos. Y tiene derecho a preguntar.
I. ¿Sigue siendo necesaria una autovía hasta la frontera por Somport cuando Francia renuncia a ello, y el ferrocarril transpirenaico está en proceso de reapertura?
El eje E-7 es uno de los grandes proyectos pendientes de la España peninsular. Su lógica original era clara. Conectar el Mediterráneo con Francia por el Pirineo central, abriendo una vía alternativa al saturado corredor catalán y al paso de Irún. Una lógica que en los años ochenta y noventa del siglo pasado tenía pleno sentido. Pero las lógicas también envejecen. ¿Sigue el proyecto en vigor?
Los valles del Aragón y del Aspe que cruzaría la autovía están protegidos con diversas figuras medioambientales, el Parque Nacional de los Pirineos en el lado francés, Parques Naturales, LIC y ZEPA en el lado español. Son espacios de protección ambiental que la propia Unión Europea financia precisamente para preservarlos. A la vez, la misma Unión Europea promueve también el ferrocarril transpirenaico con idéntico argumento: reducir el tráfico de camiones, descarbonizar el transporte y conectar la península ibérica con el continente.
¿Qué sentido tiene llevar la contaminación al interior de los valles protegidos cuando existe un corredor ferroviario capaz de asumir exactamente ese tráfico? ¿Para qué crear figuras de protección ambiental si después se las retuerce para que pasen autovías? El caso del Canal Roya es una paradigmático. Los territorios del Pirineo aragonés llevan décadas viendo cómo sus instrumentos de protección se doblegan ante intereses externos. La autovía al Somport podría ser uno más.
II. Si Sabiñánigo mereció un trazado pensado para su futuro, ¿va a recibir Jaca uno proyectado sobre su pasado?
Para entender lo que podría haberse hecho en Jaca, basta mirar hoy a Sabiñánigo. La variante de esta ciudad, pasando por el norte para dar acceso al Valle de Tena, fue en su día objeto de la misma controversia técnica. El trazado más corto y aparentemente más barato era el sur. Se eligió el norte, más largo, más costoso, y técnicamente más exigente. ¿Fue un error? El trazado norte de Sabiñánigo no solo va a resolver el tráfico de paso. Abre accesos al desarrollo urbanístico de los pueblos del municipio situados junto al trazado, integra la ciudad con el Valle de Tena y preserva el tejido agrario y residencial que habría quedado partido por el trazado sur. Un proyecto aparentemente más caro que resultó más inteligente y, a largo plazo, más rentable para la ciudad y su Comarca.
La Variante Norte de Jaca, en cambio, va a modificar la faz agraria que el Plan General de Ordenación Urbana pretende conservar. Reducirá sustancialmente las hectáreas productivas regadas por la acequia más antigua del municipio en las inmediaciones de Asieso. Instalará un viaducto de autovía en el fondo del valle donde el Aragón corre libre. Y lo hará sin que nadie haya demostrado que no existía una alternativa mejor, más respetuosa, más inteligente.
El contraste es tan llamativo que obliga a preguntarse si las decisiones sobre el trazado de Jaca fueron realmente informadas con el mismo rigor que las de Sabiñánigo. O si simplemente se heredaron de un momento histórico diferente, se aprobaron por inercia, por oscuros intereses, y nadie tuvo el valor de revisarlas cuando la realidad había cambiado.
III. ¿Dónde están los expedientes con las comparaciones de variantes y con su análisis multifactorial?
Ahora mismo lo único que disponemos son datos técnicos comparados entre la Variante Norte y la Solución Sur, elaborados por la plataforma Salvar Jaca a partir del proyecto de licitación del Ministerio. No por un responsable.
| Afección | Variante Norte | Solución Sur |
| Longitud del tramo | 12,1 km | 11,0 km |
| Coste estimado (IVA incl.) | 200 M€ | 140 M€ |
| Año previsto finalización | 2040 | 2034 |
| Viviendas a demoler | 20 | Ninguna |
| Otras construcciones a demoler | 7 | Ninguna |
| Viviendas a insonorizar | ≈ 80 | Ninguna |
| Ferrocarril a Canfranc afectado | Sí (2 puntos) | No |
| Canal de agua potable a Jaca | Afectado | No afectado |
| Redes de servicios a desplazar | Diversas longitudes | Ninguna |
| Camino Aragonés de Santiago | Soterrado 70 m | No afectado |
| Vega del río Aragón | Viaducto y pilares en cauce | Evitada |
| Distancia a viviendas existentes | ≈ 10 m (ilegal) | Distancias legales |
Aparentemente la Variante Sur es más corta, 60 millones más barata, finaliza seis años antes, no demuele ninguna vivienda, no afecta al ferrocarril a Canfranc, no hunde pilares en la vega del Aragón y cumple las distancias legales. Por el contrario, una variante más cara, más larga, que tarda más en construirse, que demuele veinte casas, que vulnera la Ley 37/2015 de Carreteras y que entierra el Camino Aragonés de Santiago en un túnel de setenta metros.
Que alguien explique, con argumentos técnicos y no con inercia burocrática, por qué es mejor una opción que otra. ¿Esa explicación existe en el expediente?
IV. ¿Se ha informado a los ciudadanos de la Jacetania sobre las soluciones previas estudiadas para la Variante, los daños implícitos y colaterales más allá de las ocupaciones directas, y los argumentos que llevaron a elegir el trazado norte sobre el sur?
Resulta difícil de comprender el silencio de los ayuntamientos, la Comarca, la Diputación Provincial y el propio Gobierno de Aragón ante un proyecto del Estado que afecta de manera profunda y permanente al territorio de sus ciudadanos. No se trata de competir con el Estado en materia de infraestructuras, pero sí se trata de ejercer la representación que los ciudadanos les han encomendado.
Conocer el expediente en su totalidad no es un capricho de los afectados. Y los afectados somos todos. Perdemos todos. Tener información es un derecho democrático elemental. Y su ausencia, la gestión de este proyecto como un «trágala amargo» sin debate sereno, dice tanto de quienes tomaron las decisiones como del sistema institucional que lo permitió y lo sigue permitiendo.
El artículo 23 de la Constitución Española garantiza el derecho de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos y su artículo 105 garantiza la audiencia del interesado. El procedimiento de información pública existe exactamente para eso. Para que los ciudadanos puedan expresarse antes de que el hormigón haga irreversible lo que todavía es reversible.
V. ¿Por qué se ha ignorado sistemáticamente el polígono de Martillué a la hora de diseñar la llegada simultánea de las inversiones en ferrocarril y en autovía? ¿Quién tomó la decisión de no integrar ese nodo en la planificación? ¿Y bajo qué criterios se explica que la estación de Canfranc, un bien patrimonial de primerísimo orden, deba asumir funciones de plataforma logística de camiones cuando existe suelo previsto?
El polígono industrial de Pardinilla-Martillué está todavía sin urbanizar ni desarrollar, pero el Ayuntamiento de Jaca inició los trámites para quintuplicar su superficie, pasando de los 80.000 metros cuadrados de ahora a los 420.000. El objetivo es crear una gran extensión de suelo industrial-logístico que aproveche la reapertura del Canfranc ya que el trazado ferroviario discurre muy cerca de esta área. Mientras tanto, el Ministerio ha comprometido 144,2 millones de euros en el ferrocarril Huesca-Canfranc y ha licitado una autovía de 200 millones por el norte de Jaca. Y nadie ha conectado las tres piezas.
Martillué no es una propuesta visionaria. Es un acuerdo ya adoptado, un suelo ya planificado, un nodo geográfico que la propia lógica del territorio señala como el lugar donde debería ocurrir lo que el siglo XXI exige: la transferencia de mercancías entre camión y ferrocarril antes de que el tráfico pesado suba por los valles del Pirineo. Una plataforma logística intermodal que cortaría el tráfico pesado mucho antes de Canfranc, preservando el valle del Aragón de una alta contaminación.
No optimizar Martillué en este momento de confluencia de inversiones millonarias es un error de planificación de consecuencias duraderas. Y es también un fracaso de la coordinación institucional entre el Estado, el Gobierno de Aragón y la Comarca de la Jacetania.
VI. ¿Sirven las nuevas inversiones en carretera y ferrocarril para que los jacetanos se queden en la Jacetania, o para que la abandonen con más facilidad?
Hay una frase que se escucha en las conversaciones en la Jacetania desde hace décadas, cada vez que el resto de Aragón pide sacrificios al norte: «Nunca una lámina de agua tan grande como Yesa ha producido semejante sequero en la Jacetania».
Es una frase que resume con precisión brutal una historia larga y desigual. La Jacetania y el Alto Gállego han soportado embalses como Yesa, Búbal, Lanuza. Saltos de agua, canales, azudes, centrales hidroeléctricas y servidumbres de transporte eléctrico. Han cedido territorio, paisaje, pueblos enteros bajo las aguas. Lo han hecho con la generosidad que se espera de quien comprende que el interés colectivo a veces exige sacrificios individuales. Ha sido, durante décadas, una tierra solidaria con las demandas de las tierras de abajo.
Alberto Ayora: «La solidaridad tiene una condición implícita y es que sea recíproca»
Pero la solidaridad tiene una condición implícita y es que sea recíproca. Que cuando llegan las inversiones en autovías y ferrocarril, los proyectos millonarios, también lleguen pensadas para la gente que aquí vive, no solo para los que pasan.
La evolución demográfica de la Jacetania y el Alto Gállego obliga a formular esa pregunta sin eufemismos. Una Comarca que lleva décadas perdiendo población joven, que ve cómo sus servicios se concentran en los núcleos mayores y que depende de un turismo estacional cada vez más intenso, no puede permitir más infraestructuras pensadas para el tráfico de paso que no la benefician directamente. Las autovías que atraviesan un territorio sin servir a su economía local son cicatrices, no oportunidades.
Comparativamente, el corredor navarro de la A-21, el mismo eje E-7 en su tramo occidental, resolvió escollos que parecían insalvables como el pantano de Yesa, la presa de cola en Sigués, el nuevo puente hacia las Cinco Villas. Lo hizo con atención a las demandas locales y con creatividad técnica. En la Jacetania, en cambio, el mismo eje se ha gestionado como una obligación a cumplir, no como una oportunidad a optimizar.
VII. ¿Ha informado el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible al Ayuntamiento de Jaca sobre la compatibilidad del proyecto con el PGOU vigente? ¿Ha dictaminado el Ayuntamiento al respecto? ¿Y si lo ha hecho, cuál fue su dictamen?
El Plan General de Ordenación Urbana de Jaca es el instrumento de planificación municipal que regula el desarrollo del territorio y que tiene fuerza de ley. Contiene previsiones y exigencias de obligado cumplimiento sobre Zonas de Especial Protección Paisajística. Estas zonas no son una declaración de intenciones sino limitaciones jurídicas al desarrollo de infraestructuras en determinados espacios.
El trazado norte de la Variante de Jaca invade zonas calificadas como de especial valor paisajístico en el PGOU municipal. Cruza la vega agrícola regada por la acequia más antigua del municipio. Afecta al entorno y paisaje del Paseo de la Cantera, uno de los ejes urbanos más valorados de la ciudad. Y lo hace sin que nadie haya explicado cómo se compatibiliza ese proyecto con las exigencias del planeamiento municipal.
El silencio en torno a estas preguntas resulta especialmente llamativo si se compara con la actitud institucional ante otros proyectos. Cuando se propusieron parques solares en municipios de la Jacetania, la oposición vecinal y municipal fue vigorosa, y en muchos casos exitosa. Los ciudadanos entendieron que la renta disfrazada de valor energético no compensaba el daño al paisaje que alimenta el turismo del que viven. La misma lógica debería aplicarse a una autovía que destruye la vega del Aragón. El beneficio abstracto para el tráfico de paso no puede imponerse sin debate sobre el coste concreto para quienes viven aquí.
El espejo simple e interesado del discurso sobre la España, vacía y vaciada, no puede usarse para justificar infraestructuras que empobrecen el campo, reducen las hectáreas productivas y deterioran el paisaje que precisamente los turistas vienen a ver cuando «sienten que llegan a casa».
VIII. ¿Qué modelo económico queremos para esta Comarca en los próximos cincuenta años? ¿Un corredor de tránsito entre el Mediterráneo y Europa? ¿Un destino turístico de alta calidad? ¿Un territorio de producción agraria y ganadera extensiva? ¿Un espacio de acogida para trabajadores remotos que buscan calidad de vida y paisaje?
La actividad económica principal del territorio de la Jacetania está marcada por el turismo. Rápido y cada vez más corto en invierno, concentrado en las semanas de nieve, y algo más distribuido en verano. Es un modelo que ha funcionado, con sus oscilaciones, durante décadas, y que ha sido reforzado por inversiones públicas masivas. El caso de Aramón, que nació de la unión de Ibercaja y el Gobierno de Aragón, y cuyas ampliaciones de capital tras las pérdidas han operado como subvenciones encubiertas, es el ejemplo más visible de una apuesta pública por un modelo turístico que no se ha acompañado de una diversificación económica real.
El turismo de nieve tiene una fragilidad estructural que el cambio climático está agudizando y depende de temperaturas que ya no son tan fiables. Y el turismo de verano, aunque más resiliente, sigue siendo estacional. La Jacetania necesita con urgencia un análisis honesto de sus fortalezas y debilidades económicas que no parta de los intereses de quienes ya han invertido, sino de las necesidades de quienes viven aquí todo el año. Una autovía que destruye la vega del Aragón para facilitar el tráfico de camiones hacia Francia no es un proyecto de desarrollo para la Jacetania. Es un proyecto de paso.
En este contexto, las decisiones sobre infraestructuras en autovías, ferrocarril y plataformas logísticas no pueden analizarse de forma aislada. La respuesta a estas preguntas, que hasta ahora no se ha formulado en ningún foro institucional con la seriedad que merece, debería preceder a cualquier decisión sobre el trazado de la autovía. No al revés.
Conclusiones. Hay preguntas que los ciudadanos merecen que sean respondidas
El sentido común no deja de ser más que un conjunto de conocimientos, creencias y juicios compartidos. Una «inteligencia práctica» basada en la experiencia y la lógica social. Todas estas cuestiones planteadas son sentido común.
- ¿Cuáles fueron exactamente los criterios que llevaron a elegir el trazado norte frente al sur? ¿Se estudiaron alternativas intermedias? ¿Se consideró una variante soterrada? ¿Existe un análisis comparativo documentado? ¿Puede hacerse público?
- ¿Cumple el trazado norte las distancias legales establecidas por la Ley 37/2015 de Carreteras? Si no las cumple, ¿bajo qué precepto legal se justifica la excepción?
- ¿Cómo se compatibiliza el proyecto con las Zonas de Especial Protección Paisajística del Plan General de Ordenación Urbana de Jaca?
- ¿Qué posición adoptaron el Ayuntamiento de Jaca, la Comarca de la Jacetania, la Diputación Provincial de Huesca y el Gobierno de Aragón durante el procedimiento de aprobación del proyecto?
- ¿Existe algún estudio que evalúe el impacto conjunto de la autovía y el ferrocarril sobre el tráfico de camiones en los valles pirenaicos? ¿Se ha calculado cuántos camiones dejarían de circular si la conexión ferroviaria Pau-Canfranc-Zaragoza estuviera operativa?
- ¿Por qué no se ha integrado el polígono logístico de Martillué en la planificación de las inversiones en ferrocarril y autovía? ¿Quién tomó esa decisión y cuándo?
- ¿Qué mecanismos de participación ciudadana se pusieron en marcha antes de la aprobación del proyecto? ¿Cuántos ciudadanos presentaron alegaciones? ¿Cómo fueron atendidas?
- ¿Se ha realizado un estudio de impacto sobre la actividad agraria de la vega del Aragón, la acequia más antigua del municipio y las hectáreas productivas que se perderán con el trazado norte?
- ¿Ha habido conversaciones entre el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, sobre la coherencia de construir una autovía hacia espacios naturales protegidos?
Alberto Ayora: «Lo que falta no es ingeniería. Es volundad»
Los proyectos de obra pública pueden modificarse, incluso después de licitados. La historia de la A-21 en el resto de su trazado lo demuestra. Escollos que parecían insalvables se resolvieron con imaginación técnica y voluntad política. No existe ninguna razón técnica por la que el mismo esfuerzo no pueda aplicarse al tramo de Jaca.
Lo que falta no es ingeniería. Es voluntad. La voluntad de reconocer que una decisión tomada hace varias décadas puede no ser la mejor decisión para hoy. La voluntad de sentarse con los afectados, con los técnicos, con las instituciones locales y revisar el expediente con ojos nuevos. En definitiva, la voluntad de aplicar lo que el Fuero de Aragón establecía ya en el siglo XIII. Que la ley está por encima de la autoridad, y que los gobernados tienen derecho a que sus fueros sean cumplidos.
«Nos, que somos tanto como Vos,
y juntos más que Vos,
os hacemos Rey si cumplís nuestros Fueros,
y si no, no.»Fuero de Aragón · Siglo XIII
Todavía es tiempo de que alguien, en algún despacho con competencia sobre este asunto, lea con atención el expediente, compare todos los posibles trazados, aplique el principio de proporcionalidad que la ley exige, y tenga la valentía intelectual que ocho siglos de tradición foral aragonesa reclaman a quienes gobiernan: reconocer el error antes de que el hormigón lo haga permanente.
La Jacetania lo ha pedido con educación durante décadas. Ha soportado embalses, servidumbres y silencios institucionales con la generosidad que se espera de los de arriba cuando los de abajo tienen sed. Ahora pide algo más simple: que la escuchen los de abajo.
Por Alberto Ayora Hirsch
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